martes, 6 de mayo de 2014

Un mes


Ayer se cumplió un mes del cacharrazo en San Caprasio. La verdad es que no me quejo. Todavía arrastro alguna molestia en la pierna que no me impide hacer vida normal. Me deja además nadar o pedalear. Curiosamente me molesta algo al caminar y me impide correr. Tampoco es que haya intentado esto último en serio pero cuando he arrancado en alguna breve carrera olvidando que la zona está sensible inmediatamente un tirón en el muslo y una desagradable molestia en la zona pélvica han acudido a recordar "No Corras".

Pues eso, que ya llevo más de un mes sin salir a correr. Tampoco es que lo hubiera hecho mucho de haber podido ya que ahora es tiempo de salir a pedalear lo máximo posible pero algo me hubiera apetecido hacer. Pero no me voy a quejar. La 10K para San Ramón ya estoy viendo que me tocará verla desde la barrera a este paso pero más se perdió en Cuba.

Además que para el próximo objetivo gordo en forma de carrera, pasado el verano, el grupo que se está formando para tan magno evento está más preocupado de donde ir a cenar al terminar de caminar-correr que de otra cosa. Y de que se nos junta con otra carrera que se adecuaría a nuestras características y que tendrá que ser dejada para otro año y de la cual hablaré en alguna entrada en el futuro. Pero por lo demás, de momento no existe preocupación alguna a pesar de la distancia de la prueba, ya que se ha determinado ir a caminar y si acaso correr en las bajadas.

Ante lo que sí que me estoy empezando a acojonar es la marcha cicloturista de dentro de un mes justo. La Puertos de la Ribagorza ya la hice el año pasado, este la intención era afrontar la marcha larga pero tal y como ha ido la primavera me parece que lo prudente será optar por la marcha corta otra vez. El año pasado me tocó ir solo desde el puerto de las Vilas, que encima estaba sin asfaltar, haciendo en solitario los últimos treintaypico kilómetros.

Iba tan reventado que no me sabía enganchar a los grupos que me iban pasando pero llegué. O sea que este año no puede ser peor. Además el año pasado tuve una previa de la Puertos sensacional con fiebres, diarreas, granizadas bajando puertos y reventones de rueda varios. Creo que este año acumulé todo esos eventos en la aparatosa caída de hace un mes, así es que espero llegar a la marcha de Graus sin más incidencias. Pero lo que me espera la semana siguiente...


La Pierre de Saint Martin me tiene muy acojonado. Creo que la altimetría que adjunto es la que nos tocará ascender ya que a este coloso pirenaico se puede subir por diferentes vertientes. En cualquier caso todas son similares y los 25 km de puerto con 1400 m de desnivel positivo son comunes a todos los caminos. A diferencia de la vertiente del Labays la que espero que nos toque hacer dentro de un mes no tiene cinco kilómetros seguidos al 9% de pendiente media. Hay unos kilómetros centrales al 11% pero intercalados con algunos descansos. No sé qué será peor. Si la matraca toda seguida o con subebaja.

En cualquier caso va a ser un puerto para hacer muchas fotos porque pienso parar unas cuantas veces. El puerto anterior, el Larrau, aun siendo duro no me parece salvaje. Si se tuviera que subir por donde se baja ya sería otra historia. Por la vertiente francesa perdieron Olano e Indurain hasta el apellido en el Tour del '96 camino de Pamplona mientras el pelaire Escartín marchaba por delante con los galgos de aquella edición. Pero por la vertiente española subirlo chino chano no me da miedo.

Todo esto lo meto aquí en el blog un poco por ir mentalizándome de la que se nos viene encima y para que quede constancia. Que para dentro de unos meses pueda releer estas entradas y si en febrero me vuelven a intentar engañar para un jaleo de estos reflexionar durante un par de días y decidir en frío antes de hacer la algarada de apuntarme. Habrá que ser un poco más consecuente y saber a qué se pude aspirar con lo que se está dispuesto a entrenar o preparar. Pero ahora el mal ya está hecho y al menos habrá que subir a Isaba en junio a comer bocadillos de chistorra y chuletón. Y a disfrutar, que si no menudo negocio.

lunes, 14 de abril de 2014

Un ciclista como los de antes, unos comentaristas como nunca


Ciclismo antiguo. Eso es lo que evoca esta imagen. Si uno no se fija en la publicidad de la gorra y el maillot de este señor se podría pensar que la foto data de hace al menos quince o veinte años pero no es así. Se trata de una instantánea del ganador de la París - Roubaix de este año, el holandés Niki Terpstra que se impuso ayer a lo más selecto del pelotón clasicómano gracias a un arreón a falta de seis kilómetros para llegar al velódromo de Roubaix.

Como todavía arrastro alguna molestia del piñazo con la bici de la semana pasada, el sábado no trasnoché y la salida en bici del domingo fue muy corta y suave así es que fue un domingo de tragar deporte por la tele. Por la mañana la maratón de Londres viendo el debut de Mo Farah en la distancia y por la tarde sesión de París - Roubaix desde que conectaron con el bosque de Arenberg.

El maratón estuvo un poco descafeinado. El vencedor, Kipsang, se quedó a un minuto de su récord mundial, Mo Farah se descolgó de cabeza muy pronto y a partir de la media se hundió perdiendo cada vez más y más tiempo, con una zancada propia de ochocentista más que de maratoniano. Al final ni tan siquiera consiguió batir el récord británico. Un debut demasiado anunciado a bombo y platillo pero menos espectacular que el de Bekele hace una semana, ganador en París con una marca tres minutos mejor. Ambos son campeones olímpicos en cinco y diez mil metros pero creo que queda bien claro quien es un buen competidor sin más y quien es uno de los grandes de la Historia. Y quien está preparado para ir a por el récord mundial. Aparte, el bueno de Pedro Nimo, vencedor de la Behobia 2013 y un muy buen tipo, llegó en dos horas catorce minutos.

Con la Roubaix me lo pasé mejor. Vale, que ya no hace frío, ya no llueve, en lugar de barro hay polvo y a ratos parece que rueden por los Monegros en lugar del norte de Francia. Y vale que a pesar de que la realización de la televisión francesa fue, una vez más, maravillosa (se comieron el sprint por la segunda plaza pero se les perdona) los comentarios de la televisión que emitía el evento en España, esto es, TeleTenis ese canal que pagamos todos, fueron una vez más infames. 

