domingo, 24 de septiembre de 2017

Buquiporra, un verano de mierda y las carreras de ASO 2017

Creo que ha sido uno de los veranos más asquerosos que puedo recordar al menos desde hace mucho tiempo. Parece como si el hecho de que no se prendiera fuego a las hogueras de San Ramón fuera un presagio de lo que acontecería o quizás ha sido así porque tenía que ser y punto. Pero ha sido un verano de mierda en muchos aspectos. Y no porque el Tour fuera una competición insulsa y anodina. Ojalá todo fueran cosas así de simples y carentes de importancia, ojalá. El caso es que desde que terminó la charlotada esa que hacen en julio en carreteras francesa y a pesar de que el post estaba bien avanzado no he tenido ganas de escribir estupideces acerca de la buquiporra e incluso medité el dejarlo por imposible y pasar del tema. Sin embargo los muy estimados lectores de esta blog y participantes de la buquiporra demandan hace tiempo un resumen de lo acontecido en la competición buquiza por excelencia. Así es que por petición popular ahí va la crónica de la buquiporra. Se ha intentado mezclar lo que ya estaba escrito con nuevos apuntes, a ver qué sale.


La Buquiporra de la charlotada de Francia fue ganada por el Truli. Evidentemente va a deparar una crónica hiriente a más no poder hacia todo lo que se generó en esas tres semanas de circo. Y el primero en recibir leña recia sin ningún tipo de contemplaciones va a ser el propio Truli. Porque estoy enfadado con el hecho de que el más bello espectáculo deportivo que la historia jamás conoció esté siendo denigrado año tras año al más lamentable de los bodrios imaginados por las odiosas mentes que desgobiernan los designios del deporte más bonito del mundo. Y alguien tiene que pagar los platos rotos.



Vamos a ponernos en antecedentes de lo que supone una victoria del Truli. Hace muchos años, en una infausta edición de la Vuelta a España los bucos de buen corazón nos reuníamos de manera poco menos que clandestina para perpetrar nuestras apuestas ciclísticas. Por aquel entonces desconocíamos la existencia de páginas webs que gestionaran estos eventos y nuestra forma de organizar las porras era seleccionar los ciclistas por el método draft. Siendo ocho o nueve enfermos de la bicicleta nos juntábamos en algún bar bien escondidos del resto de mortales para que no se dieran cuenta de nuestras aviesas intenciones y así perpetrábamos.



Se realizaba un sorteo para determinar el orden de elección del, pongamos, del primero al octavo. En la segunda ronda de elección se invertía el orden y el octavo elegía el primero y así hasta el primero que había elegido en la primera ronda que elegía el último en la segunda y volvía a elegir el primero en la tercera ronda. De manera que un ciclista quedaba ligado a un porrista y no podía estar más que en un equipo. Un método demoniaco que a buen seguro podía provocar reacciones de alarma social en los parroquianos random de bar que estuvieran hojeando el Marca. Por eso que hacíamos estas prácticas bien a escondidas.



Pues en una de estas ocasiones y cuando la ronda de draft estaba concluida y todo el pescado estaba vendido apareció el Truli por el bar. Que él también quería participar. Pues la ronda de elecciones no la vamos a repetir. Pues tranquilos que ya me quedo con los despojos. Con la morralla. Con lo que la gente no había querido. Con lo que había sobrado después de que ocho tíos hubieran elegido nueve ciclistas cada uno. Con lo mejorcito de los ciento y poco tíos que nadie quería de una Vuelta a España. Repito, con las sobras de una Vuelta. Para completar el esperpento, el Ali, ese hombre que en tiempos rozaba con su varita mágica a completos desconocidos para proclamarlos campeones y que ahora simplemente provoca el llanto y el rechinar de dientes en todos aquellos desgraciados que caen presos de sus filias y se ven obligados a correr en sus filas, le hizo una preselección de entre toda esa morralla para que el Truli eligiera sin agobios.



Fue el año que el bisonte Cobo ganó la Vuelta y el hombre asíntota que tiende al puesto 15 quedó sexto y fue líder de la carrera. Sí, Monfort fue líder una vez. Ni qué decir tiene que el Truli llevó a Cobo. Y a ocho tíos más que los hizo internacionales. No es que nos ganara, no. Es que nos arrasó. Se sacó el trípode y nos orinó en la cara. Fue la victoria más humillante infringida en una buquiporra desde que el mundo es mundo y desde entonces nunca jamás se volvió a hacer una porra tipo draft. De hecho es posible que se cancelara la celebración de la buquiporra al año siguiente y que la gente huyera espantada de semejante horror. Y que cuando al cabo de un par de años cuatro incautos como el Ali, Nachete, David y yo propusiéramos celebrar de nuevo otra especie de buquiporra pero con otras reglas fuéramos insultados gravemente e instados a crear un nuevo grupo de wasap donde desarrollar nuestras filias y fobias, en un gueto alejado de la gente normal. Nos exiliamos, confiamos en velogames, crecimos, nos reprodujimos y ahora la buquiporra ha llegado a una dimensión desconocida. La ha vuelto a ganar Truli de una manera infame. A continuación se procederá a hacer un repaso de lo más florido y granado de la porra así como de diferentes efectos y fenómenos detectados durante estas tres semanas de sopor absurdo.



Espumosos Angelín: el equipo del Truli. Cuando escribo esta crónica va primero, si la hubiera escrito hace dos semanas y pico también hubiera ido primero. Y si esperara a que terminara la charlotada esa de París pues no cambiaría para nada el resultado. Nos ha orinado en la jeta. Lleva al ganador de la carrera, al maillot blanco, a Chavito con siete puntos (7, ojo cuidao). A Dan Martin que no lleva más puntos pues porque fue uno de los damnificados bajando mont du Chat (abro asterisco, leer más abajo), al infraser Buani que bastantes puntos ha hecho para sus limitadas aptitudes mentales, Gregorio, Castroviejo y Kristoff. Y el noveno pasajero que merece capítulo aparte. El joven Küng. El que se metió en una fuga y como era joven y bonito el pelotón le abucheó y le pidió que volviera al redil porque si él estaba en la fuga "iban a tener que trabajar más para cogerlos". Y se sintió halagado y aceptó volver como un corderé. Eso no merece ser llamado ciclista.

Y con estos mimbres nos ha ganado yendo líder desde la noche de los tiempos. Una humillación en toda regla. Con dos tíos que han hecho 32 puntos entre ambos y otro que es el corderito de Norit. Y con eso le ha bastado. Conservar a los nueve componentes del equipo intactos, cosa harto complicada para el resto de participantes. Ese ha sido su mérito. Evidentemente se le pagó la cena pero porque no quedó más remedio.
(Asterisco): Dan Martin, que ahora dicen que desde la caída en mont du Chat llevó dos vertebras averiadas hasta el final de carrera. Que de ahí sus gestos de dolor al finalizar según qué etapas. La gente lo ensalza como a un héroe. Perdonen mi actitud y mi acritud pero prefiero poner estas cositas en cuarentena. De jovencito fui máximo seguidor de Tyler Hamilton quien cruzó los pirineos navarros con dos costillas fracturadas para ganar de manera épica una etapa. Todavía recuerdo la crónica de "El País" en la que se mezclaban mitos y leyendas de esos montes con las evoluciones de la etapa. Como si un ser mitológico hubiera surcado aquellas montañas haciendo acopio de toda su fe y todo su coraje para vencer las adversidades. Y luego resultó ser un drogadicto más de los que destrozó el ciclismo. Perdonen mis reticencias pero es que según que cosas ya no me las creo. Me gustaría hacerlo pero ya se me olvidó creer.



Interludio primero: El AliFactor


El mundo guarda misterios insondables que encogen el corazón y provocan duelo y desazón al ser nombrados. Dejando aparte las atrocidades cometidas por Javi, que también, lo del Ali es digno de película de terror. Al igual que el niño del Resplandor tenía el don y esplendía nuestro Ali también esplende. Porque es blanquiñoso a más no poder y porque tiene el don de joder a todo ciclista que tiene la mala suerte de caer en sus manos. Pero además joderlo bien. Baste que en un momento dado Ali haga notar en el chat de la porra que ha sido el único en confiar en RichiPorrr. Desde ese preciso instante se sabe que el tasmano lleva una espada de Damocles encima de la cabeza que le va a bajar con nieve y mucha fuerza para joderlo vivo. Porque no es como lo de Javi, no. El don con el que esplende Ali lleva a que RichiPorrr se caiga y de paso se lleve por delante a Martin. Carambola que no es la primera vez que realiza nuestro Ali. Antes ya había dejado para el arrastre a Valverde y Demare se veía aquejado por una repentina flojera que le provocaba llegar fuera de control en una etapa montañosa. A Gilbert le empezaban a dar los siete males y Bennett notaba un picorsillo nada bueno. A su condición de lotoyumbo unasele el AliFactor y la flojera tiene que ser horrenda. Se han "librado" Kiato y Gromenauer que uno yendo como una moto todos los días y el otro ganando en París lo mismo tienen el reverso tenebroso del AliFactor esperando en algún control antidoping (nótese que esta parte está escrita antes de que finalizara la carrera; Bennett no la terminó). Y el Santo, que caerse no se ha caído pero que después de ir escapado durante 1300 km de carrera luchando regularidad y montaña han tenido los huevos de no darle el premio al más combativo. Poco premio es el que supone esto pero desde aquí nuestro reconocimiento a Santo Thomas de Gendt. Un ciclista que no es joven ni es bonito y que a buen seguro si el pelotón le abucheara por meterse en una escapada les rutiría y les pedería en los morros para seguir adelante como el grandioso jabalí que está hecho.


