sábado, 10 de junio de 2017

Buquiporra, el Giro 2017


Juanito es el ganador de la buquiporra del Giro 2017 con 7638 puntos. Escogió al primero y al segundo. Profesó la fe del jungelismo y del zakarinismo. Y apostó sus reales a las piernas de uno de los hermanos Yates (probablemente Adam pero podría ser el otro, seguro que se intercambian) y en Konrad. Tuvo el cuajo de confiar en Foliforov y en Modolo pero el gran acierto de escoger a Hirt. Enhorabuena. Luego se le dará cera pero de momento enhorabuena.

En segundo lugar, con 7334 mensajes terminó Héctor. Sí, mensajes. Recapitulemos. Héctor tenía un sueño o más bien una misión divina. Cierto día, hastiado por el incesante ritmo de mensajes estúpidos que veía crecer sin parar en el grupo de wasap de la Buquiporra decidió no volver a abrir el mencionado grupo hasta que la divina providencia le dictara lo contrario. Buscaba alcanzar los límites de la aplicación, o vaya usted a saber qué, y comprobar si a los 9999 mensajes no abiertos el wasap implosionaba o el Atleti ganaba una Champions. Su experimento no llegó a buen puerto. Y eso que se le había prometido la recompensa de que si alcanzaba un número de mensajes sin abrir superior al número de puntos del primer clasificado de la Buquiporra, se haría acreedor de una cena gratis. Pues bien, el día en que Tom Dumoulin tuvo que postrarse en cuclillas bajo un cartel raguñoso a hacer aguas mayores mientras las posibilidades de ganar el Giro se esfumaban el record de Héctor también se fue a la mierda. Un torrente de mensajes comentando la acción del holandés debió ofuscarle. Apretó donde no era, entró al chat 7334 mensajes después de empezar el gran reto. Vaya desde aquí un reconocimiento a su esfuerzo.

A punto de echar una buena femada
Completando las posiciones cabeceras, David y Jose con 7269 y 7251 puntos respectivamente. Con equipos calcados que parecen producto de la factoría de copy/paste Lemus, apostaron por Pinot en lugar de por el funcionairismo además de por el titán Gaviria. David se pegó medio Giro rajando de él. Que si indolente, que si despistado, que si tal y que cual. Y total que lo llevaba en cuatro porras pero aún así le dio cera durante toda la primera semana. 1219 puntacos del niño. Jose tuvo el cuajo de escoger al ilustrísimo Ti Llei y Ti Llei respondió con un puesto en el top20 y una etapa. Aún así me dejó solo en la defensa a ultranza del bueno de Ti Llei cuando los perros se abalanzaban contra él día sí día también. Respect for Ti Llei. Sin embargo tanto Jose como David cometieron un error de bulto. De bulto sospechoso llamado Dennis. Rohan Dennis.

Esta es vuestra gran esperanza (el de la izquierda)

El efecto Dennis
Dícese del efecto provocado por todo ciclista de cualidades mediocres, habitualmente proveniente de la esfera de la Commonwealth, y que motivado por algún hype mediático auspiciado por actuaciones deslumbrantes aunque esporádicas en carreras de pueblo en las que disputan tres y el de la guitarra el triunfo de esperpénticas etapas de kilometraje cercano a los dos dígitos, logra la admiración y el respeto, inmerecido, por un amplio sector de la afición. Cuando un matraco de este tipo se presenta a una carrera con cara y ojos pueden pasar dos cosas. Que complete la carrera lo cual es digno de respeto y admiración, esta vez sí, a años luz del líder perdido en la parte baja de la clasificación general. O que no complete la carrera por mil y una cuestiones deportivas y extradeportivas. Caídas, blancazos, cagaleras, forúnculos, picaduras de tábanos, positivos, pedir prestada una rueda a quien no se debe, desmantelamiento de organizaciones de distribución de viales de eritoproyetina, que si la abuela fuma, lo que sea. Y siempre será cuestión de la mala suerte. Y cada mes de enero cuando vuelva a resurgir el hype porque el matraco vuelve a volar en la carrera de pueblo de turno sus admiradores volverán a soñar con que ese chico puede ser top5 en algo que no sea dar vueltas a la manzana de su calle. Y volverán a tenerlo en cuenta de manera muy seria en sus proyectos porrísticos como si fuera el pilar sobre el que cimentar su triunfo. Y no será más que la puntilla que los acabe ajusticiando.

Ocho participantes de la Buquiporra escogieron a Dennis. Eligieron mal. Ocho de diecisiete lo cual es preocupante. Que Dennis estaba barato, vale. Que lo barato sale caro, también. Jose y David escogieron a Dennis y quedaron por detrás de Juanillo. Juanillo no escogió a Dennis, eligió bien. Ganó la porra.

Eligió... MAAAL
En posiciones intermedias de la clasificación nos encontramos un servidor, Frai, Joaquín, Dani y Miguelito. En todos los casos se aprecian las filias y fobias del personal de manera bastante clara. En mi caso una marcada presencia de gerifaltismo centroeuropeo y Rusilandia. El error se llama Nizzolo. El corazón decía Greipel o Gaviria. Las ansias por ganar una puñetera cena y la falta de escrúpulos decían Nizzolo. Pues toma.
Frai escogió su cuota habitual de frailismo consistente en Amador y en Fraile. Eran un 1 fijo en la quiniela. Falló con Dennis. Y falló en su ataque desmedido contra el bueno de Ti Llei acosándole sin razón hasta el punto de perder una cena. En una de esas apuestas que surgen de manera paralela sugirió de manera errónea que el titán Ti Llei no se metería entre los 20 primeros de la clasificación general. Perdió. Me debe una cena.

Ti Llei lo dio todo. Como siempre
Joaquín también hizo un equipo decente aunque se aprecian ciertas filias perniciosas del pasado. Meter a Gasparotto, Edmonson y Foliforov a jugar es confiar demasiado en la suerte. Son tres brindis al sol que le costaron muchas posiciones en la clasificación. Vamos progresando, Joaquín, pero a este paso terminamos confiando los dineros en Kudus.
Dani, una de las nuevas incorporaciones. Que se pensaba que era un friki del ciclismo (y de más cosas) y se ha dado cuenta de que tiene mucho que aprender. Hizo un equipo muy potente con gente practicamente desconocida que le rindió muy bien resistiendo a la perfección el efecto Casa Uge (al que se aludirá más tarde). Sin embargo erró en no confiar en la fe del dumoulinismo y enfangarse con Dennis.
Miguelito, otro friki acogido en nuestro seno. Nos untó el morro pero bien en la porra del Tropela llegando a ir muchas jornadas en posiciones de podio rodeado de irreductibles vascos entre más de diez mil participantes. El suyo era un equipo muy consistente para la primera semana como así se demostró pero se fue desinflando progresivamente. Tener a Geraint Thomas en sus filas le perjudicó de manera notable aunque de no haberse comido una moto el día del Blockhaus podría haberle hecho estar muy pero que muy arriba. Fue víctima del efecto Monfort.

El efecto Casa Uge
Juanillo se aprovechó del efecto casa Uge. Aquí se ha puesto a caer de un burro a Cochi y a Lemus por ser dos maestros del fusilamiento de equipos ajenos y del copy/paste. De poner las antenas a cada ocasión que fuera digno de recabar información y de sacar petróleo de situaciones insospechadas. Pues Juan los emuló con astucia. Con el equipo en el horno se presentó en las dependencias de casa Uge a rematar la faena. Escogió a su víctima y se puso a darle palique. Su víctima, acostumbrada a charrar con quien sea en las dependencias del mencionado establecimiento, no vio venir la jugada. Es más, le desveló no sólo el equipo que tenía previsto presentar sino las posibles variaciones que podían acontecer. Con esos datos estoy seguro que Juan remató. La jugada ganadora incluía los 4 fantásticos (Zaka-Dumo-Jungels-Funci) y las perlas centroeuropeas Konrad & Hirt. La víctima fui yo, no lo vi venir. En las mismas dependencias traté de convencer a Dani de que se dejara de Gibbons y Marezcko e hiciera un equipo más convencional. No hizo caso y no le fue mal.

En la parte intermedia de la clasificación encontramos a Lemus, Abi, Ali y Nacho.
Lemus volvió a sus orígenes más primigenios. Como se ve azotado por otro tipo de efecto casa Uge pero en tierras mañas y no tiene tiempo de subir al Barranqué a pegar la oreja en la barra de los bares a ver qué perla caza para su equipo se dedicó a tirar de oficio y a montar el equipo como hacía antaño. El italiano reviejudo que tan pronto puede ser Nibali como Antonio Conte o Buffon. El jovenacho tipo Formolo o Iaquinta... el holandés al que al elegirlo lo sentencia para los restos y que esta vez fue Mollema pero podría haber sido Van der Vaart... y luego ya el cupo de minorías étnicas del Báltico. Esta vez fue Kangert (otra víctima del efecto Monfort) pero podría haber sido Navardauskas o Stombergas. No le hace ascos a nadie. Y el gabacho de turno al que también lo sentenció. Esta vez le tocó a Geniez. Raro es que no cogiera ningún eritreo, eso sí.

Kangert topándose con una asíntota vertical a la altura de la huevera
Abi, el nuevo Cochi. Coger cuatro del Movistar tendría que ser ilegal. Y más para alguien que jugando al warhammer siempre se ha caracterizado por no ser un culoduro. Aquí al revés, confiar en que ganara el Giro el FuncioNairo y que reportara jugosos puntos a todos sus coequipiers. Esa táctica está anticuada, Cochi nos arrasó de esa manera hace un par de años pero el señor de Velogames ya se encargó de modificar las reglas para que tamaño dislate no volviera a ocurrir. Al menos le puso al equipo un nombre cojonudo: Neumáticos Giorgia.

Ali. Antes molaba. Uno ve el equipo y se pregunta qué le ha pasado a este hombre. Rohan Dennis, Molard y Haas. Realmente en otros tiempos el AliFactor los hubiera encumbrado al olimpo de los dioses. Rohan hubiera ganado dos etapas y hubiera sido líder hasta la última semana, Molard se habría metido en el top10 luchando por la montaña y Haas hubiera sido una mosca cojonera en todas las etapas con escapadas. Pero Ali ya no tiene el poder de hacer buenos los ciclistas que elige, ese poder en todo caso lo tiene ahora David. En tiempos más recientes el AliFactor les hubiera hecho morder el polvo de manera bastante surrealista. Ahora ni lo uno ni lo otro, simplemente los anula.