Los comentarios perpetrados por un futbolero irredento y un señor que en su día fue ciclista pero que con todos los respetos no parecía enterarse de qué iba la película en una prueba tan peculiar como es una carrera sobre pavé. Como si pusieran a comentar un partido del Mundial de fútbol a Paloma del Río junto al Tato Abadía. Que la una será una eminencia comentando gimnasia, y de hecho lo es, y el otro habrá sido futbolista pero lo que es experiencia internacional en mundiales y eurocopas... pues eso pasaba ayer. Aunque claro, uno se para a pensar y en las recientes olimpiadas de invierno el comentarista de las pruebas de duathlon era Jou Llorente, exbase del Madrid y la selección de baloncesto, que ya me dirán ustedes qué puñetas tiene que ver esquiar y pegar tiros con una cancha de baloncesto... Y lo hacía bien, o al menos eso parecía, pero así está el nivel del periodismo deportivo en este país que tiene que ir a TeleTenis a comentar un señor que jugaba al baloncesto y que es muy aficionado al esquí de de fondo porque no hay nada mejor. 

Y bien pensado... hombre, Paloma del Río y el Tato Abadía seguramente lo harían mejor que Rivero y sus secuaces porque el otro día también fue de traca. Benzema abandonando el Westfalenstadion con el calzoncillo cagado después de un acoso antológico por parte del Borussia. Los jugadores alemanes le instan a que se dé un poco de prisa para proceder al cambio y poder reanudar el juego lo antes posible. Ante lo cual Rivero espeta que "ningún jugador alemán puede obligar a Benzema que abandoné el terreno de juego rápidamente, es más, ni tan siquiera el árbitro le puede obligar". Sí, Rivero, lo que usted diga. La próxima vez si eso se lea usted el reglamento antes de salir en antena. Aparte del flaco favor que le hace a la audiencia infantil que, incauta ella, escuchase semejante comentario. En fin...

Volviendo a la Roubaix, vale que les habían dado una lista con los tramos adoquinados y donde estaban y era entonces cuando supuestamente iba a haber el tomate según ellos, siempre a cargo de los mismos ciclistas aunque luego atacasen otros y en otras zonas bien diferentes. Vale que a falta de dos kilómetros el que corredor que iba a ganar llevaba veinte segundos de ventaja y esa pareja aún aventuraba que "los de detrás o hacen algo o se les va la carrera". Ya me explicarán como recuperar veinte segundos en dos kilómetros a no ser que el que va delante se pegue un piñazo. Como decía, comentaristas futboleros que se piensan que lo del gol de Nayim es posible en otros deportes.

Pero a mí lo que me produjo un severo cabreo y donde se notó que esa pareja no tenía ni pajolera idea fue el siguiente detalle. Cualquier aficionado que haya tragado etapas del Tour de Francia sabrá debido a que los rótulos se ponen en francés que cuando anuncian

Chuté: esto quiere decir caída

Y cuando anuncian

Crevaison: esto quiere decir pinchazo

Esto son un par de cosas que uno sabe a fuerza de ver retransmisiones o de hablar francés. Posiblemente dado el nivel de ambos comentaristas ni una cosa ni la otra y esto es que uno de los favoritos después de pinchar dos veces sufre una chuté. Ambos comentaristas empecinados en que había hecho un crevaison otra vez. Cinco minutos más tarde cuando las redes sociales debían echar humo poniéndolos a caldo o alguna becaria que estuviese de guardia en Torrespaña poniendo cafés y a la que se le exigió para el puesto saber inglés, francés y alemán les sacó del error y rectificaron. En definitiva, unos comentarios paupérrimos.

Sin embargo la carrera estuvo muy bien. Hubo ataques, contraataques, caídas, cambios de ritmo entre los favoritos... lo mínimo que uno espera en este tipo de monumentos ciclistas. Al final los favoritos se fueron reagrupando cuando quedaban diez kilómetros y entonces llegó el momento del protagonista de la foto.

Vio la oportunidad y se fue de un grupo de unos diez corredores. Sin mirar atrás y con la boca abierta apurando todo el aire que pudiese meter en los pulmones. Bien es cierto que detrás no se entendieron para salir a cazarle pero eso no le resta mérito. Además esta primavera ya cazó otra clásica belga de manera parecida aunque en esa ocasión manteniendo las diferencias con sus perseguidores durante 25 km rodando como una locomotora.

Me alegro de que haya ganado este ciclista. Primero porque ha vencido a tipos muy buenos, muy buenos pero también muy sospechosos o directamente implicados en escándalos de dopaje. Segundo porque o mucho me engaño o este ciclista lleva el dichoso pinganillo de adorno y corre más por lo que le dictan las tripas y este año parece que no se está equivocando, aparte de que empezó de gregario y ha ido ascendiendo de nivel paso a paso. Tercero, porque dejó con un palmo de narices a los comentaristas que tan sólo apostaban por la terna de favoritos que se habían aprendido de memoria. Y cuarto y no menos importante, porque subir al podio con una de esas gorretas clásicas como las que llevaban los ciclistas hace veinte años dice mucho de este tipo. No es un ciclista moderno supervitaminizado. Es un ciclista noble. Y antiguo.


sábado, 12 de abril de 2014

Mourinho se pone farruco


Leo en el periódico que ante la inminente eliminatoria de Copa de Europa de fútbol, llamada Champions por la gente moderna, el señor Jose Mourinho va urdiendo su plan. El señor entrenador del Chelsea, ese equipo que hasta hace quince años no era más que otro de tantos modestos clubes de la capital inglesa y que a base de billetera y ciertas dosis de maestría del mencionado personaje logró auparse a lo más alto del balompié continental, se mantiene erre que erre respecto a la posibilidad de que uno de sus jugadores cedidos por el mundo, y no son pocos, les pueda amargar la temporada.

Este jugador es el portero belga Thibaut Courtois cancerbero del Atleti, para mí ahora mismo el mejor portero del mundo. El hecho de que este chopo se encuentre cedido es uno de esos misterios que rodean al relamido preparador luso, capaz de echar del equipo al considerado mejor jugador de la escuadra (y me estoy refiriendo a Mata, no a Casillas ya que esto es harina de otro costal). Seguramente el señor Mourinho se encuentra más cómodo rodeado de su guardia pretoriana, y por eso prefiere mantener de portero a ese chico que juega con casco de pilier de rugby aunque esté de un tiempo a esta parte ya mayor. Como todas las personas de su cuerda el señor Mourinho necesita verse rodeado de acólitos que le rían las gracias y le digan sí bwana a todo. Y seguramente a principio de temporada el señor Mourinho pensó que el joven Thibaut ya tendría tiempo de entrar en esa dinámica pero que su juventud podía venir cargada de cierta insolencia y no amoldarse a sus planteamientos.

Solución, una nueva cesión al efervescente Atleti. Ese equipito que parecía volver a levantar cabeza el año pasado. La sorpresa ha sido que en lo que llevamos de temporada los del Manzanares no solamente han levantado cabeza sino que se han puesto bien firmes y parece que nadie les pueda toser. Y además ha provocado que lo apoyemos todos los desheredados que somos de equipos que pululan por la zona media de la tabla o nos hemos hastiado de seguir a esa troupe de cabareteras engominadas, prepotentes, defraudadores de hacienda, explotadores de menores, ignorantes, mentirosos y chulos que conforman los madriles, barcelonas y demás sucedáneos malos de lo que hace veinte años se conocía como equipos de fútbol. Que a don Miguel González Martín del Campo, "Michel", lo ponían a caldo entonces por salir engominado al campo y lo llamaban maricón y ahora parecería casi un pordiosero en comparación con el desfile de modelos en el que se han convertido muchos partidos.