Qué Porte tiene Landa: Javi. Haciendo un inteligente juego de palabras para torear al que esto escribe Javi se presentó en la línea de salida de Dusseldorf con grandes esperanzas. En una infausta curva del circuito del prólogo se dejó dos. Valverde y la Perla para más señas. Aru escapó durante un tiempo a la maldición que supone fichar por los equipos de este hombre y a pesar de ser líder unos días fue reventando hasta verse fuera del podio y sin opción alguna. Chavito fue la sombra de lo que una vez fue y no se le vio ni un mísero día en carrera. A Cavs lo tiró por los suelos su cabezonería y las malas artes de Pitera que también estaba en el equipo. Van Keirsbulck se zampó doscientos y pico kilómetros de escapada en solitario para morir en la orilla engullido por el pelotón y hacer 34 míseros puntos en toda la carrera. Ramonito Sinkeldam pues eso, ayudando a Matthews y poco más. Y Wellens llegando último en las etapas y necesitado de un TUE para solventar una contingencia en carrera que al final rechazó por motivos éticos teniendo que marchar a casa. Y las joyas de la corona. Porte y Landa, que pese a dar nombre al equipo no figuraban en él pero pillaron igualmente. Porte hizo bueno el dicho de que es un hombre para carreras de una semana y al octavo día petó de mala manera en acrobática acción. Y Landa después de hacer a la perfección el trabajo para el que le pagan tuvo que quedarse a un segundo de un podio que podía haber alcanzado con la chorra de haber tenido la libertad de movimientos que su función en el equipo no le otorga. Al menos cabe señalar que entre tanto pavor y dolor como provocó Javi entre sus nueve elegidos figura un tipo que prefirió marchar a casa antes que meterse mierda en el cuerpo para poder continuar. Un aplauso para él y un motivo para reflexionar para todos aquellos amateurs que tienen que enchufarse un puñetero ibuprofeno para empezar una carrera de tres al cuarto.




Interludio segundo: El Landismo va a llegar


El señor Landa no figuraba en equipo alguno de la Buquiporra. Lo mismo que Urán, lo mismo que Barguil. A criterio del lector queda determinar si eso da idea del nivel de la carrera o de la porra. Posiblemente sea un problema de ambas cosas que han sido paupérrimas. A Landa uno lo daba ya por desahuciado, uno de esos ciclistas tipo el Chava que gustan de pescar en río revuelto. Que cuando ejercen de líder no saben a estar a la altura de la situación y que cuando ejercen de gregario tienen la carrera de cara para escaquearse de la faena y pillar etapas por no acabar de hacer sus funciones que se le encomiendan. Pero en estas tres semanas de lo que quiera que hicieran allí en Francia se nos ha terminado de ganar a los que no creíamos en él. Posiblemente jamás tenga tan a huevo una carrera de tres semanas y se la ha dejado escapar por profesionalidad. Se ha ganado el derecho a ejercer de líder, tiene que volar solo. Rigogordo ha sorprendido a propios y a extraños haciendo un segundo puesto en la general sin lanzar un mísero ataque. Ahora resulta que iguala el mejor puesto del señor mayor de Moviline. Ese que le chorizó un Giro cuando se lanzó a tumba abierta en el descenso del Stelvio cuando la carrera estaba neutralizada. Cuando una moto de la organización se puso a escoltar a Rigogordo y el señor mayor de Moviline porque estaba nevando allá arriba a más de 2000 m de altitud. Y el señor mayor cuando no estaba tan yayo adelantó a la moto así como el que no quiere y se fue en pos de la maglia rosa mientras Rigogordo bajaba cogido de las manetas de freno aterido de frío. Un descenso muy peligroso en el que el señor mayor no se quejó como lo hizo este año después de alguna de las etapas cuando rajó de la peligrosidad de las carreteras. Tanto dar por el saco con el sueño amarillo para ir cansado las tres semanas enteras y romanciando como un yayo cuando hace tres años era el primero en lanzarse a la aventura por carreteras heladas.

Landa Askatu


Puck Moonen fan club: servidor. Hace un año tuve que hacer acto de contricción por alejarme del saganismo y este año no sólo volví a pecar fallando a Pitera sino que en una rocambolesca jugada hecha el último día antes de entregar el equipo saqué a Matthews de la alineación para incrustar a la triple entente petrodolariana. Meintjes, Colbrelli y Atapuma. Maldita la puñetera hora. Porque de Meintjes uno sabe que hará top10 en la general pero que no hará nada más. Porque es el mayor culo duro que la historia recuerda, un tipo gris que no sabe lo que es notar el aire de cara al frente de un grupo de corredores y al que jamás un pelotón tendrá que decirle que es joven y bonito para que no se escape porque no se escapará. Y un día, cual maziello de Plan que jamás ha pegado un tiro a zagala alguna, comprenderá que se le ha pasado el arroz y pergeñará un plan para hacer el ataque de su vida. Pero será tarde y una nueva hornada de ciclistas le pasará por encima. Así que nota mental para el año que viene, se puede renunciar al saganismo pero nunca jamás abrazar el meintjesismo o cualquier movimiento semejante tan gris y anodino. De two thousand meters man poco qué decir. Cumplió su cometido de brillar en las etapas alpinas cuando la carrera rebasó los dos mil metros. Igual que el Osasuna ganaría la liga si jugara los 38 partidos contra el Madrid, el Puma ganaría cualquier carrera si se subiera el Galibier 21 días seguidos. Pero aparte de eso, poco más. Y Colbrelli no es Matthews y nunca lo será. La iluminación de última hora traducida en el cambio Matthews-Calmejane por Colbrelli-Kiato provocó una sangría de puntos con la que hubiera ganado la Buquiporra por 14 puntos. Lo tengo bien merecido por venderme a los petrodólares y por imbécil. Al menos le puse al equipo un nombre decente.



Hope they all finish: David. Un equipo mucho más elegante que los que le preceden y que se queda a las puertas del triunfo. Pero el techo de cristal que suponía el lastre de la caída de Valverde en el prólogo hacía imposible cualquier tipo de remontada. Confió sus reales en el maillot verde, en el Santo y en una rata de alcantarilla como Cummings. Pero al menos es una rata, que como dice David, se busca la comida ella sola. Renunció al saganismo y confió en el arnaudemarismo. Demare, ese hombre que cagó en una caravana, precursor de esa corriente que promulga el defecar en plena competición y a la que múltiples acólitos hemos hecho aprecio. Baste recordar los casos del propio Sagan también en una caravana, del que esto escribe en el bar de Radiquero o del señor Dumoulin en un cartel raguñoso del Umbrailpass. Vendrán muchos más, seguro. Demare, ese hombre que tiene el KOM de la cipressa y que en el Jura no subía ni la rampa del garaje. Algo huele a podrido en el arnaudemarismo, hay que reconocerlo. David también confió en un clásico como caramelos Majka pero en esta ocasión caramelos rodó por los suelos al igual que Contador. Elección esta última muy extraña en David pero que reportó buenos puntos a pesar de sus torpezas en carrera. Puntos que no han sido suficientes para ganar la buquiporra.




Interludio tercero: La Course


Quizás el futuro de la Buquiporra esté en ellas. En las carreras femeninas. De no ser por los zagales de la provincia que se afanan en ocupar un puesto en el pelotón profesional de la temporada que viene, pocos alicientes van quedando para seguir según qué carreras. La temporada de clásicas está bien, sí, pero a partir de abril es un continuo declive tan sólo mitigado por el Giro. O los pirados que participan en el Giro ponen su punto de mira en otros objetivos o el resto de la temporada parece insufrible. Equipos amancebados y acomodados, puestometrismo al límite y poca valentía hacen que sea muy complicado seguir según qué pruebas. Todo lo contrario de lo que parece haber en las carreras femeninas donde el encomiable esfuerzo de las participantes hace que uno se reconcilie con este deporte. Además hacer el scouting de estas mozas resulta mucho más agradable que hacerlo con sus homólogos mardanoides. Ya no por el innegable hecho de que uno se deleita haciendo seguimiento de Puck Moonen, Polaquita feliz o de Peluchen. Son bastante más agradables de ver que Rigogordo o Dan Martin por poner dos ejemplos. Es que además parecen mucho más normales. A estas mozas parece que les encanta el ciclismo así como otras actividades. Sus homólogos mardanoides parecen siempre enfrascados en entrenamientos ultrasecretos y en retos imposibles en parajes alejados de la mano de Dios. Ellos empiezan a caer muy gordos y ellas son adorables.

Puck & friends


Los esnucaos del Tour: Juanito. Nombre premonitorio de lo que acontecería a lo largo de los primeros días de charlotada para deleite del ganador de la porra, el Truli. Como invocando a fuerzas arcanas que no alcanzamos a comprender, el día de mont du Chat el Truli se puso a echar sapos por la boca (más que de costumbre) y que no serán reproducidos en esta blog por decencia (y hágase la idea el lector con las barbaridades que se han llegado a escribir aquí) y a los diez minutos RichiPorrr estaba arrastrando a Dan Martin en aquella bajada en la que también se fue al suelo caramelos Majka. Caramelos marchó a casa, Dan Martin perdió sus opciones de podio y RichiPorrr... bueno, lo puede contar que ya es bastante. Juanito fue el mejor clasificado de los que apostaron por el saganismo. Pitera, que no llevaba un año especialmente centrado, hizo una algarada un poco regular cuando en el sprint de la etapa que llegaba a casa del loco Buani. El llegar a la madriguera de semejante infraser debió de nublarle el juicio y sin venir a cuento se fue a encerrar contra la valla cual cucaracha contra el rodapie de la cocina al bueno de Cavs. Otro que tal baila. Un gentleman de los sprints que ha tenido follones en todas y cada una de las carreras en las que ha tenido la ocasión de pasear su cabecita rellena de serrín. Como si la vida le fuera en ello, Cavs se vio impulsado a intentar pasar por el minúsculo hueco que Pitera le ofrecía, minúsculo incluso para su pequeño cerebrito. El resultado fue que Cavs rodó por el suelo, Pitera tuvo que sacar un codo para volver al equilibrio y ahí se armó el belén. Agresión, de las más terribles acaecidas en el deporte según rezaba el panfleto Marca. La dosis perfecta de morbo para rellenar las noticias infumables del mes de julio para que televidentes con pequeños cerebritos como el de Cavs supieran de la algarada perpetrada por Pitera con los cables cruzados. Lo que, una vez repasados los vídeos, hubiera terminado con una sanción ejemplar por encerrar que no por sacar el codo, acción a todas luces posterior a la caída del portador del pequeño cerebrito de serrín (Pitera, no lo vuelvas a hacer; Cavs, no lo vuelvas a intentar) terminó con una expulsión de carrera como medida de protección de todo ese entramado anglosajón que huele muy mal y que engloba a la federación internacional del en tiempos deporte más bonito del mundo, el equipo del campeón de la charlotada de este año, y el del afectado por la cruzada de cables de Pitera. (Por suerte en el momento de terminar de redactar esta entrada la cabeza de ese entramado anglosajón al que se alude más arriba está fuera de la presidencia de la Unión Internacional; ¿mejores tiempos para el ciclismo? ojalá).