Nacho, teniendo en cuenta que no podía poner ni a Zubeldia ni a Samu Sánchez, hizo un equipo bastante decente. Se la jugó al holandés que no era pero no llevaba malas cartas. Lo que pasa es que poner toda la ilusión en la dupla Firsanov-Foliforov con 26 puntos en su haber roza lo obsceno.Jugársela el año pasado cuando Firsanov venía con los depósitos cargados de queroseno después de su viaje interestelar por el giro del Trentino pues pase. Pero este año ya se veía que esos cohetes estaban esbafados.

El efecto Monfort
Todo corredor que se halle en la zona de influencia de la función asintótica denominada lim f(Monfort) = 16 será desplazado de la clasificación de muy diversas formas. El Universo conspirará para ello colocando motos de carabineri, señales de tráfico a la altura de la huevera o dramáticos blancazos en el devenir de los corredores.
Esta, en tiempos, verdad inmutable del Universo se ha visto perturbada durante la última semana de competición. Si bien en las dos primeras Landa, Thomas o Kangert pudieron dar fe de dicha ley porque se la encontraron de morros en su penoso transitar por carreteras italianas, la última semana contempló la subversión de los pilares que hasta ese momento sustentaban la civilización occidental tal y como la conocíamos.

Maxime XVI el Predecible, ese hombre cuadriculado donde los hubiera sometido sin remedio a la tiranía de una función límite asintótica desafió el orden universal establecido. En un tour de force jamás conocido por su parte consiguió terminar en la posición 13ª de la clasificación general tras coquetear seriamente con el top10. Una de dos, o se le ha abierto el mundo por fin y estamos ante el ascenso imparable de Maxime hacia la cima del ciclismo internacional o ha dado la vuelta al universo como si fuera un calcetín trayendo el Upside Down a este lado. Así pues cuidado con el Demogorgon que igual anda por ahí suelto.

Monfort en el upside down a punto de liberar al demogorgon
La parte baja de la clasificación la conforman Truli, Cochi, don Julio, Pedro y Javi.
El equipo de Truli empieza muy bien para irse descomponiendo como las tripas de Dumoulin. Segundo y tercero de la general, el Yates de turno y los dos italianos bregadores que pueden sacar una etapa y poco más. Un sprinter que no sube ni la rampa del garaje de su casa y otro italiano viejo como el gramen para rematar con Joseph Lloyd Dombrowski de todos los santos más conocido por sus experiencias nocturnas en los prostíbulos donde la organización tiene a bien hacerle dormir que por su desempeño en carrera. Quedó el 69 de la general y se enorgulleció de ello lo cual habla bien a las claras del tipo de ciclista con el que se jugó los cuartos Truli.

Cochi, más o menos el mismo equipo que Truli salvo que escogió a un sprinter con cara y ojos. A partir de ahí el drama. Se posiciona con fuerza para conseguir el gran premio Panini pero nada más. Sólo le faltó caer víctima del efecto Dennis. Confiemos en que para el Tour vuelva por sus fueros y recopile información de las más diversas formas ya sea con los mensajitos o los terceros grados en la barra de algún bar.

Julio apostó por una pareja de escaladores como Henao el pequeño y Firsanov que lo hundió en la miseria. El resto de potros sin ser malos no lo hicieron de manera espectacular. No escogió a su corredor fetiche, Vicioso. Seguro que este hecho le perjudicó. Para próximas ediciones de la buquiporra lo volverá a coger y además de ganar el premio de mejor aragonés nos pulirá algún premio más como en la última Vuelta.

Pedro. Teniendo al primero y al segundo de la general final, al Yates de turno y a Ti Llei ¿qué podía salir mal? Pues todo lo demás. Inenarrable lo de la pareja Didier-Bonnett yendo de la mano con Rojas. Cuando eliges a un tío cuyo nombre traduce el google como "Del Capó", muestras el equipo al resto y nadie conoce a "Del Capó" pues es normal. Cuando quitas el traductor y aparece "Bonnett" en su lugar y la gente sin saber quien carajo es ese tipo, sospecha. No has escogido muy bien.

Javi. Último. Lo tiene merecido. Por confiar en el funcionairismo, en un tipo con tan mala suerte como Krispis, en el landismo y el conformolismo-cloroformolismo, en el viscontegoismo y en un tipo como Zeits que va mandando a tomar por culo a los aficionados que se apretujan en las cunetas de los puertos. Y por llamar de manera gratuita "caramono" a la señora de Gallopin. Cualquier día bajará de las tierras fovanas a calzarnos un par de sopapos porque no hacemos más que darle leña via wasap con Ti Llei, con el matraco de Dennis, con RichiPorrrr, con su amado Gregorio (obsérvese como BMC engloba para este hombre todo lo bueno y lo malo encarnado como ciclista), con la vida moderna y con todo lo que sea motivo para ponerlo de mal café. Pero hasta entonces ahí queda eso.

Para Javi con amor

El efecto Dumoulin-Cochilin

Cochi ya marcó el camino hace tiempo de cómo debe ejecutarse una evacuación eficiente en plena ascensión. Los pormenores de dicha proeza no deben analizarse en esta blog pero los lectores que conocen los detalles coincidirán en que el ganador del Giro se marcó en plena ascensión al Umbrailpass un cochilín de campeonato. Una cosa es hacer un demaré o un sagan y parar a defecar en un establecimiento, caravana o cualquier sitio a resguardo que tenga un cagadero medianamente decente. Luego ya está hacer un schuster que es lo mismo pero sin puerta y sin papel pero eso ya vuelven a ser cuestiones que no atañen a la temática de la entrada. Pero cagar en tierra ante tal eventualidad sólo está al alcance de los más grandes, Dumo & Cochi. Esa parada no fue impedimento para alzarse con la victoria ante el antaño elegido para restituir el equilibrio de la Fuerza. El FuncioNairo, Anaquin-tana o cómo se le quiera llamar. Si Dumo fue eficiente cagando, Nairo se ha hecho eficiente atacando. Antes lo hacía en la base de los puertos y sin mirar atrás. A veces ganaba. Ahora lo hace de uvas a peras y con remilgos. A veces gana. Más o menos consigue lo mismo, se debe de cansar menos y como digo se ha hecho más eficiente. Dentro de veinte años la gente recordará cuando atacaba como si no hubiera mañana, de los ataques que se casca últimamente esperemos desterrarlos de la memoria lo antes posible para ocupar la mente con cosas más agradables.


El bueno de Tom pegó una cagada de libro subiendo Umbrailpass pero estuvo a punto de cagarla otra vez rompiendo de un codazo la piñata de la buena de Stefania. Por suerte la chica esquivó el golpe y se lo tomó muy bien

Clasificaciones secundarias virtuales

Gran premio Santo Thomas de Gendt
El participante con más seres exclusivos similares a nuestro estimado Tomaser es Pedro. Se le augura un gran porvenir en este aspecto dada su inclinación por elegir ciclistas que no los conocen ni en su casa a la hora de comer. Sin embargo por la calidad del fichaje efectuado ya que le hizo mucho más fácil la victoria hay que hacer mención de Juanito con su flamante checo Hirt.

Premio Timostar
De manera destacada encabeza la clasificación timofónica el bueno de Abizanda con cuatro compromisarios de las huestes de Alierta. Nada más que añadir. Usted sabrá.

Trofeo Panini
Enconada lucha por conseguir el trofeo patrocinado por La Scognamiglio por parte de la pareja Cochi&Truli. Por el momento Cochi se alza con la primera posición teniendo a cinco italianos en sus filas.

Anillo de Mordor
Un anillo para unirlos, dominarlos y someterlos a casi todos. Frai, Dani, Miguelito, Abi, Nacho, Cochi, Julio, Pedro y Javi. Todos con una elección de las oscuras tropas mordorianas Sky. Vender su ya de por si depauperada alma por dinero o una cena es tolerable hasta cierto punto. Ustedes sabrán.

Grand Prix Boulangerie
Dos grandes francófilos luchan de momento por alzarse con el premio de una napolitana en la boulangerie de Saint-Lary el día que tengan a bien cruzar la frontera. Se trata de Pedro y la Alimaña.

Certificado de españolía
Abizanda mata dos pájaros de un tiro y además de ser el más timofónico se postula como gran defensor de la amada patria de entre los irredentos antipatriotas que concurren en esta porra.

Premio Astaná
Descafeinado premio después de que Nibali abandonara la escuadra kazaja y el pobre Scarponi se nos fuera de este mundo. Sin embargo en consideración a estos dos caballeros y a la ilusión de Cochi por este equipo se ha de mantener el mencionado premio. Por el momento lo lideran Julio y Trell con dos elecciones astaniles.

Trofeo Espigado gerifalte centroeuropeo
Premio muy disputado entre los buquiporristas ya que todos han optado por alguna elección de esas extrañas tierras donde comen salsas de leche agria, jengibre a espuertas y cenan a la hora de la merienda. Con cinco espigados gerifaltes comando la clasificación por delante de Juan y Lemus que cuentan con cuatro centroeuropeos.

Gran premio Pupas
Otro premio muy repartido entre los widowmakers que pululan en la porra. Con cuatro, repito, cuatro bajas por barba en su equipo de nueve ciclistas lideran esta funesta clasificación Dani, Miguelito y Lemus de profesión extorsionadores profesionales. La nata del año de momento para el bueno de Kangert quien sufrió toda la virulencia del efecto Monfort en sus partes nobles.

Gran Trofeo Algarada del año
Como novedad para esta edición 2017 se propone este premio para aquel participante que se exprese de una manera más abyecta a la hora de intentar alzarse con la victoria. Se propone como candidatos a:

Héctor y su encomiable esfuerzo al intentar alcanzar el límite de mensajes sin leer en un grupo de wasap.
Frai por su enconada inquina hacia Ti Llei, jugarse una cena en relación al incuestionable rendimiento de ese hombre y encima perderla en el último momento de manera miserable.
Truli por ser el único que llegó a Milán con el nueve intacto y aún así quedar entre los cinco últimos. Tiene que ser un equipo bien malo para lograr tal heroicidad.

Accesits especiales para Pedro por elegir a "Del Capó" y a Javi por perpetrar semejante selección y encima, ya que la haces al menos que sirva de algo, quedar último.