Volviendo al tema del Chelsea, con lo que no contaban es que llegaran las semifinales de la Copa de Europa y al equipo del señor Jose les toca enfrentarse contra el equipito del joven Thibaut. Pero hete aquí que por una de esas odiosas triquiñuelas legales que siempre me han parecido abominables, el club londinense le hizo firmar al equipo madrileño una claúsula por la cual en el hipotético caso de enfrentarse en competición europea el bueno de Thibaut no podría disputar el partido a menos que los del Manzanares aflojasen la friolera de quinientos millones de las antiguas pesetas por cada uno de los partidos.

La UEFA, que uno ya no sabe por dónde puede salir y que le debe de interesar que Bayern y Atleti se batan el cobre en la final reeditando cuarenta años después la final perdida por los colchoneros, ya ha dicho que esa claúsula carece de validez legal en competiciones europeas. Sin embargo el ladino Mou ya parece insinuar que si finalmente Courtois es alineado se expone a retornar este verano a Londres para pegarse un par de añitos en la grada mientras el portero checo que le cierra el paso a la titularidad del Chelsea se termina de oxidar (más). Vamos, lo que se dice una cacicada al menos en mi humilde opinión. O acoso laboral en el mejor de los casos.

Nunca me ha parecido bien que un equipo prohíba a sus jugadores cedidos enfrentarse al equipo que los "prestó". Sin embargo el señor Mourinho quizá no se haya dado cuenta de que probablemente tiene otro problema que a lo mejor no ha sopesado bien. Digamos que la delantera del equipo del señor Mourinho es más bien justa por no decir mala. Formada por jugadores que o bien están en un escalón inferior al nivel demandado por las alturas de la competición o bien por por gente ya un poco mayor. Y luego está el caso al que quiero llegar, el Niño.

El Niño Torres es de esos jugadores a los que marcharse de la liga española le vino muy bien. De ser el blanco perfecto para todo tipo de chanzas, bromas, recriminaciones, insultos y en definitiva, de estar siempre en el ojo del huracán mediático a llegar a un equipo extranjero que lo idolatró y lo estimó. Y en cierto modo eso provocó que comenzase a ser querido aquí en España. Para mí pasó de ser un jugador odioso a ser un especialista en su puesto y ahora un tipo al que aprecio. Por la importancia que ha tenido a nivel de selección nacional y porque supo labrarse una carrera muy interesante llegando a ser campeón de todas las competiciones. Pero recordemos que el Niño salió del Atleti, está de vuelta de todo y parece que no tiene una relación muy amistosa con el señor Mourinho.


Conclusión, cuídese señor Morinho de que en una situación de emergencia no tenga que echar mano de banquillo y sacar al Niño a jugar contra su Atleti. Cuídese de que el Niño no salga al campo y con sus huevos toreros se marque un gol en propia puerta en el minuto 90 que decida la eliminatoria y encima lo celebre sacándose la camiseta y luciendo debajo la camiseta de su Atleti. Algunos, o muchos, nos alegraríamos. Imagino la cara del señor Mourinho, el paquetón que le metería el Chelsea al Niño, demanda judicial y hasta sanción perpetua para no pisar un campo de fútbol jamás de los jamases. ¿Podrían impugnar el partido? ¿Alguna vez se ha dado tal circunstancia?

No tengo ni idea. Lo que sí sé es que si existe algún jugador capaz de organizar una de estas es este tipo. Lo imagino marchando al vestuario, a cual de ellos ya no lo sé, con una media sonrisa y satisfecho por el deber cumplido. Campeón del Mundo, de Europa, de Champions, de UEFA y primer jugador que marca en propia puerta en una semifinal de Copa de Europa y lo celebra. Soñar es gratis, a ver qué ocurre al final.


jueves, 10 de abril de 2014

De una pieza

Hace justo una semana escribí una entrada en el blog. Me las prometía muy felices, pronosticaban buenas temperaturas, sol, tenía ganas de salir con la bici a hacer kilómetros, la cosa pintaba inmejorable. Pero las cosas a veces se tuercen. Ahora me fijo en que esa entrada la titulé "El cielo se nos cae encima... o no". El cielo no se nos cayó encima, lo puedo asegurar, pero caerse sí que se cayó alguien.

Hace justo una semana antes de escribir la entrada estuve haciendo largos en la piscina. Hice sesenta, me cansé un poco pero me sentí bien. En cinco tandas con descansos pequeños me los ventilé. Hoy también he estado en la piscina antes de ponerme a escribir esta entrada. Supongo que para cerrar el círculo de estos últimos siete días. He nadado la mitad que la semana pasada pero me ha costado mucho más esfuerzo. Me ha molestado una zona indeterminada y difusa del tórax así como la ingle y el pubis. Sí, el hueso pubis. De hecho ayer mi hermano Jose estuvo esferruchando por esa zona para desbloquear la pequeña enganchada que hay en la articulación. Y he tenido que nadar los treinta largos en siete tandas a ritmo muy lento, pero agradecido de haberlas podido hacer. Me explicaré.

El sábado por la mañana montamos salida ciclista con Jesús y David. El objetivo era subir hasta el alto de San Caprasio y de bajada, almorzar en Colungo. Todo eso más o menos lo hicimos aunque con alguna incidencia. La ida fue de los mejores ratos que recuerdo en los últimos meses encima de una bici. Con descacharrantes conversaciones acerca de despedidas de soltero y lo tremendamente mal empleado que está el dinero utilizado en actividades que no sean comer y beber en estos eventos, por ejemplo. Y serruchazos de David en todos y cada uno de los repechos poniendo al grupo a esprintar para poder seguirle. Una subida bien divertida hasta Colungo.

Y en el puerto pues ya cada uno fue a su ritmo pero con la diferencia respecto a otras veces en que fui capaz de hacer la goma y acercarme en un par de ocasiones a la cabeza emulando a Perico para lanzar un ataque de peseta y hundirme de nuevo a cola de nuestra particular carrera. Aprovechando que David tuvo que parar ya que le llamaron al móvil le pasé en la última rampa de manera vil y rastrera para coronar segundo, en 1 h 40' a unos 22 km/h de media.

Pero en la bajada cometí un error de imbécil. Ni tan siquiera de principiante ya que por lo general un principiante suele ser cauto y respetuoso cuando no temeroso con las situaciones que comprende que le pueden superar debido a su escasa pericia. De un imbécil que se pensó por un momento que lejos de ser un tuercepedales podía no sólo hacer la goma subiendo como Perico sino además bajar el puerto como él. En una curva un tanto comprometida intenté seguir la trazada de David que iba delante. Él, con muchisimas más horas de bici en las piernas, se puede permitir eso y más. Pero yo no. Así es que cuando quise rectificar esa trazada que para mí era un imposible, toqué freno, derrapé y perdí el control de la bici.