Perdonales, Pitera, porque no saben lo que hacen


Dracotrull señorío de Lazán edition: Pedro. Perdón, Pedro, perdón. Qué equipo tan mierdoso te emplumé aunque todo tiene una explicación. Huerta del interfecto que tuvo que aguantar semejante basura de escuadra. Torneo de warhammer (la mierda esa de los moñacos a la que juegan los frikis de mis amigos). Partida entre Pedro y el Truli. Pedro con una botella de señorío de Lazán bastante esmediada aguantando como podía las muy desordenadas embestidas de los ejércitos del Truli. Yo ahí de espectador aguantando el espectáculo porque al término del mismo me darían de comer un buen chuletón. El Truli maldiciendo su suerte en cada desafortunada jugada en la que se prendía él mismo y Pedro apurando la botella de vino para hacer más soportable el trance. Miro el reloj. Pedro, quedan diez minutos para hacer el equipo del Tour, ¿lo has hecho?. No, házmelo. ¿Y qué te pongo?. Lo que te salga de los cojones. Vale. Ya sólo por poner al señor mayor de Moviline merecería cuarenta latigazos. Luego a Caramelos y a Pitera que en fin, no fue su carrera. De Thomas y la Perla qué decir... La esperanza recaía en Ramonito Sinkeldam y en Pasqualon pero ni por esas. Ramonito el funero y un tión de Laspuña llamado Pascualón hubieran hecho más faena, todo hay que decirlo. Pedro, ya está el equipo hecho, ¿cómo lo llamo?. Y ante el enésimo ataque fallido del Truli acompañado de exabruptos Pedro soltó sin pensarlo dos veces: ¡Dracotrull! Pues eso, Dracotrull (señorío de Lazán edition). Qué cruel premonición de lo que se avecinaba... cómo no vimos venir el desastre...


Menudo contradiós de carrera.




Y ahora las impresiones de la Buquiporra de la Vuelta a España. Esa carrera que organiza desde hace unos años ASO y que se ha convertido en una carrera mejor y más entretenida que el buque insignia de la mencionada ASO. Una cosa muy rara y que como no espabile eso que antes era el Tour (o hagan espabilar a los amancebados que participan en esa charlotada) será lo habitual.



La porra la gané yo con el Puck Moonen fan club 2.0. Parece que el hecho de que la señorita Moonen apadrine desde julio mis escuadras ha traído algo de cordura a la hora de confeccionar los planteles de ciclistas lo que combinado con algo de suerte ha contribuido para imponerse en la competición. Lo más agradable del caso es comprobar que ha sido una escuadra de bregadores cada uno a su manera. Froome para vencer de una vez una carrera a la que no se sabe muy bien porqué tiene tanto aprecio. Zakarin para pisar podio, Trentin para confirmarse como sprinter de cierto nivel y De Gendt como paladín del ciclismo pitera por excelencia. Enric Mas completando su primera gran vuelta de forma admirable y Ti Llei luchando todos los días por ser top10. Despreciado por el resto de integrantes de la buquiporra me propuse dar cobijo al pobre Ti Llei. Cometió errores en el pasado, sí. Ha tenido blancazos vergonzosos, sí. Se ha endrogado con profusión para conseguir sus objetivos, seguramente. Como tantos otros que luego ocupan portadas de periódico. Pero en el Giro se me ganó. Otro ciclista de su escalafón se hubiera dejado ir o se hubiera marchado a casa. Pero este se ha convertido en un ser asintótico tipo Monfort. En el Giro asintotó al puesto 20 y en la Vuelta al puesto 10. Y aunque el tío es un poco de la escuela de Meintjes lo cierto es que cuando se descuelga del grupo del líder lleva a cabo una faena oscura que nadie ve para perder el menor tiempo posible.



Joaquín. La última semana de la Vuelta coincidió con la semana de fiestas de Nieblavilla. Cada vez que nos veíamos Joaquín acudía a charrar con las gentes buquizas bajo la paciente mirada de su parienta quien debe de estar de nosotros hasta los ovarios y con razón. Joaquín se deshacía en comentarios analizando las posibles evoluciones de la porra y hubo un punto de inflexión en el que parecía que el Puck Moonen fan club lo tenía todo hecho cuando se nos ocurrió convenir en que la porra estaba decidida "a no ser que De Marchi y Contador hagan su faena". Y vaya que si la hicieron. Como un martillo pilón día sí y día también se dedicaron a subvertir el orden establecido de la porra para poner al Kudus Vuelta team como líder de la competición. Sólo los puntos obtenidos con las clasificaciones generales descabalgaron a Joquín de la machada. Me fastidió por varias razones. Una, mi equipo puede tener a bregadores pero el suyo es más heróico. La imagen de Kudus subiendo el puerto de la primera semana en el que estuvo a punto de triunfar, con las cadenacas de oro colgando del pecho palomo con la cremallera del maillot bajada merecía una mayor puntuación para el eritreo que marchó a casa demasiado pronto. Tiene a Dennis en el equipo, y es un lunar muy gordo que no debiera merecer perdón pero seguimos. Es justo reconocer los méritos de los rivales. Dos, Contador, que no es santo de mi devoción cuando le ponen un micrófono en los morros pero que le ha echado unos cojones durante las dos últimas semanas que son de agradecer. En muchas etapas sin orden ni sentido pero es lo que tenía que hacer. Atacar, atacar y volver a atacar. Seguro que en esa última semana atacó más veces que lo que otros harán en toda su vida. Y tres, que el equipo de Joaquín no llevaba al ganador final de la carrera, que es un mérito importante de cara a intentar vencer la porra por otros medios diferentes a elegir al que más puntos hace al final. Y qué puñetas, porque desde críos hemos sido los dos más frikis del barrio con las bicis. Que mientras otros zagales no hablaban de otra cosa que no fuera Romario o Butragueño nosotros conversábamos acerca del col de l'Iseran (os juro que Joaquín se pegó un verano entero que no había día en que no recordara a todo bicho viviente las bondades de ese coloso alpino), del Ariostea, la Gewiss Ballan, Ugrumov o llegado el caso si eso de Kurtinaitis. Cuando nos hicimos más mayores era habitual hablar en los bares a altas horas de la madrugada acerca de las evoluciones de Dario Frigo. Él lo defendía a muerte y yo lo ponía a caldo. Fuimos enemigos irreconciliables en el tema Dario Frigo pero qué mas da. Para mí fue durante mucho tiempo la demostración de que había más pirados de las bicis como yo, que se tragaban etapas enteras sin rechistar y que cuando ponían la meta de la vuelta a Aragón en la puerta de casa era el mejor día del año. En resumidas cuentas, un rival acojonante.



Cochi. Cuidado con Cochi que a la chita callando ha retornado a las posiciones de privilegio después de su Giro apoteósico de hace un par de años. Es un equipo compensado y parece que meditado. Lejos de aquellos pastiches que se macaba el colega en los que el azul celeste predominaba por doquier y ponía a gente del Astaná por castigo aunque no supiera ni cómo se llamaban. Esta vez ha hecho su equipo seguro que investigando por su cuenta y elaborando una escuadra muy aceptable. ¡Bien por Cochi!


Frai. El enemigo número 1 de Ti Llei. En eso ha consistido la labor de este caballero en las tres semanas de carrera. Elegir un equipo potable que hubiera funcionado de no haber caído preso de sus filias más oscuras y profundas. Creían que esta segunda parte de la crónica iba a ser paz y respeto y osos amorosos, ¿verdad? Pues no, leña recia y cera para quien ha hecho merecimientos más que suficientes. Vamos a ver. En qué cabeza cabe escoger a Rubén Fernández como segundo jefe de filas del equipo. Apuesta arriesgada dirán algunos. No, arriesgar es coger a Ti Llei, un aspirante a podio venido a menos con ciertas actuaciones de mérito en su haber que hacen sospechar un rendimiento aceptable. Si a eso se une su nueva capacidad agonista para mantenerse en la pomada pues miel sobre hojuelas. Pero el pobre Fernández, ¿con quién ha empatado?. Elegir a este tío es elegir un banesto, el que sea, porque no encuentras a Rodríguez Magro o Marino Alonso en la lista de participantes y te agobias y has de poner uno de tu escuadra fetiche porque sí y ya está. Debusschere, o cómo coger al "sprinter" de un equipo que declara abiertamente que acude a la carrera sin sprinter y que se juega todo a las escapadas. Fraile, poco o nada que comentar acerca de esta insana parafilia que le lleva a elegirlo siempre. Jungels, el día de antes me mensajea Frai y me pregunta que no se decide entre Jungels y Alaphillipe. Con el corazón en la mano le digo que no ponga a ninguno de los dos (cuando con la calculadora en las manos debería haberle aconsejado que pusiera a ambos) y va el colega y clava a un tío que abiertamente declara que acude a la carrera a preparar la crono del Mundial. Jungelismo en el Giro bonito es pero en la Vuelta no. Y ahí lo lleva el sr Frai. Cagarruta de equipo y a dedicarse todos los días a hacer chanza y broma del pobre Ti Llei. De sus denodados esfuerzos por no perder comba con el líder a pesar de verse involucrado en desagradables caídas y pinchazos (de rueda) para divertimento y algarabía de este señor. Se le recuerda que me adeuda una cena, caballero. Por lo del tema del top 20 de Ti Llei en el Giro ya usted sabe.