Para la carrera esa que hacen en julio en Francia y que en tiempos molaba, más y mejor.




domingo, 4 de junio de 2017

Los Raviolis de las abuelas de Graus 2017

Dos marchas cicloturistas hechas este año y en las dos he visto desmontar los avituallamientos. Podría decirse que he alcanzado la cima del tuercepedalismo ya que jamás en marcha alguna a la que me hubiera presentado había llegado a presenciar cómo sacaban un barreño con los culos de las sandías porque ya no les quedaba mucho más.

Y eso que dicen que este año estoy fuerte. Yo ya no sé qué pensar. Para un tuercepedal como yo que se ha dedicado durante años a entrenar para la Behobia yendo en bici o preparar una PaxAvant yendo a correr y a nadar es complicado discernir los límites del bien y del mal ya que mis entrenamientos siempre han sido muy suigeneris y como me han salido del perolo en cada ocasión. Este año sin ir más lejos la preparación para la Puertos ha consistido en alguna kilometrada de fin de semana haciendo carreretas con tractores en la cara norte del Alto el Pino. O tranquilas pedaleadas en solitario por las rectas sin fin de la parte meridional de la Hoya de Huesca tan sólo perturbadas por un sinvergüenza que me adelantó en la recta entre Pertusa y Sesa a no menos de ciento veinte sin modificar un ápice su trayectoria. O alguna escapada hacia Torreciudad. Pero el grueso de la preparación ha consistido en hacer espinin con asiduidad y fortalecer la espalda en el gimnasio mientras no estaba charrando con el personal. Aunque lo primordial ha sido lo segundo. No he cogido la bici ni un día entre semana entre otros motivos porque le he pillado algo de miedo a la carretera después de la lamentable primavera en la que los accidentes parecen haberse multiplicado y sale más a cuenta ir a pegar la mencionada charrada en el gimnasio, ya que me parece más saludable. Y aún así me dicen que estoy fuerte.

El caso es que en la línea de salida de Graus estábamos Truli, Nachete y yo. Una representación tuercepedal muy magra para lo que habían sido otros años. Ha habido épocas en las que se preparaban viajes colosales a Isaba o al Tourmalet y cada fin de semana era motivo de fiesta para ir a almorzar a Selgua o a Colungo. Pero este año han venido muy mal dadas. Juanlu y Pablo también estaban por ahí aunque su objetivo era hacer la marcha larga. Así es que tras un breve encuentro en el que nos saludamos con los típicos bramidos en los que intercambiamos impresiones cada cual marcha a su lugar en la salida.

El nuestro es muy atrás no se sabe muy bien porqué. Una vez salimos los últimos de la Behobia. Con el payaso que va en bicicleta animando al personal y el coche escoba justo detrás. Pero éramos conscientes de ello y de la algarada que estábamos perpetrando. Y realmente no estábamos para ir mucho más adelante con nuestra fantabulosa velocidad de crucero de muñeca de Famosa. Esta vez no. Esta vez no lo vimos venir y es lo que me tiene preocupado. Cuando fuimos conscientes de que la gente que nos adelantaba por todos lados nada más salir no eran mejores que usted, querido lector, o que yo, humilde tuercepedal, y que eran los últimos restos de la serpiente multicolor llegamos a la conclusión tras 3 miserables kilómetros de marcha que estábamos bien jodidos.

Previamente, algo así como unas pocas decenas de metros tras tomar la salida, Juanlu había reventado la cubierta de la rueda. No la cámara, no. La cubierta. ¿Mala suerte? Los cojones. Cuando sales del coche directo hacia la salida y te das cuenta de que te has dejado la brújula (Juanlu no lleva cuentakilómetros, lleva brújula. Y astrolabio) y tienes que dar media vuelta a buscarla, y luego vuelves a ponerte en la salida y cuando dan el pistoletazo te das cuenta de que ¡no llevas los botellines! pues lo normal es que lo siguiente sea petar una cubierta de la bici.

El caso es que allí estamos. Con el coche escoba en la culera. Antes de llegar a las Ventas de Santa Lucía. En esta blog se han descrito penurias montando una bici o calzando unas zapatillas pero habitualmente han ocurrido cuando el depósito de combustible estaba ya vacío y no había de donde sacar. Pero esto era diferente. En la ecléctica grupeta que antecedía a la ambulancia se escuchó aquello de "no se preocupen, señores, que vamos últimos pero alguien tiene que serlo". Pues a mí por una vez no me apetecía serlo. Lo he sido en la Behobia, en la media de Barbastro, en la liga de fútbol 7 o como se contó hace poco en la Monegros. Pero no de esta manera, saliendo entregado desde el principio no.

Así es que me puse a tirar. Me traía sin cuidado reventar antes de llegar a Campo. Estas marchas son para disfrutarlas y eso implica parar en los avituallamientos, echar la charrada y rodar en grupos enormes. Para ir solo con cuatro gatos desde el kilómetro cero ya está el resto del año. La perspectiva de ir a trote cochinero con nadie por delante y nadie por detrás no me atraía en absoluto. Poco a poco fuimos atrapando alguna que otra grupeta pero nada que pudiera parecerse a esos pelotones inmensos plagados de señores vascos sesentones que pedalean como titanes o zagalas alegres y risueñas que reconfortan el alma y el corazón. Tan sólo frenaba un poco cuando Nachete o Truli renqueaban un poco. El uno porque no ha cogido la bici tan apenas este año y el otro porque era novato en estas lides.

Antes de llegar a Campo cogimos a Pablo que transitaba con algunos barbastros y un gacho con el traje rosa del Squalo Nibali a ritmo allegro ma non troppo. Que estaba esperando a Juanlu ya que al final un alma caritativa le había arreglado la rueda y haciendo un Balito Sepúlveda de quince kilómetros al que la organización no se había interpuesto lo habían adelantado en furgona. Así es que nos unimos a este grupo de tuercepedales ya sabiendo que al menos la cosa va cogiendo algo más de forma respecto a ediciones anteriores.

Sin embargo poco después de llegar a Campo alcanzamos a uno de esos grupos a los que a todas luces les han debido de regalar la inscripción ya que visten todos de la misma guisa con los colores de uno de los patrocinadores de la prueba. Me veo venir la jugada y el tiempo me da la razón. Es al llegar a la zona de repechos y curvas con las que comienza el congosto del Ventamillo cuando acontece la jugada. En esas bajadas (señalizadas como peligrosas) en las que el interior de la curva limita con una pared de roca viva, se lanzan como posesos para en el siguiente repecho pararse como si fueran de paseo ocupando todo el ancho de la calzada como si fueran abuelas caminando por la Boquera. Bajan como locos obligando al personal a apretarse contra la pared o el pretil y luego cuando hay que pedalear van a la marcheta. Pues hasta luego.

Por el poder que me otorga la equipación Lotto de Santo Tomas de Gendt demarro del grupo en cuanto se hace un hueco y me jamo el congosto solito. No están Jesús ni David ni tan siquiera Héctor para hacer la jabalinada de rigor consistente en dejar tirado al resto y marchar hacia delante sin conocimiento alguno. Y yo que los he puesto a caldo tantas veces por cometer esas globeradas voy y hago lo mismo. Alguien tenía que hacerlo. Y en el transcurso de la fuga como, bebo y me hecho algún que otro cuesco con total tranquilidad. ¿Que a lo mejor reviento? tanto me da. Allí en mitad del congosto tengo una visión espectral. Un gacho ataviado con un maillot de la Agencia Tributaria. Las huestes de Montoro dándole al pedal. No, es un colombiano vestido de arriba a abajo con la equipación del Café de Colombia-Pilas Varta. Le grito un vamos Colombia con cojonera y sigo la escapada hasta Castejón.

Allí paro porque este año han tenido la sensata idea de montar un avituallamiento líquido aunque siguen teniendo la idea de bombero atómico de poner el primer avituallamiento sólido en el km 70 cuando la gente ya va desganada. Mientras estoy allí bebiendo pato WC aparecen el resto de tuercepedales dando por concluida la primera de las fugas. Llega hasta Juanlu quien transitaba en posiciones traseras de la marcha. Mientras yo emulaba a Tomaser de Gendt estos otros se han chupado el congosto con el colombiano el cual ha sido su particular campeón del mundo, aquel que nos encontramos en la PaxAvant.

Les ha contado que tiene cincuenta y pico años, cinco hijos, seis nietos, una mujer, una novia y una amiga especial. Ellos le han dicho que parece que lleve el maillot de la Agencia Tributaria y él les ha puesto la cabeza como un ternero. Ha existido la sospecha de que se trate de una de aquellas viejas glorias que desembarcó en el ciclismo internacional hace más de treinta años pero pronto nos daremos cuenta de que no.

El caso es que empezamos el col de Fadas otra vez medio mezclados una parte de barbastros, el grupo de tuercepedales y Agencia Tributaria con Squalo Nibali por ahí incrustados. Tras un rato de charleta Pablo y Juanlu se van quedando. El colombiano y el squalo se quedan. Motor Perkins Nachete va gripando el motor y para a mear. La mezcla de sulsimiento y hambre hacen masa en mi cabeza y le pego el segundo serruchazo del día al bueno de Truli y marcho en solitario en pos de la cima de Fadas y lo que está más lejos aún, el jodido primer avituallamiento.

Truli me alcanza en la pequeña bajada de transición, como era de esperar, pero vuelvo a escaparme en el repecho hacia Laspaules. Llevo más hambre que el perro de un ciego. Llego al avituallamiento y me cago en los conejos de madera. No hay salado. ¡No hay salado! El enfado me dura lo que tardo en descubrir que una marcha diferente a la cosa mierdera que estamos perpetrando los tuercepedales es posible y está ahí delante. Pelotones nutridos de ciclistas de esos en los que uno se incrusta para viajar sin dar una sola pedalada e incluso un grupo de mozas todas arregladetas con la misma equipación verde de Scott. Esa marcha diferente que se va escapando ante mis ojos mientras me veo obligado a reponer nutrientes del enorme y vacío depósito que me grita: "¡Detente y dame de comer y de beber, cerdo!".

Cuando el depósito da el visto bueno ya es demasiado tarde. Ante mis ojos no queda nada de lo que había al llegar. Todo parece haberse desvanecido como un sueño o un espejismo. Por contra ha llegado el grueso tuercepedal el cual parece que va a pasar una buena temporada en el avituallamiento el cual por otra parte se encuentra en proceso de desmontaje. Oye, yo me voy bajando si eso, ya me pillareis.