Y me caí. Una caída en la que no entraré en más detalles y en la que se llevaron más susto mis dos compañeros de ruta que yo, ya que a mí  no me dio tiempo a asustarme. A pesar de que en esos instantes que transcurren entre la pérdida de control de la bici y el golpe el tiempo parece detenerse y el cerebro procesa datos a velocidad asombrosa al mismo tiempo que no registra otros tantos, no tengo recuerdo de pasar miedo durante ese lapso de tiempo. Pero a toro pasado puedo decir que tuve mucha suerte de que no pasara nada grave. Pero mucha.

Es curioso. Ahora estoy leyendo "Los conquistadores de lo inutil", un libro escrito por Lionel Terray, uno de los pioneros en la escalada de las grandes cumbres del Himalaya. Pocos días antes había leído un pasaje en el que el señor Terray explicaba como había experimentado situaciones en las que, por ejemplo, se había caído escalando una pared vertical de roca y el cómo había reaccionado durante esos instantes en los que caía al vacío y pasaba a depender de que la cuerda que lo sujetaba aguantase en la clavija insertada en la pared. El cómo había asistido en fracciones de segundo a todo el proceso pensando en multitud de cosas pero sin atisbo de miedo, más como espectador que como actor.

Y al recibir el golpetazo del arnés que lo sujetaba gracias a la cuerda que pegaba un latigazo considerable debido a que la clavija aguantaba el tirón y no se desprendía de la roca, Terray volvía a la vida envuelto en un inmenso dolor físico, y apesadumbrado por pensar en cómo iba a salir de allí en lugar de alegrarse por estar todavía allí y de una pieza.

Pues algo parecido me ocurrió a mí. Que tras el golpetazo me incorporé al instante, en palabras de Jesús espectador de lujo de toda la escena, como si hubiera vuelto a la vida para quedarme sentado como un guiñapo pensando en los problemas que se me venían encima. Tan sólo tras pasar una bonita y soleada tarde de sábado en Urgencias del hospital haciendo pruebas y placas en casi toda la parte derecha de mi cuerpo y tras escuchar de boca del médico que me atendió que había tenido mucha suerte al no romperme absolutamente nada, caí en la cuenta de la multitud de estúpidas preocupaciones que revoloteaban por mi cabeza y que se podían ir al carajo (¿podré ir a trabajar? ¿tendré que coger la baja? ¿llegaré a la paxavant? ¿me enyesarán el brazo? ¿podré ir a nadar?). Lo importante era que seguía de una pieza. Todo lo demás o tiene arreglo o no tiene importancia pero a veces hay que pegarse una buena hostia para comprenderlo.

Gracias a Jesús y a David por estar allí y a toda la gente que de una u otra manera nos ayudó, a Sonia por hacer por enésima vez de coche de asistencia, y a Jose por arreglarme una vez más. Ah, y gracias al casco. Que nunca le haga duelo a nadie ponerse ese complemento básico antes de montar en bicicleta. Puede ser feo, dar calor o ser incómodo, pero como he dicho en el párrafo anterior todo eso son cosas que o no tienen importancia o tienen arreglo, en cambio lo que protege el casco sí tiene importancia. Casco siempre, por favor.

Que vengan muchas más salidas en bici pero sin estos sustos. 
¡Salud, kilómetros y almuerzos!

jueves, 3 de abril de 2014

El cielo se nos cae encima... o a lo mejor no



Desde que un servidor es un humilde tuercepedales ha convertido el hábito de mirar la previsión meteorológica en una especie de obsesión. Esto se debe a que un tuercepedales coincide con los galos de la aldea de Astérix en que su mayor temor es que el cielo caiga sobre su cabeza. 
El frío es un muy mal acompañante cuando se va en bicicleta pero poniéndose capas de ropa como una cebolla se logra mitigar bastante la desagradable sensación de ir perdiendo el calor corporal y no recuperarlo.
El viento es mucho peor que el frío aunque ataviándose con un chaleco cortavientos la cosa también es llevadera. Si además de aire hace frío la situación se controla poniendo capas de ropa cual cebolla bajo el cortavientos y más o menos la cosa es llevadera.
Pero la lluvia... con eso sí que no se puede jugar. Si te pilla en plena ruta y no cae demasiada agua se intenta llegar a casa de la mejor manera posible. Así y todo es una situación muy incómoda rodar por la carretera con esas condiciones de baja visibilidad. Y si se pone a llover antes de comenzar la ruta está claro que esta queda cancelada a no ser que uno sea un inconsciente. Por eso la lluvia es el mayor enemigo de los tuercepedales.


Hoy en el Barranqué el cielo ha caído sobre nuestros cabezas. Un buen motivo para acudir a la piscina cubierta y hacer unos largos, aunque al final esto de nadar tampoco es mala opción. Me está empezando a gustar después de años y años nadando casi por obligación, en fin... A lo que estábamos, hoy se ha pegado lloviendo todo el día, de hecho mientras escribo estas líneas sigue cayendo sin prisa pero sin pausa. Nada nuevo respecto a la fantástica primavera propia de Flandes que padecimos el año pasado.  
O de Northumbria. Atención a la bandera de esta región británica que es como la bandera de Aragón pero con las barras de cruzado. Tal y como parece haber comenzado esta primavera, cruzada. O eso es lo que parecía porque...

Cual es mi sorpresa cuando al efectuar la pertinente visita a la página de Meteoblue me encuentro con una agradable sorpresa. Hoy deja de jarrear y mañana comienza una semana sin lluvia, sin excesivo viento y ¡hasta con calor! Adjunto captura de pantalla para que conste y para que si se tuerce el tiempo sepan ustedes quien ha sido el gafe.


Increíble, no me lo puedo creer. Ayer mismo me dieron la equipación del club y este fin de semana a lo mejor me puedo poner de corto y estrenarla y si no a principios de la semana que viene, seguro.


Pero cuando ya no doy crédito a lo que veo es cuando voy y pincho en la opción de previsión a 14 días. Y aparecen dos semanas sin lluvia y con temperaturas más que aceptables.


¿Aguantará el calor? ¿Este año toca tener primavera? ¿El Barça podrá hacer fichajes en junio? El tiempo lo dirá. La previsión se corta justo al comienzo de la Semana Santa y ya se sabe lo que ocurre ese fin de semana. Cambio de luna, frío y chaparrazos. Eso es una verdad como un templo tan o más cierta que en fiestas de Barbastro llueve al menos un día. 
En cualquier caso parece claro que de momento voy a dejar aparcado el tema de correr hasta el mes de junio. Eso no quita para que algún fin de semana salga con los Famosa para almorzar y puntuar en la liga Mondongo. Pero entre semana van a ser salidas muy esporádicas.