Al hilo del equipo de Frai, analicemos los equipos de Dani y de Lemus porque me estoy espichorrando vivo. Me doy cuenta de lo poco que he debido de ir a espinin y de coincidir con Dani por el hecho de que el pobre mozo tiene a Jungels y Alaphillipe embutidos en el equipo. Esto para el Giro o el Tour no hubiera ocurrido. En alguna conversación en clase o en el vestuario hubiera surgido la algarada y lo hubiera convencido para que buscara otra opción. Aparte contó con los servicios de su amado Degenkolb. Un ciclista en tiempos ensalzado en esta blog y al que se le dedicó post y apodo propio (el Expreso de Turingia) y al que de un tiempo a esta parte se está perdiendo la fe. Y escogió a Geniez. Otro tío que parecía que iba para estrella y acabó siendo expulsado por su equipo cuando se filtró un vídeo en el que subía un puerto remolcado por un coche (del propio equipo). Menudo morro el del ciclista y el del equipo el cual se debería haber autoexpulsado por fulero.

Y ahora vamos con Lemus. Que ahora el zagal tiene faenas mucho mejores en las que pensar me parece muy bien y es algo de lo que me alegro y mucho. Pero es espectacular el pastiche mierdoso que eligió el amigo. La tarde de antes de hacer el equipo debió de echar un café con Frai. Quien se copió de quien es algo que mejor si se queda sin saberse pero que Debusschere y Fraile (aparte de De Gendt como estandarte del ciclismo buquizo y piteril) figure en ambos equipos es altamente sospechoso a la par que provoca hilaridad. Es que es muy bonito y para llorar de risa, de verdad. Esto es como cuando copiabas en un examen del compañero de la mesa de al lado y copiabas justo las respuestas que estaban mal. Y encima daba la casualidad de que esa respuesta que estaba mal y era absolutamente demencial sólo figuraba en dos exámenes de toda la clase. Y es que la señora maestra tenía que esmelicarse de la risa mientras suspendía ambos exámenes.


Miguelito. Me da miedo Miguelito. El zagal perpetra en la sombra, no está metido en el chat de la buquiporra. Te lo encuentras por la calle y te empieza a aportar datos muy pero que muy frikis sobre ciclistas que pensaba uno que no controlaba el resto de la gente y en el tropela nos ha pegado unas pulidas espantosas. Me da miedo Miguelito porque hace equipos extraños a la manera en como los hacía el maestro David en tiempos. En el caso que nos ocupa de la Vuelta le ha valido de poco puesto que ha quedado en posiciones intermedias pero llegará el día en que nos joderá un zinglazo que nos pelará a todos. Seguro.

Y hasta aquí el análisis un tanto desordenado de la Buquivuelta. Vayamos con los premios del final de temporada.



Gran premio Moviline / Accesit Vodafone

Un año más y siendo fiel a su cita don Julio renueva el primer puesto en la clasificación timofónica con 7 elementos escogidos a lo largo de las tres porras. Julio, si esta es la manera en la que intentas obtener un contrato con esta gente no es el camino. Llamales, diles que te vas a Vodafone como hace todo quisqui. Conforme más fidelidad les demuestres ya sabes lo que pasará, que te harán el pertinente descuento por fidelización. O sea, que te apretarán más los tornillos. Se hace extraño que un auténtico fanático de los banestos, reynolds, etc como Frai no haya plantado batalla en esta clasificación. Parece que poco a poco va ampliando su abanico de elecciones a algo diferente al ciclismo patrio de los años 90 y todo lo relacionado con él. No encontrar a Gorospe en las sucesivas listas de inscritos carrera tras carrera habrá obrado el milagro en él, cosa de la que un servidor se alegra sobremanera.
En el otro extremo se encuentra el simpar Lemus quien con cero elecciones del equipo Moviline se hace acreedor de un accesit Vodafone para que haga el favor de perpetrar la portabilidad de su iphoncito ya. Una cosa es no beber los vientos por la escuadra telefónica y otra no escoger a Valverde cuando se tiene ocasión. Muy mal.


Trofeo La Carraia

La mejor heladería de Florencia y parte del extranjero patrocina el premio al porrista con más transalpinos en sus equipos. Este no es otro que el bueno de Cochi con 11 italianos en sus filas. Il bambino Choccilino ha trasvasado su pasión por Astaná, equipo de capital kazajo pero plantel mayoritariamente italiano, a todos los ciclistas de la tricolore. Si pasa por la capital de la Toscana tiene una cena pagada en el restaurante Dante y el postre en la heladería antes mencionada que está en el portal de al lado. Diga usted que viene de parte de los de Barbastro que ya nos conocen.


Premio Mordor

Hace dos años era impensable escoger ciclistas del equipo Sky. Algún incauto lo hacía y era insultado hasta la saciedad. El año pasado la cosa empezó a cambiar. Nadie quería reconocerlo pero en todos y cada uno de los porristas empezó a crecer una cierta simpatía por esta gente. Este año ya nos hemos quitado la careta y muchos nos hemos hecho de Froome. Es antiestético encima de la bicicleta como si hubiera copiado las peores trazas de Mancebo y Escartín. Y su manía de mirar el potenciómetro así como sus nervios cuando las cosas se salen de los planes establecidos (en forma de pinchazo, caída, etc) son bastante insoportables pero la tenacidad que demuestra en todas y cada una de las carreras que disputa es admirable. Cosa aparte es el aparato político que se ha montado alrededor suyo para ensalzarlo que como se ha comentado antes huele muy mal. Pero como ciclista empieza a caer simpático porque lo que tiene alrededor, a menudo, es bastante lamentable y él es un tipo que dignifica la profesión. Dani y Pedro escogieron a 4 mordorianos a lo largo de las tres porras. Nada que objetar porque al paso que vamos terminaremos todos con la equipación de los hombres de negro.


Grand Prix du Petanque

Los sospechosos habituales de confraternizar con los vecinos del norte han vuelto a quedar primeros en la clasificación. Jose, Lemus y el Ali con 4 franchutes en su haber. Como el año pasado tienen pagada una napolitana en la boulangerie de Saint-Lary para cuando decidan mover sus culos hacia ese bonito pueblo. Y ahora vayamos a lo grueso. Se vuelve a hacer un llamamiento a todos esos buquizos de buen corazón y lectores en general. Se dice y se comenta que para los JJOO de París lo mismo ponen como deporte olímpico a la petanca. Habría como seis años de margen. Si el Mirambell logró llegar a ser olímpico en skeleton empezando a competir con unos ralladores de queso pegados en las alpargatas y ha llegado a convertirse en uno de los buenos... ¿cuándo empezamos a entrenar a la petanca? Dejen sus batallitas con moñacos del warhammer y naves del Imperio, hagan algo por su vida. Aún estamos a tiempo.


Certificado de españolía

Aprovechamos este premio para otorgar también el premio "Adoquín del Pilar" al acreedor de ambos premios que no es otro que don Julio. Con 9 ciclistas del estado más opresor al oeste del Segre se alza por encima del resto en la clasificación. Así mismo, al escoger al zagal de Sabi, el ilustre Jorge Arcas, se convierte en el único porrista que confió sus reales en un mozo aragonés. Al año que viene seguramente seamos más. En el otro extremo de la clasificación nos encontramos con Jose y Joaquín con 2 elecciones nada más. Semblan de la CUP, collons.

Trofeo Astaná
Truli y Lemus tienen una semana pagada en el cosmódromo de Baikonur para contemplar las maravillas del país de cuyo equipo han escogido a cuatro ciclistas. Por otra parte Jose, David, Juan y Ali pasan de ir hasta donde Cristo dio la última voz y no eligieron a ningún astaná en sus equipos.

El tío Nikita y el panizo kazajo patrocinan este espacio

Gran premio Espigado gerifalte centroeuropeo
De Dani podía esperarse que fuera ganador del trofeo dada su querencia por Pitera, Gilbert y tantos otros ciclistas centroeuropeos. ¿Pero de Abi? qué extraño conjuro ha tenido lugar para que un dothraki como él de cetrina piel haya sentido simpatía por esos blanquiñosos centroeuropeos. El caso es que ambos escogieron a 11 gerifaltes. En el otro reverso encontramos a Truli con tan sólo 4 espigados.

Trofeo al Pupas
Otra vez Dani en un extremo y Truli en el otro. El bueno de Dani ha estozolao a 11 incautos en las tres carreras, se ha quedado bien descansado. Por otro lado Truli parece haber firmado un pacto con el diablo ya que sólo ha tenido una baja en las tres rondas. Inquietante.

Gran trofeo Santo Thomas de Gendt
Él es exclusivo y único. Es uno de nuestros ciclistas favoritos porque no atiende a razones de ningún tipo. Si tiene que escaparse once veces para ganar una etapa lo hace y punto. El porrista que más ciclistas exclusivos empleó, con siete elecciones únicas, fue Truli, razón por la que después de haber recibido leña sin ningún tipo de filtro se le muestra aquí el mayor de los respetos. En el polo opuesto se encuentra Nachete con un único ciclista exclusivo en su haber. De su manera de hacer los equipos bastante reservona ya se sabía, menos mal que en el resto de aspectos no es así ni mucho menos de lo cual nos congratulamos.

Premio a la cagada en el Umbrailpass
Con este premio se pretende reconocer a la mayor algarada acaecida tanto en el ámbito de la porra como de las carreras que disputan los ciclistas. En el segundo apartado y como reza el nombre del premio hay que destacar a Dumoulin y su cagada en mitad de un puerto mientras se estaba jugando el Giro. Un tío que para a defecar y luego gana la carrera es un buco de los pies a la cabeza. Y entre los porristas merece el premio Héctor, que pese a no presentar equipo en ninguna de las tres porras optaba a cena pagada en el Giro. El reto recordemos que consistía en acumular más mensajes sin leer en el chat del grupo que puntos obtenidos por el primer clasificado de la porra. El día de la cagada de Dumoulin él también la cago y se quedó sin cena pagada. Memorable y lírica derrota.

Premio Kudus
Pese a la notable evolución del entrañable Merhawi hay que reconocer que su temporada el año pasado fue nefasta razón por la que da nombre al trofeo que se otorga al porrista que ha obtenido una menor puntuación global de las tres grandes rondas. Este no es otro que el simpar Javi con el que un servidor mantiene a lo largo de la temporada ciclista una eterna discusión acerca de los temas más variopintos. Si el va con Pitera yo apoyo a Gregorio. Si él va con Peluchen yo con Polaquita. Si dice que Paternoster es la nueva promesa yo digo que es Puck y si él apuesta por Rohan yo lo hago por Ti Llei. El día que le dé por hacer los equipos con un poco de criterio en lugar de guiarse por los resultados de la vuelta a Austria de hace tres años lo mismo nos pega una pulida de espanto pero hasta entonces la cuchara de madera es suya.