Como era de esperar en la bajada no alcanzo a nadie. Sin embargo a mí me alcanzan Agencia Tributaria, Truli, el resto de tuercepedales... Se da por concluida la tercera escapada del día y comienza el ascenso al col de Bonansa. Truli va haciendo camino y yo paro a pichar. Me alcanza Pablo mientras Nachete y Juanlu penan por detrás. Hace mucho calor y los amagos de calambre van haciendo aparición así es que nos lo tomamos con mucha calma. Agencia Tributaria peta una rueda a tres de cima aunque sospechamos que también lleva petado el motor. Va a ser que este no fue gregario de Lucho Herrera.

Llegamos a cima y al segundo avituallamiento. Aquello es Bonansa pero podría ser perfectamente la playa de Dunkerque en la segunda guerra mundial. Gente tirada en las márgenes como si fueran sacos de estiércol. Un calor del demonio. El avituallamiento en proceso de desmontaje. Los voluntarios sacando los culos de las sandías porque los trozos buenos ya habían volado mucho tiempo atrás. Somos la cola de la cola del pelotón. Al rato llega Juanlu y aún más tarde aparece Nacho quien ha tenido que desmontar de la bici porque tenía calambres. Nacho. El mítico Motor Perkins con una puñetera Luchon-Bayona en sus piernas llega con los ojos hundidos en las cuencas como si hubiera transitado por el mismísimo infierno. Todos vamos con amagos de calambres. Llega Agencia Tributaria después de reparar sus múltiples pinchazos. Vulca contra una margen mientras está frenando la bici.

Oye, yo me voy bajando si eso, ya me pillareis. Me jode muchísimo por Nachete. Lleva mala cara aunque es duro como un tejón. El resto de tuercepedales lo cuidará bien. Debería quedarme a ayudarle como él ha hecho tantas y tantas veces conmigo pero ese escenario de campo de batalla me está poniendo enfermo. Y yo también voy con calambres. O escapo o seré alimento para el hombre del mazo. Si he de reventar que sea con esta gente por detrás.

La idea inicial es hacer el revirado descenso de Bonansa en solitario para no pasarlo mal. Sin embargo cuando llego al cruce de las Vilas y sigo yendo solo el poder que me otorga la equipación del Lotto vuelve a hacer masa en la cabeza y pergeño un pequeño entretenimiento movido por la soberbia. Hasta este momento me he fugado de mis amigos un poco por ira, otro tanto por gula, hasta por un poquito de lujuria. Ahora me ataca la soberbia de llegar a meta sin que ellos me alcancen. Pero en el fondo la culpa es de Truli.

Cierta vez, en una de esas conversaciones de barra de bar que hay que terminar zanjando con alguna imprecación a los cielos o dando la callada por respuesta este hombre afirmó, sin base empírica alguna que era lo que me reconcomía y lo que fue motivo de discusión, que desde el cruce de Las Vilas hasta Graus se podía bajar (en grupo) a una confortable media de 50 km/h. Mi posición era que ni tan siquiera un grupo de trotones conformado por lo más granado del espigado pelotón de gerifaltes centroeuropeos podía rodar a esa media en ese terreno, no digamos ya el participante random de una Puertos, no digamos ya un humilde tuercepedal. La suya era erre que erre que los 50 km/h se hacían facilmente.

De modo que por un lado tenía la opción de esperar en la cuneta a que llegaran estos y por el otro lado tenía la otra opción de seguir en solitario hasta Graus intentando echar por tierra la teoría de Truli. Opté por la segunda. Ante mí tenía más de treinta kilómetros con algo de viento en contra. Sin brújula ni astrolabio, ya que un día se gastó la pila y descubrí que vivía más feliz pedaleando sin ese instrumental. Nadie por detrás, nadie por delante. Ningún coche de la organización. Por momentos pensaba que si había cogido algún cruce mal por equivocación. No lo llamen épica, llámenlo cabezonería por favor.

Más amagos de calambre y sorbos de pato WC para mitigarlos pero allá a lo lejos, después de llevar un buen rato en la más absoluta soledad, veo un grupo de tres jinetes. Miro para detrás y del grupo comandado por Truli que debería bajar a la velocidad del rayo no se ve nada. Así es que sigo adelante a ver si cazo a los tres de delante. Tengo que tomar un gel. Rebajado a la humillación de tener que tomar uno de esos brebajes del demonio porque los amagos de calambre no me dejan tranquilo pero las ganas de desmontar la teoría de Truli son más fuertes que la aversión por los geles. Cuando llego hasta el trío de jinetes el cuadro es esperpéntico. Van los tres en paralelo ocupando todo el ancho. Ni un intento de relevo ni nada, van muertos. Me pongo delante a tirar a ver si se animan y en el primer repecho no hacen ni la intención de seguir así es que vuelvo a estar solo.

Al final llegando a Capella alcanzo a otro grupo que parece que vuelva de la guerra. De cinco gachos tan sólo hay uno que vaya conforme. Los otros cuatro van más jodidos que patabanco así es que tras contarles que yo también voy con calambres me acogen en su seno unos kilómetros. Hasta que llega el primer repecho y allí me doy cuenta de que yo voy jodido pero ellos van muertos, hay un desplome del grupo monumental y tiro para delante. Oye tú, y tus calambres, pregunta el que iba conforme. Hombre, son amagos, mira que pierdes al personal. Tranquilo, ya me quedo con ellos tú tira adelante. Y tiro.

Miro para detrás y del flamenco grupo liderado por Truli que debería estar bajando a 50 km/h dejando una estela de fuego bajo las ruedas no viene ni el tato así es que pedaleo con más furia viendo que mi acto de soberbia va a llegar a buen fin. Llego al polígono y adelanto a gente hasta por la gravilla de la cuneta. Yo peto pero los de atrás no me cogerán. Y así es.

Llego a meta después de una fuga (consentida) de 50 km tras intentarlo otras tres veces en el transcurso de la etapa. Digno de Tomaser de Gendt. Tras esperar cinco minutos empiezan a llegar el resto de tuercepedales. Excusas varias y diversas, es que hemos estado tirados en la yerba mucho rato, es que hemos bajado despacio, es que, es que... la teoría de los 50 km/h tirada por los suelos por el cabezudo que esto escribe y me vienen con que se estaba muy bien tirado en la yerba.

Al final nos zampamos los raviolis de las abuelas de Graus. Ese elemento que nunca cambia respecto a otras ediciones y que espero que no lo haga jamás. Aunque la charrada y la sobremesa esta vez es más corta que otras veces, hace mucho calor. Así es que tras apurar la comida y ver a Agencia Tributaria con su extensa prole disfrutar del ágape, marchamos para casa. Por no hacer no nos hicimos ni fotos del evento de lo cansados que estábamos. Al resto de tuercepedales yo al menos los eché mucho en falta. Ojalá que para otro año volvamos a estar un ciento.

Nota mental para el año que viene. Revisar la bici la semana de antes. Zamparse la Puertos con una de las zapatas de freno rozando cada dos por tres desde el primer kilómetro es un poco molesto. Ir sin brújula no sólo es tolerable sino que es un gozo pero lo de la zapata es molesto. No me pregunten por qué no paré en ningún puesto de asistencia a solucionar el percance. No sabría decirles.

Tomaser de Gendt, el Santo el de verdad, ha ganado este domingo en la primera etapa de la Dauphine Libere tras escapada piteril. Este hombre sí que es épico y todo cojonera. ¡Bien por Tomaser!


sábado, 20 de mayo de 2017

La Monegros 2017

La crónica de esta carrereta se ha escrito de la misma manera que se corrió la prueba. Despacito. Así es que después de tres semanas ahí van las impresiones de la travesía por el desierto...

A continuación voy a enumerar 10 de las ventajas que supone hacer en grupeta la Monegros. Ó 10 de las cosas que pudimos disfrutar como si fuéramos críos. Desventajas también hay unas cuantas pero nos quedaremos con lo bueno. El año pasado se describió con profusión de detalles como Jesús y yo completamos el recorrido mano a mano junto a un tropel de gente yendo como cagallón por cequia azotados por el puñetero viento. Fue por momentos un auténtico infierno y aún así salimos contentos como para repetir. Este año el planteamiento inicial era completamente diferente. Junto a varios compañeros de trabajo de Jesús (Antonio, Carlos, Pilar y Mercedes) y David R de gregario de lujo la idea era completar la marcha corta chino chano. Y aunque nunca pensamos que fuera a ser tan chino chano he de reconocer que en el fondo me lo pasé como un enano.

La verdadera esencia del desierto
Cuando después de dos horas de pedalear te plantas delante de las faldas del alto de Piedrafita y por detrás de ti no viene nadie (pero nadie, nadie, nadie) y por delante tan sólo hay cadáveres desperdigados que ascienden las pendientes caminando puede decirse que estás metido de lleno en medio del puñetero desierto. Si encima el cielo amenaza tormenta y el fuera de control se cierne sobre tu cabeza la situación de desamparo se acrecienta. Uno pudiera darse media vuelta, buscar la carretera más cercana y solventar el trámite lo más deprisa posible regresando a Sariñena por la vía rápida. Lo malo es que en más de una ocasión me ha tocado ser esa persona a la que otros esperan y tratan de empujar hacia delante. Alguna que otra vez a base de insultos y gritos he logrado que esos otros que esperaban se marcharan adelante para que me dejaran apañarmelas pero otras veces han estado ahí hasta el final y lo cierto es que se agradece. Este sábado tocaba estar ahí. Así es que una vez lo asumes más te vale dedicarte a sacar las cosas buenas de esta experiencia. Una de ellas es captar la verdadera esencia del desierto. Ya que te quedas bien solo por esos lugares, contempla en su esplendor tamaño espectáculo. Porque una de las cosas que motivaba a coger la bici cuando se era crío (y ahora también) era llegar cuanto más lejos de casa mejor. Pues pedalear por esos pagos desérticos es como marchar a casa Cristo. El año pasado debido a ir incrustado en pelotones todo el rato y debido a la tensión que provocaba el hacer equilibrios para que el viento no nos derribara no se pudo disfrutar en su totalidad de las vistas. Este año de sobras.