No me vendrá mal porque llevo un par de meses saliendo con bastante desgana, al final se necesita un objetivo o tener marcada una carrereta en el horizonte porque si no... salir por salir y encima muchos días solo y de noche se hace muy cuesta arriba. Total que ahora estoy quemado y necesito hacer un parón, parón por otra parte necesario para coger la bici con mucha más frecuencia. De todas maneras ya estoy apuntado a una carrera para dentro de seis meses, así cuando deje la bici aparcada en verano saldré a correr con ganas. Y para los meses de verano sobrevuela por la mente de varios perturbados entre los que me incluyo la posibilidad de acudir a una media maratón en la que corriendo en dos horas peladas uno puede figurar en mitad de la clasificación. Sí, como lo oyen. La carrera perfecta para un matao como yo. Sólo tiene una pega y es que cae un poco a desmano, pero cosas peores se han hecho en vacaciones otros años. Si un año fuimos una semana entera a Santander a comer y beber con una báscula debajo del brazo para pesarnos cada día para ver quien ganaba más peso, no veo por qué razón no podemos acudir al medio maratón de Reikiavik.

Seguiremos informando. Del tiempo, de los progresos con la bici y de si fructifica la aventura islandesa...



domingo, 30 de marzo de 2014

¿Por qué no tenemos pistas de atletismo?


Llevo reescribiendo esta entrada unos cuantos días y he de reconocer que he ido rebajando el tono bastante ya que si llego a plasmar lo primero que me pasaba por la cabeza seguramente me podía buscar algún follón. Y de hecho no estoy plenamente convencido de que haya gente que al leer estas líneas no se lo tome a mal o se moleste. Bueno, en ese caso, yo les diría que después de diez años sin pistas de atletismo muchos también nos sentimos bastante molestos. El título de la entrada viene motivado por que comiendo hoy con uno de mis hermanos, me ha contado como ayer estuvo con sus hijas en las pistas de atletismo de Monzón. Una de ellas tenía competición y en una de estas mi sobrina se acerca a mi hermano y le espeta con toda la inocencia, ignorancia, extrañeza, bondad y perplejidad con que se puede hacer una pregunta a la tierna edad de siete años: "Papá, ¿por qué no tenemos pistas de atletismo en Barbastro?"

Cuando me ha contado la anécdota me ha venido a la mente aquel anuncio de captación de socios del Atlético de Madrid en el que un niño viajaba con su padre en el asiento trasero de un coche y mientras el cabeza de familia conducía el chaval soltaba aquello de "Papá, ¿por qué somos del Atleti?" que desarbolaba al padre dejándolo sin respuesta debido a que ser aficionado a ese club trasciende a toda explicación lógica. 

Pues algo similar ocurre en el caso de preguntarse por qué en este pueblo no existen pistas de atletismo. Que a uno se le queda cara de tonto y no acierta a dar una explicación coherente. Sirva esta entrada al menos para explicar el cómo este pueblo llegó a quedarse sin esas instalaciones y el proceso que se siguió. El porqué es mucho más complicado.



Hace mucho tiempo, en este pueblo había unas pistas de atletismo. Para quien no sepa lo que son, lo cual no me extrañaría debido a la considerable cantidad de años que hace que desaparecieron, se trata de dos rectas paralelas y dos curvas en los extremos de las rectas compuestas por entre seis y ocho calles de 1,22 m de ancho sobre las que se disputan las diferentes carreras, siendo la calle 1 la que se encuentra en el interior de la forma elíptica resultante. La longitud de una vuelta, o cuerda, medida en esta calle 1 es de 400 metros, distribuidos de igual manera entre rectas y curvas. 



La vuelta a la pista se da en sentido antihorario de manera que las curvas son de "izquierdas". La recta de meta es donde se suelen disputar las pruebas de velocidad, conociéndose la línea de salida de los 100 metros como "el cien". De igual manera, si avanzamos desde línea de meta que a su vez es línea de salida para los 400 m, 800 m,



y 10000 m lo primero que encontramos es una curva. Una vez trazada se han recorrido cien metros y nos encontramos en el lugar de salida del 1500 m. Al avanzar los cien metros de la contrarrecta se llega al comienzo de la segunda curva y salida de los 200 m y también de los 5000 m. Ese lugar se conoce como "el doscientos". 




La superficie de las calles puede ser de ceniza, tierra o material sintético. En el interior de la zona elíptica descrita se extiende un rectángulo de unos 100 metros de longitud por 70 metros de ancho en el que se suele colocar césped. Esta zona suele estar habilitada como zona de recepción de artefactos provenientes de los fosos de lanzamientos, donde se celebran los concursos de peso, disco o martillo. Ocasionalmente estos artefactos deben esquivar futbolistas, o al revés (no pongan cara extraña, luego se comprenderá). La jabalina también es lanzada a esa zona de césped pero desde un pasillo especial habilitado a tal efecto y que parte desde la zona media de una de las curvas hacia el rectángulo de césped.



Además existen zonas especiales con fosos de arena y pasillos correspondientes para el salto de longitud y algo parecido pero sustituyendo el foso por colchonetas para efectuar los saltos de altura y de pértiga.



Además en una zona que puede variar pero que siempre se encuentra o dentro o fuera de la curva del doscientos, está el paso de la ría. Esto es una especie de valla fija empleada en las pruebas de obstáculos (no confundir con las carreras de vallas) y que cuenta además con un foso que se puede llenar de agua llamado ría y sobre el que se cae tras superar este obstáculo



(los atletas keniatas ni se mojan ya que superan el obstáculo de un salto prodigioso cayendo directamente sobre el tartán mientras corren a ritmo de 2'40''/km pero eso es otro mundo) 



Esto es, más o menos, una pista de atletismo donde como se ha podido comprobar existen múltiples actividades adicionales a correr, como por ejemplo lanzar, jugar a fútbol (luego comprenderán) saltar, marchar, y pasar vallas (ya que como antiguo alumno no muy aplicado pero alumno al fin y al cabo de una escuela de atletismo siempre recordaré que las vallas no se saltan, se pasan),



actividades diferentes al noble arte de correr. Arte este último con el que la mayoría de la gente relaciona en la actualidad, y más en este pueblo, el Atletismo.



Pues bien, el pueblo llegó a contar con hasta tres pistas de atletismo (como ahora, sí, como ahora). La más modesta se situaba en el campo de los Escolapios, donde hasta este año se ha venido celebrando la muestra gastronómica de los festivales del Vino en agosto. Si bien la cuerda era de unos 300 metros y las curvas eran un tanto achatadas cumplía la función para la que estaba destinada a la perfección. Esto es, realizar las clases de educación física del colegio mencionado anteriormente. Había foso de longitud, colchonetas, saltómetros, artefactos y vallas. Equipamiento arcaico y desvencijado pero útil al fin y al cabo.