En que Puck dibuja bastante bien estamos de acuerdo, ¿no, Javi?

Trofeo Pitera Sagan
Por increíble que parezca he ganado en el global de las tres porras. Por encima de ilustres como Juanillo o David. He conseguido aparcar, en parte, mis filias y mis fobias para confeccionar equipos con cierta lógica aprendiendo del maestro David. Seguro que el año que viene no repetiré puesto ya que el miedo escénico provocará alguna memorable derrota pero mientras estoy muy contento. Ha habido momentos insufribles en esta larga temporada pero en general se ha hecho mucho más amena gracias a la Buquiporra y a todos y cada uno de los pirados que la conforman. ¡Muchas gracias a todos!

Pitera Sagan se pone farruco otra vez. Sí, otra vez


Lo ha vuelto a hacer. Por tercer año consecutivo y por primera vez en la historia del ciclismo, Pitera ha ganado el mundial de fondo en carretera. Cualquier tipo de calificativo se queda corto para describir lo que ha hecho este portento del deporte. Quizás cuando seamos viejos podamos presumir de haberlo visto correr como ahora presumen los que vieron a Merckx, Ocaña, a Coppi o a Charly Gaul. Se podría despotricar, y mucho, acerca del trato otorgado al mundial por parte de nuestra televisión pública pero sería empañar la memorable victoria de este mito viviente del Deporte. No merece la pena. Porque la carrera no se ha podido ver en directo a través de la tele (aunque sí por internet de manera discontinua con un enlace que tan pronto emitía bicis como tenis) pero la hazaña de Pitera pervivirá en la memoria mucho más que esa lamentable cobertura. Pitera se alza de nuevo. El año pasado para ganar una carrera infame, este para reivindicar al ciclismo y a sí mismo tras su injusta expulsión en el pasado Tour de Francia. Es lo más grande que le ha pasado a este deporte desde hace muchísimo tiempo. Gracias una vez más. Gracias, Pitera.

sábado, 10 de junio de 2017

Buquiporra, el Giro 2017


Juanito es el ganador de la buquiporra del Giro 2017 con 7638 puntos. Escogió al primero y al segundo. Profesó la fe del jungelismo y del zakarinismo. Y apostó sus reales a las piernas de uno de los hermanos Yates (probablemente Adam pero podría ser el otro, seguro que se intercambian) y en Konrad. Tuvo el cuajo de confiar en Foliforov y en Modolo pero el gran acierto de escoger a Hirt. Enhorabuena. Luego se le dará cera pero de momento enhorabuena.

En segundo lugar, con 7334 mensajes terminó Héctor. Sí, mensajes. Recapitulemos. Héctor tenía un sueño o más bien una misión divina. Cierto día, hastiado por el incesante ritmo de mensajes estúpidos que veía crecer sin parar en el grupo de wasap de la Buquiporra decidió no volver a abrir el mencionado grupo hasta que la divina providencia le dictara lo contrario. Buscaba alcanzar los límites de la aplicación, o vaya usted a saber qué, y comprobar si a los 9999 mensajes no abiertos el wasap implosionaba o el Atleti ganaba una Champions. Su experimento no llegó a buen puerto. Y eso que se le había prometido la recompensa de que si alcanzaba un número de mensajes sin abrir superior al número de puntos del primer clasificado de la Buquiporra, se haría acreedor de una cena gratis. Pues bien, el día en que Tom Dumoulin tuvo que postrarse en cuclillas bajo un cartel raguñoso a hacer aguas mayores mientras las posibilidades de ganar el Giro se esfumaban el record de Héctor también se fue a la mierda. Un torrente de mensajes comentando la acción del holandés debió ofuscarle. Apretó donde no era, entró al chat 7334 mensajes después de empezar el gran reto. Vaya desde aquí un reconocimiento a su esfuerzo.

A punto de echar una buena femada
Completando las posiciones cabeceras, David y Jose con 7269 y 7251 puntos respectivamente. Con equipos calcados que parecen producto de la factoría de copy/paste Lemus, apostaron por Pinot en lugar de por el funcionairismo además de por el titán Gaviria. David se pegó medio Giro rajando de él. Que si indolente, que si despistado, que si tal y que cual. Y total que lo llevaba en cuatro porras pero aún así le dio cera durante toda la primera semana. 1219 puntacos del niño. Jose tuvo el cuajo de escoger al ilustrísimo Ti Llei y Ti Llei respondió con un puesto en el top20 y una etapa. Aún así me dejó solo en la defensa a ultranza del bueno de Ti Llei cuando los perros se abalanzaban contra él día sí día también. Respect for Ti Llei. Sin embargo tanto Jose como David cometieron un error de bulto. De bulto sospechoso llamado Dennis. Rohan Dennis.

Esta es vuestra gran esperanza (el de la izquierda)

El efecto Dennis
Dícese del efecto provocado por todo ciclista de cualidades mediocres, habitualmente proveniente de la esfera de la Commonwealth, y que motivado por algún hype mediático auspiciado por actuaciones deslumbrantes aunque esporádicas en carreras de pueblo en las que disputan tres y el de la guitarra el triunfo de esperpénticas etapas de kilometraje cercano a los dos dígitos, logra la admiración y el respeto, inmerecido, por un amplio sector de la afición. Cuando un matraco de este tipo se presenta a una carrera con cara y ojos pueden pasar dos cosas. Que complete la carrera lo cual es digno de respeto y admiración, esta vez sí, a años luz del líder perdido en la parte baja de la clasificación general. O que no complete la carrera por mil y una cuestiones deportivas y extradeportivas. Caídas, blancazos, cagaleras, forúnculos, picaduras de tábanos, positivos, pedir prestada una rueda a quien no se debe, desmantelamiento de organizaciones de distribución de viales de eritoproyetina, que si la abuela fuma, lo que sea. Y siempre será cuestión de la mala suerte. Y cada mes de enero cuando vuelva a resurgir el hype porque el matraco vuelve a volar en la carrera de pueblo de turno sus admiradores volverán a soñar con que ese chico puede ser top5 en algo que no sea dar vueltas a la manzana de su calle. Y volverán a tenerlo en cuenta de manera muy seria en sus proyectos porrísticos como si fuera el pilar sobre el que cimentar su triunfo. Y no será más que la puntilla que los acabe ajusticiando.

Ocho participantes de la Buquiporra escogieron a Dennis. Eligieron mal. Ocho de diecisiete lo cual es preocupante. Que Dennis estaba barato, vale. Que lo barato sale caro, también. Jose y David escogieron a Dennis y quedaron por detrás de Juanillo. Juanillo no escogió a Dennis, eligió bien. Ganó la porra.

Eligió... MAAAL
En posiciones intermedias de la clasificación nos encontramos un servidor, Frai, Joaquín, Dani y Miguelito. En todos los casos se aprecian las filias y fobias del personal de manera bastante clara. En mi caso una marcada presencia de gerifaltismo centroeuropeo y Rusilandia. El error se llama Nizzolo. El corazón decía Greipel o Gaviria. Las ansias por ganar una puñetera cena y la falta de escrúpulos decían Nizzolo. Pues toma.
Frai escogió su cuota habitual de frailismo consistente en Amador y en Fraile. Eran un 1 fijo en la quiniela. Falló con Dennis. Y falló en su ataque desmedido contra el bueno de Ti Llei acosándole sin razón hasta el punto de perder una cena. En una de esas apuestas que surgen de manera paralela sugirió de manera errónea que el titán Ti Llei no se metería entre los 20 primeros de la clasificación general. Perdió. Me debe una cena.

Ti Llei lo dio todo. Como siempre
Joaquín también hizo un equipo decente aunque se aprecian ciertas filias perniciosas del pasado. Meter a Gasparotto, Edmonson y Foliforov a jugar es confiar demasiado en la suerte. Son tres brindis al sol que le costaron muchas posiciones en la clasificación. Vamos progresando, Joaquín, pero a este paso terminamos confiando los dineros en Kudus.
Dani, una de las nuevas incorporaciones. Que se pensaba que era un friki del ciclismo (y de más cosas) y se ha dado cuenta de que tiene mucho que aprender. Hizo un equipo muy potente con gente practicamente desconocida que le rindió muy bien resistiendo a la perfección el efecto Casa Uge (al que se aludirá más tarde). Sin embargo erró en no confiar en la fe del dumoulinismo y enfangarse con Dennis.
Miguelito, otro friki acogido en nuestro seno. Nos untó el morro pero bien en la porra del Tropela llegando a ir muchas jornadas en posiciones de podio rodeado de irreductibles vascos entre más de diez mil participantes. El suyo era un equipo muy consistente para la primera semana como así se demostró pero se fue desinflando progresivamente. Tener a Geraint Thomas en sus filas le perjudicó de manera notable aunque de no haberse comido una moto el día del Blockhaus podría haberle hecho estar muy pero que muy arriba. Fue víctima del efecto Monfort.

El efecto Casa Uge
Juanillo se aprovechó del efecto casa Uge. Aquí se ha puesto a caer de un burro a Cochi y a Lemus por ser dos maestros del fusilamiento de equipos ajenos y del copy/paste. De poner las antenas a cada ocasión que fuera digno de recabar información y de sacar petróleo de situaciones insospechadas. Pues Juan los emuló con astucia. Con el equipo en el horno se presentó en las dependencias de casa Uge a rematar la faena. Escogió a su víctima y se puso a darle palique. Su víctima, acostumbrada a charrar con quien sea en las dependencias del mencionado establecimiento, no vio venir la jugada. Es más, le desveló no sólo el equipo que tenía previsto presentar sino las posibles variaciones que podían acontecer. Con esos datos estoy seguro que Juan remató. La jugada ganadora incluía los 4 fantásticos (Zaka-Dumo-Jungels-Funci) y las perlas centroeuropeas Konrad & Hirt. La víctima fui yo, no lo vi venir. En las mismas dependencias traté de convencer a Dani de que se dejara de Gibbons y Marezcko e hiciera un equipo más convencional. No hizo caso y no le fue mal.