Series a la carta
El ritmo fue tan sumamente cochinero que hubo ocasión de hacer multitud de aceleraciones y series en cualquier lugar imaginable. El mero hecho de parar a mear era jaleado entre la muchachada para tener la excusa perfecta. No para vernos la chorras, no se vayan ustedes a pensar mal, sino para tener que salir después disparados como alma que lleva el diablo para coger al resto de la grupeta. Con los caminos polvorientos como estaban aquello parecían machetazos en plena Roubaix o Strade Bianche. Fíjense ustedes que hubo ratos que por hacer algo de provecho me dio por ponerme detrás de la ambulancia que patrullaba los caminos. Cuando todo el mundo se apartaba dejando paso al auto y la polvera que dejaba tras de sí yo me clavaba a su estela a tragar polvo y ponerme de mierda hasta arriba. Incluso se dio el caso subiendo el alto de Piedrafita cuando David después de hacer una labor de gregario impagable decidió pegar un apretón en los repechos finales. No me lo pensé dos veces a la hora de salir detrás de él. Nos lo pasamos como críos echando carreras en la calle.

Adelantamientos por doquier
Es lo que ocurre cuando de buenas a primeras se producen estas aceleraciones. Que hay que ir adelantando a gente que bastante hace subiendo a trote cochinero. Al final se coge destreza en el asunto y será de vital importancia como se verá más adelante. Con diez años de edad esprintando en una calle de único sentido no había ningún problema en hacer estas maniobras. Con una GAC desvencijada y las ruedas de tres bicis en paralelo lamiendo los bordillos de las aceras. Un poquito como el día de la marcha.

Avituallamientos vacíos
O no tan llenos como en otras ocasiones. El primer puesto de Sigena estaba casi para nosotros solos y de hecho cuando marchamos ya estaban recogiendo. Lo malo hubiera sido que al llegar últimos no hubiera quedado comida pero como no fue así nos pudimos poner hasta arriba de pastelitos de manzana estableciendo una nueva plusmarca personal. Junto a la imprescindible dosis de botellín de powerade en cada uno de los dos avituallamientos tuve el inmenso placer de enjaretarme ocho pastelitos en total (4+4). Me supieron igual de bien que si me hubiera zampado cuatro tigretones y cuatro foskitos. En posteriores ediciones no se descarte elevar esta plusmarca a cotas más elevadas que rayen la absurdez humana.

Desentrañamiento de la fórmula del powerade
Y no me refiero a lo que reza la etiqueta acerca de sus ingredientes y composición porque doy por hecho que la mitad es mentira y la otra mitad es verdad a medias. Me refiero a que mientras uno pedalea por esas tierras baldías en las que en el horizonte no se aprecia ningún signo de civilización dos dudas fundamentales asaltan a la mente. ¿Por qué ese líquido reconstituyente teñido de azul cristasol, una bebida con color de desinfectante, ejerce semejante interés en los tuercepedales comunes bebiendo en cantidades ingentes esa suerte de pato WC como si fuera burbanflash de sabor tropical? Y sobre todo y no menos importante ¿qué clase de ingrediente secreto provoca semejante repretez intestinal y la necesidad imperiosa de soltar ventosidades? Señores de Powerade, necesitamos respuestas.

Conversión en flandrien
Llegado un momento en una de esas numerosas paradas que íbamos haciendo para esperar a la grupeta Jesús se me quedó mirando y dijo algo así como: Jodo, entre que vas lleno de mierda, el culote de Lotto, la cara chupada, la gorreta debajo del caso... pareces belga y que te apellides Van... Van algo... Van Lakommen. Para el año que viene ya está decidido. Habrá que volver a Monegros a llenarse de mierda (uno de los mayores placeres al pedalear esos caminos, pillar charcos, aspersores a todo gas, polvo por doquier) ungido con la sagrada driekleur del maillot de Bélgica.

Pedalear con zagalas
Los gachos somos simples. Cuando nos encontramos metidos de lleno en una marcha cicloturista y nuestras necesidades básicas quedan cubiertas (esto es, beber cristasol hasta encharcar la tripa, comer pastelitos hasta bordear el torzón, peder fuerte sin miedo a la muerte e ir marcando el territorio a base de pichadas) lo siguiente ya es empezar a pedalear como enajenados hasta hacernos mal. El tema este de ir charrando y mirando el paisaje no es mucho de nuestra cuerda y sea por un tema involutivo o por una configuración errónea de nuestro cerebro procedemos a pedalear como gilipollas. El hecho de contar con alguna zagala en la grupeta ayuda a atenuar estas acciones perniciosas para nuestra salud física y mental. No se ponen nerviosas y el tema de ir bordeando el fuera de control no les afecta. Se charra de manera agradable y no pierden la compostura. Bien por ellas.

Cansancio cero
No rompí a sudar fuerte en ningún momento. No es que hiciera mucho calor pero tampoco hacía frío y la cosa es que no sudé como un animal porque no llegué a cansarme. Bebí un sorbo de agua en el km 20 por aquello de decir que cada hora hay que beber algo. Luego ya se me olvidó y aparte de las dos dosis de pato WC no bebí nada más. Y oriné cuatro veces marcando el territorio monegrino de manera realmente sorprendente.

Parar a comer bocadillo en sitios insospechados
Por hacer algo en esas ocasiones en las que iba adelantando unos cuantos metros para luego esperar al personal iba sacando un bocadillo que llevaba en la mochila e iba comiendo. Fue como cuando de crío a mitad del campeonato del barrio consistente en dar vueltas a la calle hasta reventar se decidía de manera totalmente democrática parar durante diez minutos para subir a casa a devorar un bocadillo de jamón york. Nada de hacer equilibrios para comer. Parar y zampar contemplando la estepa monegrina mientras el cielo se iba poniendo marcando lluvia.

Esprintar llegando a meta
Los tres últimos kilómetros de la marcha transcurren por una carretereta estrecha y serpenteante en la que David puso la directa. Como Jesús y yo ya nos habíamos comido todos los pastelitos del mundo, habíamos bebido cristasol para aburrir y a las zagalas las habíamos dejado atrás nuestra mentalidad simple y limitada nos impulsó a seguir a David cual Vanmarcke a Sagan. Porque fue eso. Ir directos al matadero a sabiendas de que David, nuestro Sagan particular, nos trituraría en línea de meta. En diez minutos nos dimos un buen homenaje esquivando ciclistas por la izquierda y cuando llegamos a la zona vallada David bajó un piñóncico para lanzar el sprint. Jesús se abrió de patas y yo aún pensé en hacer una incursión pegado a la valla pero el sentido común vino a visitarme en última instancia para recordarme que sería muy triste empotrarse contra el vallado luchando por una posición de mierda a las seis horas y media de una marcha no competitiva. Así es que me dejé ir para entrar tranquilamente tras David, frenar en seco y casi caer a peso mierda contra el suelo.


Y esto fue poco más o menos lo que aconteció por esos lares. Que se podría haber hecho más deprisa la marcha... eso seguro. Que podría haber sido más divertida... pues eso ya no lo sé. Al año que viene más.

sábado, 8 de abril de 2017

Trail Báltica: Eesti

He aquí el desenlace de la trail del pan frito. Último capítulo.


Parnu
Esta ciudad que parece ser algo así como una especie de Salou del norte pretendía ser la primera parada del periplo báltico a su paso por Estonia. Si ir a Salou ya puede hacer poca gracia ir a su sucedáneo norteuropeo en mitad de un aguacero y con un frío de mil pares de cojones provocaba escalofríos de placer en el grueso de la expedición. Sin embargo se llegó a entrar en la perla del Báltico aún no se sabe a hacer qué. Por fortuna el buen juicio se impuso y tras aparcar el auto no se sabe dónde para ir a no se sabe qué y caminar durante doscientos metros bajo la tormenta se decidió acudir a un centro comercial a tomar un té caliente. Y esa fueron las impresiones de los participantes de la ciudad de vacaciones llamada Parnu.
Sanción de 2 puntos para Lemus por dar la tabarra con ir a Parnu en mitad de la lluvia y a Toño por sabotear el tomtom para ir hasta allí.


El estonio e' facile e divertente. Prantsusmaa = Francia, Leedu = EEUU. Y así todo

Clasificación virtual: Héctor 33 p,   Servidor 31 p, Toño 30 p, Lemus 24 p


Toponimia báltica (II)
Al poco de salir de Parnu el tiempo fue cambiando hasta ver aparecer algo similar al sol. Después de dos días viendo jarrear agua de todas las maneras nos conformamos con bien poco y ese cielo mínimamente azul reconfortaba  nuestro corazón. De la extraña toponimia lituana y letona ya se habló en anteriores capítulos pero es en Estonia donde este surrealismo adquiere tintes dramáticos cuando los carteles de la carretera te envían a Helsinki y a Estocolmo. Otros pa Jaca. O Pajaka, que no es lo mismo. Todo ello mientras la carretera cruza bosques inmensos y la carretera es cruzada por rusos o finlandeses pirados que se pasan las indicaciones de línea continua o de carril izquierdo deshabilitado por el forro adelantando a doscientos por hora hasta que un alma caritativa les hace un hueco para que no se empotren contra el camión que viene de frente.
Los participantes de la trail se sintieron aliviados al llegar a Tallin, dejar los trastes en el hotel habilitado por la organización al lado de Margarita la Gorda, una de las torres de la muralla de la ciudad, y degustar un asado de cerdo con ingentes cantidades de cerveza Saku en uno de los restaurantes de la parte antigua.

Están muy locos estos bálticos anunciando mandanga en la calle así sin más

La calle donde estaba la fonda en la que nos alojábamos

Todas las fachadas con cabestrante para subir los fardos a la falsa

Margarita. La Gorda

Sanción de 2 puntos a Héctor por estacionar en el arcén a mingitar, de 1 punto a Toño por afotarlo en acrobática posición, de otro punto a Lemus porque alguien tiene que cargar con la multa del finlandés que adelantó en línea continua y él siempre ha sido muy proSuomi. Suma de 4 puntos a todos por el asado menos para un servidor, 1 punto, por comer la mitad al tener el codillo todavía por las tripas rondando.


Niguliste
La iglesia de San Nicolás (Niguliste kirik) fue la una de las primeras pruebas que afrontaron los participantes a la mañana siguiente. Estos estonios son muy rubios, modernos y se hacen pasar por nórdicos pero al final abren las iglesias a las diez de la mañana. Y allí se encuentran los participantes de la trail venidos de toda Europa esperando a que abran. Conversación atípica con un señor que parece italiano y que tan pronto mezcla el castellano con el italiano y con dialectos romances varios en la que todo nuestro odio racial y mediterráneo deriva en poner a caldo a esos rubicundos luteranos que van de europeos y modernos y abren los comercios más tarde que en nuestro pueblo. Que ya es difícil.
Para no perder el tono los participantes hacen unas series por las cuestas que conducen a la colina Toompea. Parriba, pabajo hasta la catedral ortodoxa y el palacio de la presidencia. Vuelta a Niguliste y entrada a contemplar el cuadro de la Danza Macabra y los innumerables blasones de los caballeros de la Orden Teutónica y señores alemanes que señorearon por estas tierras siglos ha.