Aparte, estaban las pistas del cuartel militar. Imagino que en tiempos debieron estar cuidadas y debieron contar con cierto equipamiento. Eran de tierra y su cuerda de 400 metros. Tras el abandono de los cuarteles estuvieron una época abiertas al público. Si bien no se podía hacer en ellas más que correr y dar vueltas era mejor que lo que actualmente tenemos en el pueblo. Hace ya unos cuantos años el perímetro del cuartel fue vallado y el acceso al recinto quedó prohibido, quedando esa pista y el frontón situado a su lado inutilizados.

Y luego estaban las pistas municipales. Las buenas, las de verdad. Con su cuerda de 400 metros, sus seis calles de tierra y su más o menos completo equipamiento. En las antiguas pistas de este pueblo se llegaron a celebrar hasta campeonatos provinciales ya que pese a que la antigua pista era de tierra, era de las mejores instalaciones que disponía la provincia a tal efecto. Estamos hablando de épocas pretéritas en las que existía por otra parte una gran falta de instalaciones (piscinas, polideportivo...) con sus cosas buenas y sus cosas malas, sus virtudes y sus carencias.

El transcurso de los años trajo mejoras y atrasos de todo tipo. Un polideportivo, una piscina climatizada, la ansiada piscina al aire libre... pero como digo, los años también se llevaron algunas cosas, entre ellas las pistas de atletismo.

¿Y qué pasó con las antiguas pistas? Pongámonos en antecedentes... si conocen el complejo deportivo donde se asienta el campo de fútbol "municipal" y las piscinas es fácil situar dónde se encontraban las antiguas pistas. Subiendo por la cuesta del campo de fútbol y dejando a mano derecha el polideportivo y la piscina climatizada se llega a un cruce, si se toma a mano derecha y se sigue de frente se llega a la puerta del campo "municipal" donde se pueden observar los cinco aros olímpicos.

A mano izquierda de la puerta se observa un campo de fútbol de tierra echado a perder. Un campo donde hasta no hace muchos años aún se disputaban partidos de liga local y que más tarde pasó a ser un erial. Este erial ha sido aprovechado por numerosos vecinos del pueblo para disputar partidos amistosos de fútbol e incluso de voleybol. El fútbol en ese erial suele ser cosa de magrebís y subsaharianos mientras que al voleybol le pega un numeroso grupo de sudamericanos. Gente que ha sabido dinamizar y aprovechar un campo que se ha dejado perder y en el que, de momento, no se cobra por utilizarlo. Si se cruza este erial se llega a la piscina de verano, también conocida como la piscina de la rana. Luego volveremos a la piscina.

Volvemos a la puerta con los aros olímpicos. Entremos. A mano derecha se encuentra el campo de césped "municipal". En este campo, de césped natural, ha disputado desde hace muchos años el Barbastro los partidos de fútbol. Este campo "municipal" siempre se caracterizó desde que tengo uso de razón por ser de uso casi exclusivo para la escuadra blanquirroja. Escuadra que muchos años de Barbastro tan sólo ha tenido el nombre ya que gran parte de la plantilla era de otros lares. Menos mal que en la escuela de ese club los niños sí eran del pueblo que si no, apaga y vámonos.




A mano izquierda se encuentra el campo de "césped" artificial. Este campo se ha caracterizado desde sus inicios por ser utilizado por equipos de menor categoría deportiva que el Barbastro, equipos juveniles, equipos de futbol 7... Al parecer este campo de césped artificial surgió de la necesidad de dar cabida a los diferentes equipos de la localidad y motivado también al parecer porque el uso desmedido del campo de césped natural provocaba que el terreno de juego se deteriorara sobremanera.


Si no han jugado ustedes en el campo de césped artificial, sobre esa capa de plastiquete, un 21 de junio a las 3 de la tarde con los pies escaldados no saben lo que es el Infierno en la Tierra. Y no me refiero a que el Infierno sea esa capa recalentada a cincuenta grados que te lacera las plantas de los pies como si fueran brasas candentes, no. El verdadero Infierno en la Tierra es estar asándose vivo en esa parrilla y ver el campo "municipal" con su césped natural también caliente pero no exento de cierto frescor no atribuible a los compuestos fabricados a partir de polímeros de hidrocarburos, VACÍO. Para que no se malmeta.




Pues en el lugar donde se asienta el flamante (y nunca mejor dicho lo de flamante sobre todo en verano) campo de "césped" artificial había unas pistas de atletismo. Al principio eran bonitas, años más tarde apañadas, después pasaron al grado de vetustas, estropeadas, parcheadas, para terminar en el último grado de la evolución de unas pistas de atletismo. Originariamente tenían seis calles. En sus últimos meses de vida lo prudente era no aventurarse a correr más allá de la calle 1.

La calle 1, la calle que linda con la cuerda más o menos se mantuvo arreglada mientras esta sufrida pista dio servicio. La calle 2 ya era otro cantar, te podías encontrar tramos con tierra recién colocada como a los cincuenta metros encontrar un barrete muy bueno para resbalar y partirse la crisma. Las calles intermedias eran algo así como lo que encuentran los exploradores polares entre la tierra firme y la banquisa de hielo: islotes de tierra firme, pequeños lagos de agua dulce, charcas con formas de vida desconocidas, hielo, ahora otra isla... un despiporre. Y la calle 6 si no recuerdo mal en su última época estaba prohibido totalmente el pisarla puesto que la lesión era segura.


El foso de salto de longitud era un rectángulo de diferente color a todo lo que lo rodeaba y al que se accedía por un pasillo. De ahí se deducía que era el foso ya que toda similitud con lo que en tiempos fue terminaba allí. La consistencia de aquella arena era mayor a la del cemento portland. La zona de salto de altura estaba dominada por especies selváticas que se apoderaban del armazón metálico que cubría la colchoneta y los fosos de lanzamiento no corrían mejor suerte.

En el césped natural interior normalmente entrenaban diversos equipos de fútbol que no tenían la categoría suficiente para hollar el campo anexo destinado a la práctica exclusiva del balompié. En ese césped natural interior a las pistas suelen caer los artefactos de lanzamiento (se llaman así, artefactos) pero claro, si coincide el entrenamiento de esa-gente-que-no-puede-jugar-en-el-otro-campo-porque-lo-malmete y el entrenamiento de jabalina se puede llegar a situaciones grotescas. El resto de disciplinas de lanzamientos, quitando el peso, esto es el martillo y el disco eran más complicadas de ejecutar. Más que nada porque la jaula de lanzamiento carecía de red, y de esa manera lo grotesco podía pasar a ser mortífero debido a que el artefacto no sólo podía salir disparado hacia el césped sino también hacia los aledaños de la pista.