En la parte intermedia de la clasificación encontramos a Lemus, Abi, Ali y Nacho.
Lemus volvió a sus orígenes más primigenios. Como se ve azotado por otro tipo de efecto casa Uge pero en tierras mañas y no tiene tiempo de subir al Barranqué a pegar la oreja en la barra de los bares a ver qué perla caza para su equipo se dedicó a tirar de oficio y a montar el equipo como hacía antaño. El italiano reviejudo que tan pronto puede ser Nibali como Antonio Conte o Buffon. El jovenacho tipo Formolo o Iaquinta... el holandés al que al elegirlo lo sentencia para los restos y que esta vez fue Mollema pero podría haber sido Van der Vaart... y luego ya el cupo de minorías étnicas del Báltico. Esta vez fue Kangert (otra víctima del efecto Monfort) pero podría haber sido Navardauskas o Stombergas. No le hace ascos a nadie. Y el gabacho de turno al que también lo sentenció. Esta vez le tocó a Geniez. Raro es que no cogiera ningún eritreo, eso sí.

Kangert topándose con una asíntota vertical a la altura de la huevera
Abi, el nuevo Cochi. Coger cuatro del Movistar tendría que ser ilegal. Y más para alguien que jugando al warhammer siempre se ha caracterizado por no ser un culoduro. Aquí al revés, confiar en que ganara el Giro el FuncioNairo y que reportara jugosos puntos a todos sus coequipiers. Esa táctica está anticuada, Cochi nos arrasó de esa manera hace un par de años pero el señor de Velogames ya se encargó de modificar las reglas para que tamaño dislate no volviera a ocurrir. Al menos le puso al equipo un nombre cojonudo: Neumáticos Giorgia.

Ali. Antes molaba. Uno ve el equipo y se pregunta qué le ha pasado a este hombre. Rohan Dennis, Molard y Haas. Realmente en otros tiempos el AliFactor los hubiera encumbrado al olimpo de los dioses. Rohan hubiera ganado dos etapas y hubiera sido líder hasta la última semana, Molard se habría metido en el top10 luchando por la montaña y Haas hubiera sido una mosca cojonera en todas las etapas con escapadas. Pero Ali ya no tiene el poder de hacer buenos los ciclistas que elige, ese poder en todo caso lo tiene ahora David. En tiempos más recientes el AliFactor les hubiera hecho morder el polvo de manera bastante surrealista. Ahora ni lo uno ni lo otro, simplemente los anula.

Nacho, teniendo en cuenta que no podía poner ni a Zubeldia ni a Samu Sánchez, hizo un equipo bastante decente. Se la jugó al holandés que no era pero no llevaba malas cartas. Lo que pasa es que poner toda la ilusión en la dupla Firsanov-Foliforov con 26 puntos en su haber roza lo obsceno.Jugársela el año pasado cuando Firsanov venía con los depósitos cargados de queroseno después de su viaje interestelar por el giro del Trentino pues pase. Pero este año ya se veía que esos cohetes estaban esbafados.

El efecto Monfort
Todo corredor que se halle en la zona de influencia de la función asintótica denominada lim f(Monfort) = 16 será desplazado de la clasificación de muy diversas formas. El Universo conspirará para ello colocando motos de carabineri, señales de tráfico a la altura de la huevera o dramáticos blancazos en el devenir de los corredores.
Esta, en tiempos, verdad inmutable del Universo se ha visto perturbada durante la última semana de competición. Si bien en las dos primeras Landa, Thomas o Kangert pudieron dar fe de dicha ley porque se la encontraron de morros en su penoso transitar por carreteras italianas, la última semana contempló la subversión de los pilares que hasta ese momento sustentaban la civilización occidental tal y como la conocíamos.

Maxime XVI el Predecible, ese hombre cuadriculado donde los hubiera sometido sin remedio a la tiranía de una función límite asintótica desafió el orden universal establecido. En un tour de force jamás conocido por su parte consiguió terminar en la posición 13ª de la clasificación general tras coquetear seriamente con el top10. Una de dos, o se le ha abierto el mundo por fin y estamos ante el ascenso imparable de Maxime hacia la cima del ciclismo internacional o ha dado la vuelta al universo como si fuera un calcetín trayendo el Upside Down a este lado. Así pues cuidado con el Demogorgon que igual anda por ahí suelto.

Monfort en el upside down a punto de liberar al demogorgon
La parte baja de la clasificación la conforman Truli, Cochi, don Julio, Pedro y Javi.
El equipo de Truli empieza muy bien para irse descomponiendo como las tripas de Dumoulin. Segundo y tercero de la general, el Yates de turno y los dos italianos bregadores que pueden sacar una etapa y poco más. Un sprinter que no sube ni la rampa del garaje de su casa y otro italiano viejo como el gramen para rematar con Joseph Lloyd Dombrowski de todos los santos más conocido por sus experiencias nocturnas en los prostíbulos donde la organización tiene a bien hacerle dormir que por su desempeño en carrera. Quedó el 69 de la general y se enorgulleció de ello lo cual habla bien a las claras del tipo de ciclista con el que se jugó los cuartos Truli.

Cochi, más o menos el mismo equipo que Truli salvo que escogió a un sprinter con cara y ojos. A partir de ahí el drama. Se posiciona con fuerza para conseguir el gran premio Panini pero nada más. Sólo le faltó caer víctima del efecto Dennis. Confiemos en que para el Tour vuelva por sus fueros y recopile información de las más diversas formas ya sea con los mensajitos o los terceros grados en la barra de algún bar.

Julio apostó por una pareja de escaladores como Henao el pequeño y Firsanov que lo hundió en la miseria. El resto de potros sin ser malos no lo hicieron de manera espectacular. No escogió a su corredor fetiche, Vicioso. Seguro que este hecho le perjudicó. Para próximas ediciones de la buquiporra lo volverá a coger y además de ganar el premio de mejor aragonés nos pulirá algún premio más como en la última Vuelta.

Pedro. Teniendo al primero y al segundo de la general final, al Yates de turno y a Ti Llei ¿qué podía salir mal? Pues todo lo demás. Inenarrable lo de la pareja Didier-Bonnett yendo de la mano con Rojas. Cuando eliges a un tío cuyo nombre traduce el google como "Del Capó", muestras el equipo al resto y nadie conoce a "Del Capó" pues es normal. Cuando quitas el traductor y aparece "Bonnett" en su lugar y la gente sin saber quien carajo es ese tipo, sospecha. No has escogido muy bien.

Javi. Último. Lo tiene merecido. Por confiar en el funcionairismo, en un tipo con tan mala suerte como Krispis, en el landismo y el conformolismo-cloroformolismo, en el viscontegoismo y en un tipo como Zeits que va mandando a tomar por culo a los aficionados que se apretujan en las cunetas de los puertos. Y por llamar de manera gratuita "caramono" a la señora de Gallopin. Cualquier día bajará de las tierras fovanas a calzarnos un par de sopapos porque no hacemos más que darle leña via wasap con Ti Llei, con el matraco de Dennis, con RichiPorrrr, con su amado Gregorio (obsérvese como BMC engloba para este hombre todo lo bueno y lo malo encarnado como ciclista), con la vida moderna y con todo lo que sea motivo para ponerlo de mal café. Pero hasta entonces ahí queda eso.

Para Javi con amor

El efecto Dumoulin-Cochilin

Cochi ya marcó el camino hace tiempo de cómo debe ejecutarse una evacuación eficiente en plena ascensión. Los pormenores de dicha proeza no deben analizarse en esta blog pero los lectores que conocen los detalles coincidirán en que el ganador del Giro se marcó en plena ascensión al Umbrailpass un cochilín de campeonato. Una cosa es hacer un demaré o un sagan y parar a defecar en un establecimiento, caravana o cualquier sitio a resguardo que tenga un cagadero medianamente decente. Luego ya está hacer un schuster que es lo mismo pero sin puerta y sin papel pero eso ya vuelven a ser cuestiones que no atañen a la temática de la entrada. Pero cagar en tierra ante tal eventualidad sólo está al alcance de los más grandes, Dumo & Cochi. Esa parada no fue impedimento para alzarse con la victoria ante el antaño elegido para restituir el equilibrio de la Fuerza. El FuncioNairo, Anaquin-tana o cómo se le quiera llamar. Si Dumo fue eficiente cagando, Nairo se ha hecho eficiente atacando. Antes lo hacía en la base de los puertos y sin mirar atrás. A veces ganaba. Ahora lo hace de uvas a peras y con remilgos. A veces gana. Más o menos consigue lo mismo, se debe de cansar menos y como digo se ha hecho más eficiente. Dentro de veinte años la gente recordará cuando atacaba como si no hubiera mañana, de los ataques que se casca últimamente esperemos desterrarlos de la memoria lo antes posible para ocupar la mente con cosas más agradables.


El bueno de Tom pegó una cagada de libro subiendo Umbrailpass pero estuvo a punto de cagarla otra vez rompiendo de un codazo la piñata de la buena de Stefania. Por suerte la chica esquivó el golpe y se lo tomó muy bien

Clasificaciones secundarias virtuales

Gran premio Santo Thomas de Gendt
El participante con más seres exclusivos similares a nuestro estimado Tomaser es Pedro. Se le augura un gran porvenir en este aspecto dada su inclinación por elegir ciclistas que no los conocen ni en su casa a la hora de comer. Sin embargo por la calidad del fichaje efectuado ya que le hizo mucho más fácil la victoria hay que hacer mención de Juanito con su flamante checo Hirt.

Premio Timostar
De manera destacada encabeza la clasificación timofónica el bueno de Abizanda con cuatro compromisarios de las huestes de Alierta. Nada más que añadir. Usted sabrá.

Trofeo Panini
Enconada lucha por conseguir el trofeo patrocinado por La Scognamiglio por parte de la pareja Cochi&Truli. Por el momento Cochi se alza con la primera posición teniendo a cinco italianos en sus filas.

Anillo de Mordor
Un anillo para unirlos, dominarlos y someterlos a casi todos. Frai, Dani, Miguelito, Abi, Nacho, Cochi, Julio, Pedro y Javi. Todos con una elección de las oscuras tropas mordorianas Sky. Vender su ya de por si depauperada alma por dinero o una cena es tolerable hasta cierto punto. Ustedes sabrán.