La catedral ortodoxa

San Cristóbal con cara de velocidad. La talla mejor parida de este santo varón que un servidor haya tenido ocasión de contemplar



Fachadas varias del lugar

5 puntos para Lemus por su ritmo avasallador en las subidas, 2 puntos para el resto por el esfuerzo. Sanción de 1 punto para Héctor por no entrar a Niguliste.



Los Cabezas Negras
De entre estos caballeros que señorearon por estas tierras hubo un grupo que se dedicó a mercadear. Se trataba de una asociación de comerciantes solteros que se hacía llamar Hermandad de los Cabezas Negras y que tenía sedes en Riga o Tallin. Vamos, lo que vendrían a ser unos Tiones con dineros que se dedicaron a ir alquilando unas buenas casas para organizar allí sus partidas de guiñote y lifaras varias. Luego la Historia y el paso del tiempo siempre embellece los detalles pero los tiros debían de ir por ahí. Tiones sin fronteras y con la cartera larga.


La puerta del garito de los Tiones aquellos

Las vistas desde la farmacia a la que acudían los Tiones aquellos a comprar almax después de hacer una lifara

4 puntos para Toño por tión. 2 puntos para Lemus y servidor por maziellos. 1 punto para Héctor por joven maziello.


Museo de la Ocupación (pinícula)
Siguiente punto de la trail, el museo de la Ocupación. Donde se detallan todas las penurias que tuvo que sufrir el pueblo estonio a lo largo de su historia. Desde la dominación de los señores alemanes herederos de aquellos caballeros teutónicos y de algún tión descarriado que logró encontrar casera, décadas de dominio danés o sueco, pasando por los años en que la Rusia zarista llegó para echar a los boches, los boches que volvieron para despachar a los ruskis y a los judíos, los soviéticos que volvieron para aniquilar a lo que quedaba por allí, los nazis que contratacaron para "liberar" a esos infelices para volver a ser engullidos otra vez por la URSS. Hasta que al cabo de medio siglo se les hincharon las narices, el tenderete de Moscú petó y Estonia volvió a ser libre. En wikipedia y sitios más serios podrán ilustrarse acerca de los innumerables cambios de manos de este país a lo largo de la Historia. Pero resumiendo fue algo así. Literatura existente acerca de esta problemática y de cómo los trepas, que allí también los hubo, medraron en aquellos años tan oscuros: Cuando las palomas cayeron del cielo, de Sofi Oksanen.
En el museo de la Ocupación, además de relatar estas historias y mostrar una serie de objetos que abarcan todo el turbulento siglo XX existen una serie de salas que a buen seguro les debían de sobrar y no sabían cómo llenar. En una de ellas hay dos pantallas de cine en dos paredes enfrentadas. En cada una se muestra el mismo cortometraje pero con un decalaje de unos cuantos minutos de forma que el espectador puede elegir entre una u otra pantalla. Lo grueso viene con la temática del corto. Para sesudas mentes el argumento puede significar una vigorosa alegoría de la ocupación sufrida por estas gentes plagada de ricos detalles dentro de un marco onírico en el que el director da rienda suelta a sus más oscuras pulsiones. Para mentes más simples como las de los participantes de la trail la pantalla tan sólo mostraba un hombre de mediana edad forzando a un señor mayor a tener relaciones sexuales mientras ambos miraban a la cámara (al espectador). El señor mayor pidiendo auxilio y el hombre reclamando una especie de intimidad. Después de esto, uno de los dos aparecía con unos aparatos médicos aplicando sus conocimientos de curso de cirujano CEAC con su miembro viril, haciendo unas incisiones por aquí y por allá. Los participantes de la trail tras no comprender el amplio calado del elaborado guión, propio de la feria ARCO o eventos similares, abandonaron la sala apostándose en la puerta para ver la reacción de la pobre moza que entraba justo en ese momento y que salió despavorida cuando el gacho aquel volvió a sacarse la chorra para la afición mientras se zabucaba al pobre incauto coprotagonista. Qué cabrones.
5 puntos de sanción para todos menos para Lemus por perpetrar la algarada.


La típica radio que había en casa de los yayos pero con las emisoras de Tashkent, Alma Ata o Magadán
Testimonio gráfico. Porque en esta blog se suele exagerar pero no se miente

Al fondo mucha mercromina, un bisturí y un badajo. Al frente Toño haciendo una de sus poses

Olde Hansa
El nombre de este restaurante hace referencia al origen hanseático de la ciudad. La antigua Reval era una más de las ciudades libres pertenecientes a la Liga Hanseática que era algo así como una confederación comercial y defensiva que se extendía por Alemania y diversos puntos del Báltico. Haciendo honor al rico pasado medieval de Tallin el restaurante ofrece menús típicos de la época en un ambiente que recrea una de aquellas posadas. Por fuera la casa es espectacular pero es que por dentro todo está preparado para que uno piense que está en un banquete del medievo. Los juglares rondan por doquier y las mesoneras atienden solícitas a los comensales. La carta que ofrece desde oso hasta alce, tiene menú de degustación compuesto por entrantes de queso, olivas, más queso, salchichas, bacalao con salsa de almendras, cerdo, judías... y buenas hogazas de pan que debe repartir el jefe de la mesa al resto de comensales bajo la supervisión de la mesonera. Todo ello regado con cerveza con miel o canela. Postres de tarta de manzana. Imprescindible acudir a este lugar con hambre, por lo comentado, y sin prisa porque estas gentes muy raudas no son. Y con la cartera larga.
Cuatro puntos a los navaleros por descubrir semejante establecimiento. Punto adicional para Ettorino por ser el jefe de la mesa y llevarse un salero de recuerdo. Tres puntos para Lemus por zamparse la segunda ración de queso. Sanción de 1 punto por dar la tabarra con que aquel sitio era muy caro. 1 punto para servidor por aguantar como pude el ritmo comedor de esos focines.



Olde Hansa. Un gran garito
Buena mesada

Hell Hunt
Para rebajar semejante comilona la organización acordó dar descanso a los participantes. Héctor se dedicó a su habitual siesta que esta vez no acarreó sanción y el resto a pasear. En último término Toño también marchó a descansar y el dúo barbastrense se fue a avituallar cerveza al Hell Hunt. El Hell Hunt es el primer pub estonio abierto tras la caída de la URSS. Tallin resulta ser un sitio curioso en el que en su casco antiguo profundamente medieval se desperdigan multitud de pubs y clubs nocturnos. En los pubs es costumbre poner una bandera indicando la temática del local en cuestión. Así se ven banderas irlandesas, británicas, estadounidenses o texanas. En el Hell Hunt no hay bandera pero sí el logo de una muchacha desnuda montada y tumbada sobre un lobo que está corriendo. Las camareras ya no son ni aquellas pipiolas inocentes de Lituania, ni esas espías rusas salidas de una película de James Bond que había en Riga. Estas parecen salidas de un pub yanki con sus uniformes de polo y shorts con zapatillas. Rollo un poco McDonalds o el Bar Coyote. Pero como tienen pan frito y cerveza todo sigue estando bien. Muy bien. Y en la tele ponen los JJOO por el canal báltico de televisión. Tropecientas cervezas más tarde, después de que los navaleros llegaran a cenar y a hacer su aportación a las arcas de la empresa cervecera Saku, marchamos a dormir.



Sanción de dos puntos a Toño por su desmedido afán por sacar chupitos tras la cena.


El edificio más alto del mundo
Cuando Tallin era sueca allá por el siglo XVI la ya existente torre de la iglesia de san Olav fue ampliada y se subió hasta una considerable altura para convertirla en símbolo de aquella ciudad eminentemente comercial. Se estima que con 159 m de altura era el edificio más alto del mundo en aquella época. Como en lo alto hay un mirador que rodea el tejado la organización estimó oportuno hacer subir hasta allí a los sufridos participantes de la trail. Héctor se quedó abajo haciendo compañía a una señora que vendía cataticos en un puesto callejero mientras los tres mataos de siempre ascendíamos. Las vistas de toda la ciudad compensaban en parte la sensación de acojono al transitar por un pasillo muy estrecho delimitado por sirgas y una valla metálica con algún tramo en el que el piso está hecho con palets. A mi casi me da un patatús. Menos mal de las vistas... ains las vistas!



Ettorino saludando a la afición


Las espectaculares vistas

Cómo combatir el vértigo. Fase 1

Cómo combatir el vértigo. Fase 2. Dar vueltas al cuadrilatero con rusos e italianos girando en contradirección

Sanción de dos puntos a Ettorino por no subir a ver las vistas y no comprarle un triste catatico a la abuela a la que le estuvo espantando la clientela.