Alguien debió pensar que si no ponían jaula de lanzamiento pues así dejarían de lanzar martillo y disco entre semana. Y percal solucionado. Algo parecido ocurrió con la zona de salto de pértiga. Como en aquella época no había nadie que saltase pértiga se desestimó habilitar la instalación completa entrando en un absurdo círculo vicioso en el que nadie saltaba pértiga porque no se disponía de la instalación y no se disponía de la instalación porque nadie saltaba pértiga. Alguien debía pensar en habilitar colchoneta y saltómetro cuando algún aventado se aventurase a dar el primer paso y saltar esperando caer sobre un fardo de sacos pero tal eventualidad no llegó a depararse.


Con todo este caldo de cultivo se llegó a un día en el que se decidió acometer unas reformillas en ese ya de por sí complicado escenario. Las pistas de atletismo que parecían ya de todo menos eso, unas pistas, se iban a tomar por saco. Bueno, bien, pensaron muchos. Que las arreglen que estas ya han durado lo suyo. Pero no, alguien tenía planes muchos mejores. De ese tipo de planes que muchos ignorantes no podemos llegar a comprender en su total magnitud.


Alguien tenía planeado hacer más campos de fútbol. Hombre, pues también está eso muy bien. Ya es hora de que esa pobre gente que no puede jugar en el campo bueno "municipal" porque está ocupado por otra gente que es más importante, puedan jugar de manera decente sin riesgo de que les caiga una jabalina de esos desaprensivos del atletismo... que mira que habrá deportes y haya gente que le dé por correr y lanzar cosas...


A todo el mundo le venía bien porque esos locos del atletismo veían la oportunidad de lanzar cosas por los aires sin miedo a pegar un jabalinazo a esos mozos que jugaban a fútbol y de poder dar vueltas a la pista arreglada sin recibir un balonazo. Pero se había pensado otra cosa. Cuando dijeron que las pistas se iban a tomar por saco querían decir exactamente eso. Que se iban a tomar por saco.



Es una cuestión de tiempo, no se preocupen, esto en un par de años se soluciona, les haremos unas instalaciones dignas, no van a pegar jabalinazos ni les van a pegar balonazos en un par de años se van a tener que exiliar a otro lugar pero después se van a hartar de dar vueltas en las pistas nuevas. La fantabulosa idea era arrasar las pistas y plantar un campo de césped artificial en su lugar. Las nuevas pistas iban a otro lado.


Algún ignorante propuso, mira que hay que ser ignorante e inconsciente, dejar las pistas donde estaban, arreglarlas cuando tocase y clavar el campo de césped artificial en el lugar correspondiente al de las nuevas pistas. Pero claro, razones como que la estética del conjunto podía verse trastocada, eran poderosas razones. También eran aquellos tiempos en los que los dineros salían de debajo de las piedras y se iba a lo grande. ¿Para qué aprovechar una instalación y hacer la otra partiendo de cero?

¡Se hacen las dos partiendo desde cero! Las nuevas pistas tenían que ir a otro sitio.

Y las pistas se fueron a otro sitio. Y de nuevo volvió a haber tres pistas en este pueblo. Esto es, el parque la Paz, la carretera del Canal y la carretera de la Boquera. Estas son actualmente las pistas de atletismo de nuestro maravilloso pueblo. Para concursos de saltos y lanzamientos y si uno es menor de doce años quizá pueda hacer algo en el pabellón de la Ferma. El resto de actividades relacionadas con el atletismo en esas tres maravillosas pistas. Por supuesto la poca gente que lanza martillo o esas otras raras actividades tiene que marchar a otros lugares porque aquí siguen en la misma tesitura.


A este paso, y ahora dejando el tono sarcástico a un lado y poniéndome serio, cuando quieran hacer las pistas ahí al lado de las piscinas al aire libre, puede haber transcurrido una generación de gente apuntada al club de atletismo que no sepa lo que son unas pistas de verdad salvo por las que ve en la tele o las que puede disfrutar por ejemplo en Monzón.



Siempre pendientes de subvenciones, de presupuestos de la DGA, de historias varias. Hace diez puñeteros años que las viejas pistas fueron arrasadas sin contemplaciones. Creo, y lo creo yo y muchísima más gente de este pueblo, que tiempo han tenido para solucionar el percal. Cierto es que estamos atravesando una época fastidiada en el tema económico (y en tantas otras cuestiones) pero repito que diez años es un periodo muy amplio de tiempo. ¿Que se han hecho muchas cosas en este pueblo durante esos diez años? Cierto. ¿Que algunas se las podrían haber ahorrado y no haberlas hecho dando prioridad a otras? También.


Mientras tanto, dos escuelas de niños y niñas de un club de atletismo y de una agrupación deportiva que a pesar de no poder entrenar en pista logran ser campeones en campeonatos provinciales entrenando como pueden en un pabellón ferial o en un parque. Pero que insisto, se están perdiendo lo bonito del Atletismo. Porque el Atletismo es mucho pero que mucho más que correr kilometradas por asfalto o echarse al monte a brincar charcos y trepar riscos. Es correr, sí, pero también lanzar



correr con la jabalina para hacerla surcar los aires, avanzar a toda mecha por el pasillo de salto de longitud para batir con todas tus fuerzas en la tabla y volar hasta el foso, 



dibujar una curva a grandes zancadas antes de intentar franquear el listón de la altura



pasar vallas que te llegan a la altura de la cintura en una recta de seis calles sintiendo el tableteo de los obstáculos de las calles vecinas cuando tus contrincantes las franquean, 



hacer carreras de relevos intentando no salirte de la zona al pasar el testigo al compañero, 



rodar con los pies descalzos por el césped después de haber entrenado o competido, 



esperar el disparo del juez para soltar toda la adrenalina impulsándose en los tacos de salida



Son muchas cosas que algunos afortunados tuvimos la oportunidad de hacer en las viejas pistas de atletismo. Cosas que se están perdiendo los críos de este pueblo y también la gente mayor. Cosas que a este paso poca gente recordará. Cosas que ojalá muy pronto se recuperen.

domingo, 16 de marzo de 2014

Muro de Roda y Panillo

De un fin de semana en el que no había nada planeado y que conforme se iba acercando se iba cruzando más y más al final aún ha salido algo bastante potable.


Esta mañana con Héctor hemos ido muy chino chano desde El Grado hasta el monasterio budista de Panillo. Echando el correspondiente almuerzo en Tres Caminos hemos subido primero el Alto de San Roque para llegar hasta La Puebla de Castro.



La Puebla, al fondo el Turbón

Desde allí, tranquilo descenso hasta la N-123a para coger el carril bici que lleva hasta Graus. Bien asfaltado, con espacio suficiente e incluso con carril para caminar es una gozada transitar por él. Se echa en falta algo de limpieza en ciertas zonas ya que hay tramos con tierra suelta esparcida pero en líneas generales está muy bien. Nada que ver con otros carriles bici, sin ir más lejos el simulacro habilitado en la capital del Somontano.

Al llegar a la villa de Graus, hemos recargado los botellines de agua y enfilando por la A-139 dirección Campo hemos tomado el desvío a mano izquierda de la carretera que lleva al valle de La Fueva. Tras unos siete kilómetros de dura ascensión ya que el firme de la carretera es muy cambiante tanto o más que las pendientes de las rampas, hemos llegado al pueblo de Panillo.