Grand Prix Boulangerie
Dos grandes francófilos luchan de momento por alzarse con el premio de una napolitana en la boulangerie de Saint-Lary el día que tengan a bien cruzar la frontera. Se trata de Pedro y la Alimaña.

Certificado de españolía
Abizanda mata dos pájaros de un tiro y además de ser el más timofónico se postula como gran defensor de la amada patria de entre los irredentos antipatriotas que concurren en esta porra.

Premio Astaná
Descafeinado premio después de que Nibali abandonara la escuadra kazaja y el pobre Scarponi se nos fuera de este mundo. Sin embargo en consideración a estos dos caballeros y a la ilusión de Cochi por este equipo se ha de mantener el mencionado premio. Por el momento lo lideran Julio y Trell con dos elecciones astaniles.

Trofeo Espigado gerifalte centroeuropeo
Premio muy disputado entre los buquiporristas ya que todos han optado por alguna elección de esas extrañas tierras donde comen salsas de leche agria, jengibre a espuertas y cenan a la hora de la merienda. Con cinco espigados gerifaltes comando la clasificación por delante de Juan y Lemus que cuentan con cuatro centroeuropeos.

Gran premio Pupas
Otro premio muy repartido entre los widowmakers que pululan en la porra. Con cuatro, repito, cuatro bajas por barba en su equipo de nueve ciclistas lideran esta funesta clasificación Dani, Miguelito y Lemus de profesión extorsionadores profesionales. La nata del año de momento para el bueno de Kangert quien sufrió toda la virulencia del efecto Monfort en sus partes nobles.

Gran Trofeo Algarada del año
Como novedad para esta edición 2017 se propone este premio para aquel participante que se exprese de una manera más abyecta a la hora de intentar alzarse con la victoria. Se propone como candidatos a:

Héctor y su encomiable esfuerzo al intentar alcanzar el límite de mensajes sin leer en un grupo de wasap.
Frai por su enconada inquina hacia Ti Llei, jugarse una cena en relación al incuestionable rendimiento de ese hombre y encima perderla en el último momento de manera miserable.
Truli por ser el único que llegó a Milán con el nueve intacto y aún así quedar entre los cinco últimos. Tiene que ser un equipo bien malo para lograr tal heroicidad.

Accesits especiales para Pedro por elegir a "Del Capó" y a Javi por perpetrar semejante selección y encima, ya que la haces al menos que sirva de algo, quedar último.

Para la carrera esa que hacen en julio en Francia y que en tiempos molaba, más y mejor.




domingo, 4 de junio de 2017

Los Raviolis de las abuelas de Graus 2017

Dos marchas cicloturistas hechas este año y en las dos he visto desmontar los avituallamientos. Podría decirse que he alcanzado la cima del tuercepedalismo ya que jamás en marcha alguna a la que me hubiera presentado había llegado a presenciar cómo sacaban un barreño con los culos de las sandías porque ya no les quedaba mucho más.

Y eso que dicen que este año estoy fuerte. Yo ya no sé qué pensar. Para un tuercepedal como yo que se ha dedicado durante años a entrenar para la Behobia yendo en bici o preparar una PaxAvant yendo a correr y a nadar es complicado discernir los límites del bien y del mal ya que mis entrenamientos siempre han sido muy suigeneris y como me han salido del perolo en cada ocasión. Este año sin ir más lejos la preparación para la Puertos ha consistido en alguna kilometrada de fin de semana haciendo carreretas con tractores en la cara norte del Alto el Pino. O tranquilas pedaleadas en solitario por las rectas sin fin de la parte meridional de la Hoya de Huesca tan sólo perturbadas por un sinvergüenza que me adelantó en la recta entre Pertusa y Sesa a no menos de ciento veinte sin modificar un ápice su trayectoria. O alguna escapada hacia Torreciudad. Pero el grueso de la preparación ha consistido en hacer espinin con asiduidad y fortalecer la espalda en el gimnasio mientras no estaba charrando con el personal. Aunque lo primordial ha sido lo segundo. No he cogido la bici ni un día entre semana entre otros motivos porque le he pillado algo de miedo a la carretera después de la lamentable primavera en la que los accidentes parecen haberse multiplicado y sale más a cuenta ir a pegar la mencionada charrada en el gimnasio, ya que me parece más saludable. Y aún así me dicen que estoy fuerte.

El caso es que en la línea de salida de Graus estábamos Truli, Nachete y yo. Una representación tuercepedal muy magra para lo que habían sido otros años. Ha habido épocas en las que se preparaban viajes colosales a Isaba o al Tourmalet y cada fin de semana era motivo de fiesta para ir a almorzar a Selgua o a Colungo. Pero este año han venido muy mal dadas. Juanlu y Pablo también estaban por ahí aunque su objetivo era hacer la marcha larga. Así es que tras un breve encuentro en el que nos saludamos con los típicos bramidos en los que intercambiamos impresiones cada cual marcha a su lugar en la salida.

El nuestro es muy atrás no se sabe muy bien porqué. Una vez salimos los últimos de la Behobia. Con el payaso que va en bicicleta animando al personal y el coche escoba justo detrás. Pero éramos conscientes de ello y de la algarada que estábamos perpetrando. Y realmente no estábamos para ir mucho más adelante con nuestra fantabulosa velocidad de crucero de muñeca de Famosa. Esta vez no. Esta vez no lo vimos venir y es lo que me tiene preocupado. Cuando fuimos conscientes de que la gente que nos adelantaba por todos lados nada más salir no eran mejores que usted, querido lector, o que yo, humilde tuercepedal, y que eran los últimos restos de la serpiente multicolor llegamos a la conclusión tras 3 miserables kilómetros de marcha que estábamos bien jodidos.

Previamente, algo así como unas pocas decenas de metros tras tomar la salida, Juanlu había reventado la cubierta de la rueda. No la cámara, no. La cubierta. ¿Mala suerte? Los cojones. Cuando sales del coche directo hacia la salida y te das cuenta de que te has dejado la brújula (Juanlu no lleva cuentakilómetros, lleva brújula. Y astrolabio) y tienes que dar media vuelta a buscarla, y luego vuelves a ponerte en la salida y cuando dan el pistoletazo te das cuenta de que ¡no llevas los botellines! pues lo normal es que lo siguiente sea petar una cubierta de la bici.

El caso es que allí estamos. Con el coche escoba en la culera. Antes de llegar a las Ventas de Santa Lucía. En esta blog se han descrito penurias montando una bici o calzando unas zapatillas pero habitualmente han ocurrido cuando el depósito de combustible estaba ya vacío y no había de donde sacar. Pero esto era diferente. En la ecléctica grupeta que antecedía a la ambulancia se escuchó aquello de "no se preocupen, señores, que vamos últimos pero alguien tiene que serlo". Pues a mí por una vez no me apetecía serlo. Lo he sido en la Behobia, en la media de Barbastro, en la liga de fútbol 7 o como se contó hace poco en la Monegros. Pero no de esta manera, saliendo entregado desde el principio no.

Así es que me puse a tirar. Me traía sin cuidado reventar antes de llegar a Campo. Estas marchas son para disfrutarlas y eso implica parar en los avituallamientos, echar la charrada y rodar en grupos enormes. Para ir solo con cuatro gatos desde el kilómetro cero ya está el resto del año. La perspectiva de ir a trote cochinero con nadie por delante y nadie por detrás no me atraía en absoluto. Poco a poco fuimos atrapando alguna que otra grupeta pero nada que pudiera parecerse a esos pelotones inmensos plagados de señores vascos sesentones que pedalean como titanes o zagalas alegres y risueñas que reconfortan el alma y el corazón. Tan sólo frenaba un poco cuando Nachete o Truli renqueaban un poco. El uno porque no ha cogido la bici tan apenas este año y el otro porque era novato en estas lides.

Antes de llegar a Campo cogimos a Pablo que transitaba con algunos barbastros y un gacho con el traje rosa del Squalo Nibali a ritmo allegro ma non troppo. Que estaba esperando a Juanlu ya que al final un alma caritativa le había arreglado la rueda y haciendo un Balito Sepúlveda de quince kilómetros al que la organización no se había interpuesto lo habían adelantado en furgona. Así es que nos unimos a este grupo de tuercepedales ya sabiendo que al menos la cosa va cogiendo algo más de forma respecto a ediciones anteriores.

Sin embargo poco después de llegar a Campo alcanzamos a uno de esos grupos a los que a todas luces les han debido de regalar la inscripción ya que visten todos de la misma guisa con los colores de uno de los patrocinadores de la prueba. Me veo venir la jugada y el tiempo me da la razón. Es al llegar a la zona de repechos y curvas con las que comienza el congosto del Ventamillo cuando acontece la jugada. En esas bajadas (señalizadas como peligrosas) en las que el interior de la curva limita con una pared de roca viva, se lanzan como posesos para en el siguiente repecho pararse como si fueran de paseo ocupando todo el ancho de la calzada como si fueran abuelas caminando por la Boquera. Bajan como locos obligando al personal a apretarse contra la pared o el pretil y luego cuando hay que pedalear van a la marcheta. Pues hasta luego.

Por el poder que me otorga la equipación Lotto de Santo Tomas de Gendt demarro del grupo en cuanto se hace un hueco y me jamo el congosto solito. No están Jesús ni David ni tan siquiera Héctor para hacer la jabalinada de rigor consistente en dejar tirado al resto y marchar hacia delante sin conocimiento alguno. Y yo que los he puesto a caldo tantas veces por cometer esas globeradas voy y hago lo mismo. Alguien tenía que hacerlo. Y en el transcurso de la fuga como, bebo y me hecho algún que otro cuesco con total tranquilidad. ¿Que a lo mejor reviento? tanto me da. Allí en mitad del congosto tengo una visión espectral. Un gacho ataviado con un maillot de la Agencia Tributaria. Las huestes de Montoro dándole al pedal. No, es un colombiano vestido de arriba a abajo con la equipación del Café de Colombia-Pilas Varta. Le grito un vamos Colombia con cojonera y sigo la escapada hasta Castejón.