Barco Pirata
Tras el paseo por lo alto de la muralla, cruzar el callejón de Katarina y la ascensión a la torre de san Olav tocaba reponer fuerzas. Lemus propuso acudir a cierto restaurante que le habían recomendado a lo que nadie, por una vez, puso objeción alguna. Como dio la dirección del establecimiento, y ningún otro tipo de detalle del establecimiento, pues Héctor y yo nos pusimos en cabeza del grupo caminando hacia allí. Al llegar a la puerta del local apareció un señor negro vestido de pirata y con un acentazo a lo Bill Cosby nos preguntó en inglés que si queríamos entrar a comer en su establecimiento. Sí que pensamos "menudo sitio raro que le han recomendado a este tío" pero como llevábamos todo el viaje dando por saco y poniendo pegas con esto y con lo otro decidimos no decir nada y entrar a comer ahí. Claro señor, venimos a eso, vamos a zampar. Ok, let's go!. Y en estas que Bill Cosby disfrazado de Jack Sparrow comienza a bajar por unas escaleras que simulan la entrada a un barco pirata. Es más, al llegar abajo nos encontramos en el interior de un jodido barco pirata. Nos sentamos donde nos dijeron con el culo preto por miedo a estar en algún garito tipo La Ostra Azul pero por lo demás teníamos la sensación de estar en un barco. El local tiene sus buenas vistas a la proa del barco que surca el mar con cierto bamboleo, las vistas a estribor y babor por donde se ven pececillos (es un barco pirata moderno con ventanillas de transatlántico, lo tienen todo pensado estos estonios) y piratas sirviendo manjares a los comensales. Mientras estábamos en la mesa al lado de la típica familia random ruski y una camarera pirata de prácticas nos toma la comanda, Lemus comenta que "le parece" que este no es el restaurante que le habían recomendado. Resumiendo y haciendo una analogía hispana para que el lector comprenda en toda su magnitud la confusión de este hombre: le habían recomendado un restaurante gallego y nos hemos metido en uno que regenta la puerta un gacho ataviado con sombrero cordobés. Y no era, por poner un caso Delfín (gallego de nacimiento) ataviado con sombrero cordobés sino un tío que por lo menos es jamaicano. No me jodas. ¿Acaso el Bill Cosby de la puerta vestido de pirata no era suficientemente explicativo como para deducir que aquel restaurante no era la taberna alemana que te habían recomendado? De este modo nos vemos en la tesitura de pedir unos menús de los piratas del Caribe en un lugar situado más allá del paralelo 60º. Malo no estaba pero comer piña en esos lares, si ya de por sí es una experiencia harto desagradable para muchos, imagínense en esas latitudes. Al menos la piña no iba insertada en una pizza tropical y la comida como digo no era mala. Pero la sensación de ir a mear, tener que preguntar al ruso de la mesa de al lado que vuelve por el pasillo de los baños cuál es la puerta de los mardanos porque no está claro, entrar al pichadero y que a mitad de meada  salga un gacho por la espalda jurando en hebreo... la madre que los parió. Cuando te giras intentando no derramar orín por la pernera del pantalón descubres que el matraco que está vociferando es un pirata que sale en una pantalla de televisión puesta a tal efecto. Y el ruso qué poco avisar pero sí descojonarse cuando te ve volver a la mesa tránsido del susto...
Aquí ya sólo se sanciona. Sin contemplaciones. Sanción de dos puntos a Lemus por hacernos comer piña más allá del paralelo 60º.


Helsinki Express
Viajar con los amigos por Europa depara situaciones tremendamente sorprendentes. No todo sale a pedir de boca pero hay que admitir que gran parte de las historias más surrealistas ocurridas a lo largo de mi vida han tenido lugar en esas vacaciones. Desde las aventuretas por tierras balcánicas, vascas y flamencas que darían para un par de entradas pasando por las sagas islandesas aquí narradas. En Tallin no faltó la ración de surrealismo cuando de los cuatro participantes de la trail el grupo quedó reducido a la mitad. Estas cosas siempre pasan en la vispera de marchar y con poco margen de acción y quizás por eso resulta todo tan espichorrante. Toño como persona mayor y prudente que es marchó a sus aposentos para descansar antes del viaje de vuelta y Héctor se convirtió en Ettorino y desapareció a su manera en una de sus aventuras que no me corresponde contar ni a mí ni aquí. Lemus y yo quedamos pues en una mesa del Hell Hunt apurando las últimas cervezas Saku viendo la semifinal de baloncesto de los JJOO entre España y USA. Avanzado el segundo cuarto y un poco desolados porque en el basket se veía venir lo inevitable y en el pub no se respiraba el mismo ambiente festivalero de la noche anterior, hicieron su aparición en el local dos curiosos personajes.
Con el cartel de guiri en la frente y entrando como dos elefantes en una cacharrería, dos maciellos que bien podían haber salido del bar de Parzán (uno de hecho llevaba la chaqueta de cazador de camuflaje) comienzan a pedir banquetas libres para sentarse. Al llegar a nuestra mesa no sé cómo les decimos que se pueden llevar las dos banquetas libres el caso es que en lugar de llevárselas se sientan con nosotros. Los colegas son finlandeses, han cogido el ferry como quien baja a Salou y han venido a empifolarse. Comienzan a sacar temas de conversación (procedencia, trabajo, gustos y aficiones) y a ametrallar con preguntas acerca de si en nuestro pueblo hacen vino, hay campos de golf y cosas por el estilo. Cada vez que algo les hace gracia se echan unas estentóreas carcajadas que retumban en todo el pub. Casi casi de vergüenza ajena, de estar en tu pueblo y mandarlos a escaparrar pero como ahí no nos conoce nadie pues te ríes de la situación y santas pascuas. Pero los colegas llevan una zorrera elegante. Lemus lleva el peso de la conversación y yo me dedico a asentir o puntualizar hasta que sale el tema deportes. Que allí en Finlandia lo que es el fútbol como que no. Que si eso el hockey hielo. Que a mí que si me gusta el fútbol. Que no, que a mí el ciclismo. El qué, el ciclismo. Lo cualo, las bicis, copón. A la tercera vez hacen un gesto vago de comprender lo que es. Para esta gente el Tour de Francia debe de ser un concepto desconocido como para un español el fútbol gaélico. Vamos, que ponen unas caras de incomprensión como si a un indio yanomami del Amazonas le hablas del Tinder.
Se me ocurre decirles que aparte del hockey allí también le pegan a la jabalina, ¿no? Oigan, como se pusieron a vociferar aquellos mastuerzos. ¡Qué bramidos, qué profusión de imprecaciones (suponemos puesto que no dominamos el idioma finés) y qué manera de hacer aspavientos! Otra vez dando el espectáculo en medio de un bar pero como en eso tenemos experiencia nos venimos arriba. Ettorino, que ya había vuelto de sus aventuras se escogorciaba vivo. Que sí que la jabalina también muy grande allí, que es la patria de uno de los mejores lanzadores de todos los tiempos. Sepo Rati, digo adelántandome a la jugada. Bueno, aquello ya fue el acabose. La parte del pub que no se había percatado que al fondo junto a la puerta había tres españoles y dos finlandeses hablando fundamentalmente de mazielladas tuvo conocimiento en ese preciso instante cuando el más efusivo de aquellos mozos (que curiosamente era el que parecía más nórdico) empezó a vociferar como un enajenado. La madre de Dios qué pasada. Para que luego digan que los españoles somos bulláticos. A ese tío lo están degollando como a un cerdo y no arma tanta escandalera. Cuando les comenté que por culpa de Rati la IAAF había tenido que modificar el centro de gravedad de las jabalinas para que no volaran tantos metros a riesgo de impactar en el graderío de la otra punta del estadio siguieron con sus aullidos. Era como si a un grupo de españoles borrachos les ponen en la tele el gol de Iniesta contra Holanda. Sólo les faltaba gritar ¡yo soy finlandés, finlandés, finlandés! (¡Olen suomalainen, suomalainen, suomalainen!). Al final nos escaqueamos como pudimos, a España de baloncesto le habían dado matarile, los paganos esos de los mil lagos iban como odres con patas y en el Hell Hunt ya no hacíamos nada. Nos despedimos de aquella simpar pareja y marchamos a dormir un poco al hotel. A aquella pareja no creo que la olvide jamás entre otras cosas porque eran clavaditos el uno al padre Carrash de la peña curiká y el otro al amigo Ralpy. E iban como cuando estos dos señores se ponían como las grecas un sábado cualquiera hace años.
Continuamos con las sanciones de manera totalmente arbitraria. Un punto a Toño por perderse tamaño espectáculo. A Héctor no, a Héctor se le otorga un punto por su aventura paralela. Pero vamos, ¡puntazo!. A Lemus se le otorgan dos puntos por hacer labores de traducción. Y a un servidor cuatro puntos por derivar la conversación con las hordas del norte a una temática más interesante que los putos campos de golf.

Cuádruple empate a 36 puntos.  


Stranger things
Tres de la mañana, la trail báltica toca a su fin y antes de coger el avión es necesario devolver el coche de alquiler. Corriendo un estúpido velo acerca de las peripecias acaecidas en esa devolución pasaré a relatar los inquietantes hechos sucedidos mientras repostábamos el auto (a lo de la devolución del coche volveremos más tarde puesto que tras ocho meses de darle vueltas a la cabeza he llegado a la conclusión de porqué pasó lo que pasó). Lo que a continuación voy a explicar es algo que a pesar de haberlo leído varias veces en las procelosas aguas de la interné uno jamás llega a creerlo. Se dice y se comenta que en el mundo todos tenemos algo así como un doble. Una persona que es calcada no sólo en los rasgos físicos sino también en la personalidad. Luego ya están las diversas teorías que achacan este hecho a la simple probabilidad de que la genética se repita dos veces entre siete mil millones o las que se enmarañan en el multiverso y los universos paralelos. Pues bien, a mí eso de los dobles me parecía que era todo un camelo hasta que al llegar a Vilna nos topamos con el doble de Nachete.
Sí, sí, el doble de Nachete. Que venía con nosotros en el mismo vuelo y reparamos en ello a la hora de recoger las maletas en el aeropuerto. Oigan, aquellos que fueron testigos, no me digan que no eran como dos gotas de agua. Bueno, quizás nuestro Nacho con cara de un poco más espabilado y un poco más despierto pero hay que reconocer que el parecido era francamente sorprendente. Pero la cosa no quedó ahí.
Tallin, último día de la trail del pan frito, 3 de la mañana. Lemus y Toño se encuentran repostando el auto en una gasolinera random. Héctor y yo permanecemos en el interior del coche comentando chorradas varias. Lemus y Toño pasan al mostrador de la tienda de la gasolinera. Los vemos entrar allí. Entonces, aparca un coche en la gasolinera y del interior emerge un tío como Toño. Joder, es Toño. Toño de mayor. Bueno, que Toño ya es mayor, de un poco más mayor, con los cincuenta cumplidos. El mismo frontispicio despejado, las mismas esplendorosas sandalias modelo Jesucristo Superstar, las mismas bermudas, la misma puñetera camiseta del mismo color naranja. La misma ingente masa corporal. El mismo caminar. La misma manera de mirar. El señor fuertecito que es como Toño se dirige hacia la tienda de la gasolinera. No se rían que esto es una cosa de mucho miedo. Desde el coche, absolutamente aterrados, intentamos avisar al verdadero Toño (o al menos al que nosotros conocemos) del peligro que se cierne. Joder, el Universo está a punto de colapsar. Un encuentro entre ambos toños puede causar una paradoja espaciotemporal del copón. Toño, nuestro Toño, en ese momento echa un vistazo hacia fuera y nos ve bracear desde el coche, sonríe con su modo característico, ignorante de lo que va a llegar y en ese momento se abren las puertas de la tienda y del multiverso. Entra el otro Toño. El Universo no se va a la mierda, de momento, denle tiempo a los próceres que nos desgobiernan, y nuestro Toño se ve a sí mismo con diez años más. El Toño del futuro no se entera (o eso es lo que nos parece) y se va directo al mostrador, donde se mezcla con más gente, a pedir un bocadillo de salchichas y una cocacola. Nuestro Toño y Lemus terminan la transacción con el gasolinero y huyen de ese agujero espaciotemporal antes de que sea demasiado tarde, o eso parece. Se meten corriendo en el coche y aún tenemos tiempo de ver como quien parece el Toño del futuro sale de la tiende de la gasolinera con sus vituallas. Su irrefrenable gula le lleva a devorar el bocadillo ahí mismo de pie, iba a meterse en el coche y conducir hasta casa pero se enjareta el bocadillo ahí mismo con la puerta abierta. Le puede el ansia viva. Medio encorvado parece Saturno devorando a sus hijos. Huímos picando rueda antes de que nos vea y el Universo se vaya a tomar por saco.
Ni se reparten puntos ni se quitan. Situación muy traumática la vivida.