Desde allí un par de arreones más para llegar hasta el Monasterio Budista Dag Shang Kagyu. Este templo, fundado en 1984, es el hogar de un grupo de lamas tibetanos y destino turístico y espiritual para la gente que acude allí a visitarlo. Al parecer escogieron la ubicación del templo por su tranquilidad y porque invitaba al recogimiento y la oración. No es de extrañar ya que el lugar se encuentra en las profundidades de la Ribagorza y allí jaleo hay bien poco.

Mi Orbea Aqua y el cartel de bienvenida al templo

La visita ha sido corta, un poco por desconocimiento, un poco por prisas. Tan sólo hemos parado a contemplar el Buda de la entrada y la estupa que se yergue frente a él. Dentro de la estupa había gente rezando o celebrando algún tipo de ceremonia litúrgica así es que tampoco hemos querido molestar demasiado. Héctor eso sí, ha hecho rodar los cilindros que rodean la estupa en su creencia, quien sabe si equivocada o no, de que los señores lamas del templo controlan los designios del horóscopo del Diario del Alto Aragón. 

Héctor haciendo rodar los cilindros alrededor de la estupa

La Estupa

El Buda de la entrada; delante un Tuercepedales

Y hecho el ritual para contentar a los señores lamas, descenso vertiginoso hacia Graus. De no ser porque la carretera alterna tramos decentes con otros parcheados algo peligrosos en muchas rectas se podrían alcanzar los setentaypico kilómetros por hora. Como no queríamos pegar un brinco en alguno de los baches se ha ido un poco más calmados por si acaso.

Travesía por la villa de la longaniza sin parar en la pastelería Puyet (los mejores turrones de la redolada) a echar algo. Imperdonable, pero íbamos mal de hora. Otro día con más tiempo paradeta y si hay ganas subida a lo de la Virgen de la Peña a contemplar la panorámica, que para ser que mi padre se clavó veinte años trabajando en ese pueblo y de crío lo rondé bastante creo que no he subido nunca. Y ya toca.

Desde allí subida por el lado suave del Alto de San Roque. Pero subida suave con aire en contra es igual a repasar todos los santos del cielo. Mal que bien se ha coronado y después se ha descendido recordando el regular estado del firme que hace llegar a El Grado con todo el cuerpo dolorido por el traqueteo.

Al final, 58 km a 18,5 km/h de media. CHINO CHANO.

Y ayer sábado, así como el que no quiere, con Dani, también conocido como Chainho, una persona que merienda primero, segundo y postre y después cena surgió el ir a almorzar unos huevos fritos con panceta.

Como quiera que hacía un día espectacular y era una pena el desaprovecharlo quedándose en casa, cogimos el auto y enfilamos por carretera Aínsa. Así como el que no quiere surgió el coger el desvío de Ligüerre y adentrarnos en el valle de La Fueva. El objetivo era llegar al nucleo más importante de este pintoresco foricachón y desde allí, en Tierrantona, subir caminando hasta el Muro de Roda.

Creo que no pudimos elegir un día mejor. Con una temperatura propia de mayo y unos cielos despejadísimos y muy nítidos ascendimos a esta antigua fortificación.

Cotiella a tope de nieve

El comienzo del camino, Muro de Roda está justo en medio de la imagen (aunque no se distingue bien)

Subiendo al principio muy poco a poco se coge cierta altura desde la que si echamos la vista atrás se puede ver el pequeño valle que parece sacado de alguna película de Peter Jackson.



El valle de la Fueva (la Comarca), en el centro Tierrantona (Hobitton), al fondo el Turbón

El camino está delimitado por unos pastores eléctricos y algún grupo de vacas disperso. Alguna mira con curiosidad, otras con franca hostilidad lo que obliga a apretar el paso por si acaso le da por pegar un brinco. Una vez pasada la zona de las vacas y tras unos dos kilómetros de subida la pendiente comienza a acentuarse y se alternan los tramos de tierra con los de cemento, sobre todo en las curvas.

Aquí ya se distingue la torre

Rampote de cemento

Tras otros dos kilómetros y pico más de revueltas se consigue llegar arriba. Muro de Roda es un pueblo deshabitado como tantos otros del Pirineo, que comenzó siendo una fortaleza o torre de vigilancia gracias a su ubicación, 1036 m de altitud. Situado en lo alto de un tozal, se compone de dos núcleos de casas. La zona baja se encuentra fuera del perímetro amurallado, y la zona alta se ve rodeado por la muralla.

Puerta de acceso al perímetro y torre de la iglesia de santa María de la Asunción

Se comenzó a levantar allá por 1017, pocos años antes de que el reino de Aragón se conformase a partir de los condados de Aragón, Sobrarbe y Ribagorza y empezase a expandirse desde las montañas hacia el sur, y desde entonces la arquitectura del lugar es un cúmulo de diversos añadidos y reformas que van desde el siglo XII cuando se levantó la iglesia de la Asunción hasta el siglo XVIII cuando se remodelaron partes de la mencionada iglesia y de los diferentes edificios muchos de los cuales ya no se encuentran en pie. A mediados del siglo XX el pueblo quedó abandonado. Actualmente el complejo se encuentra en fase de restauración como se puede apreciar en parte del tejado de la iglesia si bien parte del recinto está un poco dejado y no todo lo bien cuidado que podría estarlo.


Misma puerta, diferentes vistas a cada lado

El interior de la iglesia se encuentra como es lógico dada la situación del pueblo, a oscuras, hay que andar con cuidado. Sin embargo, echando el flash se puede apreciar las curiosas pinturas que cubren las paredes y la bóveda de medio cañón del templo.

Altar mayor, en el suelo bajo las escaleras, criptas

La pila bautismal

Vista desde el coro, la tarima a oscuras no parece muy segura

Detalle de la bóveda de medio cañón

Si volvemos al exterior, las vistas son espectaculares. Por un lado el valle de la Fueva,  la Peña Montañesa, Cotiella, las Tres Marías y el Turbón y por el otro el embalse de Mediano.

Mediano


Esta es la vista panorámica que se contempla por el otro lado (pinchar aquí). Si a eso le unimos un sol que en esta época del año es más que de agradecer, uno no vería la hora de volver cara abajo. Tras un descanso en uno de los bancos habilitados a tal efecto y que desentonan bastante con el resto del lugar ya que son los típicos de mobiliario urbano, reemprendimos la marcha hacia Tierrantona.


Cotiella vista desde diferentes ángulos; la torre de la iglesia y unas ovejas


Esta vez en lugar de vacas, vimos ovejas por el camino. Por lo demás una bajada tranquila y sin incidentes para llegar a Tierrantona tras 11 km de caminata. Subir y bajar nos costó en torno a las 2 horas y media. Y así pasamos una agradable y soleada mañana de sábado.

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