Allí paro porque este año han tenido la sensata idea de montar un avituallamiento líquido aunque siguen teniendo la idea de bombero atómico de poner el primer avituallamiento sólido en el km 70 cuando la gente ya va desganada. Mientras estoy allí bebiendo pato WC aparecen el resto de tuercepedales dando por concluida la primera de las fugas. Llega hasta Juanlu quien transitaba en posiciones traseras de la marcha. Mientras yo emulaba a Tomaser de Gendt estos otros se han chupado el congosto con el colombiano el cual ha sido su particular campeón del mundo, aquel que nos encontramos en la PaxAvant.

Les ha contado que tiene cincuenta y pico años, cinco hijos, seis nietos, una mujer, una novia y una amiga especial. Ellos le han dicho que parece que lleve el maillot de la Agencia Tributaria y él les ha puesto la cabeza como un ternero. Ha existido la sospecha de que se trate de una de aquellas viejas glorias que desembarcó en el ciclismo internacional hace más de treinta años pero pronto nos daremos cuenta de que no.

El caso es que empezamos el col de Fadas otra vez medio mezclados una parte de barbastros, el grupo de tuercepedales y Agencia Tributaria con Squalo Nibali por ahí incrustados. Tras un rato de charleta Pablo y Juanlu se van quedando. El colombiano y el squalo se quedan. Motor Perkins Nachete va gripando el motor y para a mear. La mezcla de sulsimiento y hambre hacen masa en mi cabeza y le pego el segundo serruchazo del día al bueno de Truli y marcho en solitario en pos de la cima de Fadas y lo que está más lejos aún, el jodido primer avituallamiento.

Truli me alcanza en la pequeña bajada de transición, como era de esperar, pero vuelvo a escaparme en el repecho hacia Laspaules. Llevo más hambre que el perro de un ciego. Llego al avituallamiento y me cago en los conejos de madera. No hay salado. ¡No hay salado! El enfado me dura lo que tardo en descubrir que una marcha diferente a la cosa mierdera que estamos perpetrando los tuercepedales es posible y está ahí delante. Pelotones nutridos de ciclistas de esos en los que uno se incrusta para viajar sin dar una sola pedalada e incluso un grupo de mozas todas arregladetas con la misma equipación verde de Scott. Esa marcha diferente que se va escapando ante mis ojos mientras me veo obligado a reponer nutrientes del enorme y vacío depósito que me grita: "¡Detente y dame de comer y de beber, cerdo!".

Cuando el depósito da el visto bueno ya es demasiado tarde. Ante mis ojos no queda nada de lo que había al llegar. Todo parece haberse desvanecido como un sueño o un espejismo. Por contra ha llegado el grueso tuercepedal el cual parece que va a pasar una buena temporada en el avituallamiento el cual por otra parte se encuentra en proceso de desmontaje. Oye, yo me voy bajando si eso, ya me pillareis.

Como era de esperar en la bajada no alcanzo a nadie. Sin embargo a mí me alcanzan Agencia Tributaria, Truli, el resto de tuercepedales... Se da por concluida la tercera escapada del día y comienza el ascenso al col de Bonansa. Truli va haciendo camino y yo paro a pichar. Me alcanza Pablo mientras Nachete y Juanlu penan por detrás. Hace mucho calor y los amagos de calambre van haciendo aparición así es que nos lo tomamos con mucha calma. Agencia Tributaria peta una rueda a tres de cima aunque sospechamos que también lleva petado el motor. Va a ser que este no fue gregario de Lucho Herrera.

Llegamos a cima y al segundo avituallamiento. Aquello es Bonansa pero podría ser perfectamente la playa de Dunkerque en la segunda guerra mundial. Gente tirada en las márgenes como si fueran sacos de estiércol. Un calor del demonio. El avituallamiento en proceso de desmontaje. Los voluntarios sacando los culos de las sandías porque los trozos buenos ya habían volado mucho tiempo atrás. Somos la cola de la cola del pelotón. Al rato llega Juanlu y aún más tarde aparece Nacho quien ha tenido que desmontar de la bici porque tenía calambres. Nacho. El mítico Motor Perkins con una puñetera Luchon-Bayona en sus piernas llega con los ojos hundidos en las cuencas como si hubiera transitado por el mismísimo infierno. Todos vamos con amagos de calambres. Llega Agencia Tributaria después de reparar sus múltiples pinchazos. Vulca contra una margen mientras está frenando la bici.

Oye, yo me voy bajando si eso, ya me pillareis. Me jode muchísimo por Nachete. Lleva mala cara aunque es duro como un tejón. El resto de tuercepedales lo cuidará bien. Debería quedarme a ayudarle como él ha hecho tantas y tantas veces conmigo pero ese escenario de campo de batalla me está poniendo enfermo. Y yo también voy con calambres. O escapo o seré alimento para el hombre del mazo. Si he de reventar que sea con esta gente por detrás.

La idea inicial es hacer el revirado descenso de Bonansa en solitario para no pasarlo mal. Sin embargo cuando llego al cruce de las Vilas y sigo yendo solo el poder que me otorga la equipación del Lotto vuelve a hacer masa en la cabeza y pergeño un pequeño entretenimiento movido por la soberbia. Hasta este momento me he fugado de mis amigos un poco por ira, otro tanto por gula, hasta por un poquito de lujuria. Ahora me ataca la soberbia de llegar a meta sin que ellos me alcancen. Pero en el fondo la culpa es de Truli.

Cierta vez, en una de esas conversaciones de barra de bar que hay que terminar zanjando con alguna imprecación a los cielos o dando la callada por respuesta este hombre afirmó, sin base empírica alguna que era lo que me reconcomía y lo que fue motivo de discusión, que desde el cruce de Las Vilas hasta Graus se podía bajar (en grupo) a una confortable media de 50 km/h. Mi posición era que ni tan siquiera un grupo de trotones conformado por lo más granado del espigado pelotón de gerifaltes centroeuropeos podía rodar a esa media en ese terreno, no digamos ya el participante random de una Puertos, no digamos ya un humilde tuercepedal. La suya era erre que erre que los 50 km/h se hacían facilmente.

De modo que por un lado tenía la opción de esperar en la cuneta a que llegaran estos y por el otro lado tenía la otra opción de seguir en solitario hasta Graus intentando echar por tierra la teoría de Truli. Opté por la segunda. Ante mí tenía más de treinta kilómetros con algo de viento en contra. Sin brújula ni astrolabio, ya que un día se gastó la pila y descubrí que vivía más feliz pedaleando sin ese instrumental. Nadie por detrás, nadie por delante. Ningún coche de la organización. Por momentos pensaba que si había cogido algún cruce mal por equivocación. No lo llamen épica, llámenlo cabezonería por favor.

Más amagos de calambre y sorbos de pato WC para mitigarlos pero allá a lo lejos, después de llevar un buen rato en la más absoluta soledad, veo un grupo de tres jinetes. Miro para detrás y del grupo comandado por Truli que debería bajar a la velocidad del rayo no se ve nada. Así es que sigo adelante a ver si cazo a los tres de delante. Tengo que tomar un gel. Rebajado a la humillación de tener que tomar uno de esos brebajes del demonio porque los amagos de calambre no me dejan tranquilo pero las ganas de desmontar la teoría de Truli son más fuertes que la aversión por los geles. Cuando llego hasta el trío de jinetes el cuadro es esperpéntico. Van los tres en paralelo ocupando todo el ancho. Ni un intento de relevo ni nada, van muertos. Me pongo delante a tirar a ver si se animan y en el primer repecho no hacen ni la intención de seguir así es que vuelvo a estar solo.

Al final llegando a Capella alcanzo a otro grupo que parece que vuelva de la guerra. De cinco gachos tan sólo hay uno que vaya conforme. Los otros cuatro van más jodidos que patabanco así es que tras contarles que yo también voy con calambres me acogen en su seno unos kilómetros. Hasta que llega el primer repecho y allí me doy cuenta de que yo voy jodido pero ellos van muertos, hay un desplome del grupo monumental y tiro para delante. Oye tú, y tus calambres, pregunta el que iba conforme. Hombre, son amagos, mira que pierdes al personal. Tranquilo, ya me quedo con ellos tú tira adelante. Y tiro.

Miro para detrás y del flamenco grupo liderado por Truli que debería estar bajando a 50 km/h dejando una estela de fuego bajo las ruedas no viene ni el tato así es que pedaleo con más furia viendo que mi acto de soberbia va a llegar a buen fin. Llego al polígono y adelanto a gente hasta por la gravilla de la cuneta. Yo peto pero los de atrás no me cogerán. Y así es.

Llego a meta después de una fuga (consentida) de 50 km tras intentarlo otras tres veces en el transcurso de la etapa. Digno de Tomaser de Gendt. Tras esperar cinco minutos empiezan a llegar el resto de tuercepedales. Excusas varias y diversas, es que hemos estado tirados en la yerba mucho rato, es que hemos bajado despacio, es que, es que... la teoría de los 50 km/h tirada por los suelos por el cabezudo que esto escribe y me vienen con que se estaba muy bien tirado en la yerba.

Al final nos zampamos los raviolis de las abuelas de Graus. Ese elemento que nunca cambia respecto a otras ediciones y que espero que no lo haga jamás. Aunque la charrada y la sobremesa esta vez es más corta que otras veces, hace mucho calor. Así es que tras apurar la comida y ver a Agencia Tributaria con su extensa prole disfrutar del ágape, marchamos para casa. Por no hacer no nos hicimos ni fotos del evento de lo cansados que estábamos. Al resto de tuercepedales yo al menos los eché mucho en falta. Ojalá que para otro año volvamos a estar un ciento.

Nota mental para el año que viene. Revisar la bici la semana de antes. Zamparse la Puertos con una de las zapatas de freno rozando cada dos por tres desde el primer kilómetro es un poco molesto. Ir sin brújula no sólo es tolerable sino que es un gozo pero lo de la zapata es molesto. No me pregunten por qué no paré en ningún puesto de asistencia a solucionar el percance. No sabría decirles.

Tomaser de Gendt, el Santo el de verdad, ha ganado este domingo en la primera etapa de la Dauphine Libere tras escapada piteril. Este hombre sí que es épico y todo cojonera. ¡Bien por Tomaser!


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