Rusilandia
Una vez en el aeropuerto somos testigos de la última situación surrealista. Vuelo Tallin-Barcelona. Españoles con cara de sueño y mala leche y estonios y rusos con cara de comenzar vacaciones y bajar a ver el sol. Un zagaler estonio que parece ir solo inspecciona la fila de embarque. Sabe que es complicado a las cuatro de la mañana en una fila de embarque pero haciendo acopio de todo su valor decide pegar unos tiros a la zagala que tiene detrás. Como mandan los cánones de las películas hollywodienses, que hasta en "Este muerto está muy vivo" se dan este tipo de situaciones. Vete a saber, lo mismo si juega bien sus cartas tiene compi de aventuras en la soleada Barcelona. A continuación se transcribe más o menos como fue la surrealista conversación acaecida. Muy acojonante.

-Zagaler rubié: [en inglés] Hola, ¿eres española? (pocas españolas has visto, zagal, aquí somos más de morenazas)
-Moza rubia y ojos azules: [en inglés y sonriendo] No, soy de aquí (zagal, empieza a sospechar)
-Zagaler rubié: [continúa en inglés] ¿como que de aquí?
-Moza rubia y ojos azules: [claramente en inglés y extrañada] pues de aquí... de Tallin (zagal, blanco y en botella)
-Pardal rubioal: [cambia al estonio, la siguiente frase es una suposición] Ah copón, pues si eres de Tallin hablemos en el idioma patrio, mi nombre es Erki y voy a Barcelona a ver el canódromo sito en avenida Diagonal así como el bar del Pira y algunas construcciones de Gaudí, ¿te hace acompañarme?
-Moza rubia hasta los ovarios: [mirada fría, silencio] ...
-Pardal rubio: [en estonio] ¿qué pasa? ¿por qué no dices nada?
-Moza rubia: [en inglés] a ver, tontolaba, que te he dicho que soy de Tallin, no que sea estonia
-Pardalé: [otra vez en inglés] ah perdón, de modo que si no eres estonia, eres...
-Moza rubia: [en inglés mientras aparece su novio ruski ciclado hasta las cejas ingiriendo su batido de proteinas y esteroides de las 4:30 AM] sí, soy rusa
-Pardal estonio tocado y hundido: [en inglés y batiéndose en retirada] Ok, entendido. Que tengáis un buen día

Y esta fue la demostración empírica de que tal y como dicen las guías de viajes y la wikipedia en Estonia hay mucho ruso y mucha rusa que viven allí pero no hablan ni papa de estonio. Y de que por muy rubios y modernos que sean estos estonios son tan zapos como nosotros a la hora de ligar.

Vuelta a Españistán
El regreso a la madre patria, faro de occidente y cuna del pago en diferido y el impuesto al Sol, tuvo lugar en un autobús con alas de confortables asientos en los que la navegación durante más de tres horas por los cielos de Europa se convierte en una experiencia única e inenarrable. Los compañeros rusos de excursión hojeaban revistas tipo Quore en cuyas páginas además de salir nuevos ricos de allende las estepas siberianas presumiendo de petrorublos se narraba con todo lujo de detalles lo más reseñable de lo acontecido en los Juegos Olímpicos, que si escándalos sexuales en la villa olímpica o la rotura con fractura abierta de la pierna de una pobre atleta. Con fotos a todo color. Todo muy kitsch. Al llegar al aeropuerto del Prat e ir a pasar por la última baliza de la trail en la que se decidía el triunfo final, recuérdese que íbamos empatados, no hay manera de encontrar tal baliza. Al preguntar en información nos dicen que de qué estamos hablando. Nadie sabe nada. Es como si hubiéramos aterrizado en otro universo. Terribles sospechas rondan por las cabezas de los participantes mas nadie se atreve a compartirlas. Pero volvamos, volvamos a lo acaecido en la madrugada de autos. Volvamos a lo grueso.
Se ha hablado del curioso incidente del encuentro entre los dos Toños que casi provoca la explosión de nuestro universo pero la ruptura espaciotemporal va a ser que nos la comimos de lleno. Me explicaré.
Tres de la mañana, la trail báltica toca a su fin y antes de coger el avión es necesario devolver el coche de alquiler. Descorriendo el estúpido velo acerca de las peripecias acaecidas en esa devolución procedamos a analizar los terribles acontecimientos sucecidos en la terminal del aeropuerto destinada a aparcar los autos de alquiler. A Lemus le habían dado instrucciones claras y precisas para depositar el coche mas al llegar a nuestro destino parecía como si esa zona se hubiera esfumado. ¿Empanada memorable del señor Lemus? ¡No! fue el multiverso el que nos jugó una muy mala pasada. Sea porque Ettorino abrió una brecha en el espaciotiempo cuando efectuó su aventura nocturna y todo lo demás vino ya rodado o vaya usted a saber porqué nos encontrábamos en un universo paralelo muy parecido al nuestro pero diferente. Y Lemus emperrado en que tenía que dejar el coche en mitad de la nada. Y el resto ahí indignados. ¿Pero no ves que aquí no hay ningún coche de alquiler Avis? Y el otro en sus trece que por sus cojones dejaba el coche ahí. Y el resto diciéndole que si estaba loco. Y el otro enfurruñado llamando al Renton trainsponttingniano que nos había alquilado el coche en Vilna y poniéndolo como un zapato a las 4 de la mañana. Y nosotros espichorraos. Hasta que al final un alma caritativa puso algo de luz a ese misterio. Misterio para nosotros que en realidad veníamos de otro universo paralelo, no para el alma caritativa que ya estaba allí y no comprendía el porqué de nuestros desvelos y lamentos. Ocho meses ha costado pero al final hemos alcanzado la verdad. He aquí más pruebas que apoyan esta tesis.

Héctor acude a un gimasio tres veces por semana para intentar olvidar la casa Cuba de Vilna, lugar que le provocó esos graves desórdenes en su conducta la noche de autos. El joven navalés conocido por ser una persona de bien y de costumbres tradicionales en este universo paralelo es un moderno. De momento lo lleva bien. Sigue viendo letonas y lituanas por todos lados pero lo lleva bien. Ha vuelto a salir a correr y hasta levanta pesas. Es todo muy raro, sigue siendo del Atleti pero lo del pendiente... no me jodas. En este universo paralelo resulta que lleva pendiente. La crisis de los treinta dice. ¡Y un huevo!. Es el multiverso, el multiverso que da señales de que la realidad tal y como la conocíamos ha cambiado.

Toño. Yo a Toño desde aquellos acontecimientos lo he visto sólo una vez. Estaba extrañamente tranquilo y un poco más mayor. Hará como un par de meses de entonces. Tiempo más que suficiente para esconder el acento estonio y desenvolverse con cierta soltura en el idioma castellano. Como esa vez que nos vimos hace dos meses nos pusimos un poco piripis echando vinos y tapas no nos dimos cuenta de que seguro que trafucaba palabras pero estoy convencido de que nos bajamos de Tallin al Toño que no era. Nos bajamos al señor mayor de la gasolinera. Con el cansancio acumulado tras el viaje el tío pudo estar hablando en el avión todo el rato en estonio y nosotros ni enterarnos. Además iba sentado junto a Lemus y este bastante tenía con el incidente del parking. Seguramente oía a Toño hablar raro y pensó que hablaba en catalán. Otro Toño, donde quiera y cuando quiera que estés, t'estimem. ¡Torna! Te quedaste en Tallin para comerte aquel bocadillo de salchichas, ¿no? ¿Estaba bueno al menos?

Toño de Tallin

Lemus. Es la clave de la teoría. Ya se ha explicado largo y tendido los terribles efectos en su persona de ese desembarco a mala baba en un universo diferente en el que los aparcamientos de la casa de coches de alquiler Avis estaban cambiados de sitio. Toda una confabulación del universo para hacerle perder la chaveta en ese parking. De película de terror. Aparte, y por aportar algún otro dato, su amado ciclista Kudus. La temporada pasada un paquete, en esta siempre rondando las primeras posiciones. Desembarcamos en un universo en el que Kudus,es bueno, Trump es presidente de USA y Sagan se cae al suelo. Ahí lo dejo. ¿Quieren más pruebas?


Nacho. No se apuntó al viaje "supuestamente" pero lo vimos descender del avión en Vilna. Era él casi seguro. Serio candidato también a haber abierto la brecha del multiverso. En mayo dicen que marcha con Lemus al Canadá. Lo mismo nos cambian a otra dimensión esa pareja o acaban volviendo con el coche de alquiler de la casa Avis cruzando por el estrecho de Bering y la estepa siberiana. Mucho peligro.

Servidor. En el multiverso este acudo al mismo gimnasio que Héctor. De lunes a jueves. Yo, a un gimnasio. Yo que odiaba ese tipo de instalaciones. El otro día salí a correr y no me dolió el pie ni la rodilla ni nada. Del trabajo siguen ingresando lo mismo en la nómina, no se han vuelto locos pero lo otro es muy raro. Casi como lo del pendiente de Héctor, el señor mayor de la gasolinera de Tallin o lo de Kudus y Lemus dando vueltas como un trompichón por el parking del aeropuerto. Es una jodienda que Sagan se caiga y lo de Trump y que ya puestos no nos hayan subido la nómina pero por lo demás no se está tan mal en el multiverso este. Igual hasta se nos ha abierto el mundo. Lo mismo hasta dejamos al señor mayor estonio dando vueltas por Barcelona y no subimos a descambiarlo por el verdadero Toño. Ya veremos.

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